10 de diciembre 2000 - 00:00

EEUU: las elecciones pusieron a prueba a las instituciones

Washington - El desenlace electoral en los Estados Unidos está cada vez más cerca, aunque todo indica que pondrá a prueba todos los resortes del traspaso de poderes. A continuación se resume cuáles son y cómo funcionan.

12 de diciembre, formación del Colegio Electoral:
El Colegio Electoral elige al presidente. El número de delegados de cada estado en este colegio se corresponde con su población. California, el más poblado, tiene 54 electores, Wyoming, el que menos, sólo 3. Florida tiene 25. El candidato que gana un estado se lleva todos los votos electorales de ese estado, salvo en Maine y Nebraska, que se reparten proporcionalmente al resultado de la votación popular.

El republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore necesitan los 25 votos de Florida para ser presidentes. En el caso de que mañana un estado no tenga un resultado definitivo de las elecciones, el Parlamento de dicho estado podrá decidir, al día siguiente, 13 de diciembre, de qué forma escoge a sus representantes en el Colegio Electoral, como ha decidido hacer el Parlamento de Florida.

En el caso de que el candidato demócrata Al Gore acabe ganando Florida, habrá, por tanto, dos grupos de electores, uno favorable a él y otro al aspirante republicano Bush. No se sabe exactamente cómo el Congreso podrá resolver esta dualidad.

18 de diciembre, elección del presidente:
Los delegados del Colegio Electoral se reúnen en los capitolios de sus correspondientes estados para escoger al presidente. Gana la presidencia el candidato que obtiene la mayoría de votos en el Colegio Electoral: 270.

6 de enero, certificación de resultados en el Congreso:
El 107º Congreso celebrará una reunión conjunta de las dos cámaras para certificar el resultado de la votación del Colegio Electoral. Normalmente, esta reunión es un puro formalismo, pero estas elecciones son todo menos normales.

Certificación

En el caso de que algún congresista no esté de acuerdo con el resultado, las cámaras se reunirán por separado para intentar certificarlo. El Senado está dividido: 50 escaños para cada partido, con Joe Lieberman, candidato a la vicepresidencia, representando a Connecticut y Gore, en el sillón del presidente del Senado, con el voto que deshace el empate. No se sabe, sin embargo, si puede votar por sí mismo.

Si alguna de las dos cámaras no consigue certificar el resultado del Colegio Electoral, entonces la elección del presidente corresponderá a la Cámara de Representantes. En este caso, cada delegación estadual tiene un voto. Los republicanos controlan 28 de las 50 delegaciones.

20 de enero, toma de posesión:
En la escalinata del Capitolio, delante de los monumentos más sagrados de la democracia de Estados Unidos, el nuevo presidente jurará sobre la Biblia hacer cumplir las leyes del país. Esta ceremonia, con el presidente saliente, Bill Clinton, en primera fila, marca el traspaso de poderes.

En el supuesto de que, por la razón que sea, no haya un presidente electo ni un vicepresidente electo, la Constitución aún tiene dos resortes más para garantizar que no habrá un vacío de poder. El tercero en la «línea de sucesión» es el «speaker» de la Cámara de Representantes, el republicano Dennis Hastert. Si él no puede ser designado presidente, el honor le corresponderá al diputado más veterano: el casi centenario Strom Thurmond, que tiene 97 años.

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