19 de agosto 2003 - 00:00

Elecciones porteñas mudaron venta ilegal a la Costanera

Como ocurrió con los piqueteros o el apurado recambio de asfalto en las calles, en los últimos 2 meses la campaña electoral se encargó de «limpiar» también a los vendedores clandestinos de algunos puntos muy expuestos del transitar porteño. El ejemplo más evidente es San Telmo, donde los puestos ilegales equivalían a 33% del total de los que funcionan con autorización legal.

Con operativos, constante presencia policial y algunas propuestas insuficientes, se logró trasladarlos aunque no erradicarlos. En la oleada migratoria, se reinstalaron en el mismo punto que eligieron los barridos de otras zonas: la Costanera Sur.

Desde la Reserva Ecológica hasta la altura de la avenida Belgrano -unos 800 metros-, hay vendedores de los rubros más diversos: desde grifería, ojotas, CD clandestinos copiados y carteras, hasta artículos de quiosco (cigarrillos, pañuelos descartables, golosinas). Nada los detuvo, ni siquiera los ahora desplazados puestos de choripanes ilegales.

•Refugio

En la Costanera Sur, la venta clandestina encuentra un refugio ante la queja constante de vecinos y las denuncias de los comerciantes. Al no haber comercios instalados y ser importante la densidad de gente que está sólo de paseo -sobre todo sábados y domingos-, lo «ilegal» de los puestos pasa inadvertido.

Alrededor del grupo escultórico de Lola Mora se habían asentado los primeros el año pasado. La venta clandestina en ese punto comenzó a extenderse para fin de año y a agudizarse a medida que marchaba la campaña política.

Ahora, la cantidad de puestos impacta a los paseantes. En algunos tramos, este fin de semana largo hubo más vendedores que turismo local y más espacio ocupado por diversos productos que libre tránsito para los paseantes.

Se agrega el drama de los asentamientos ilegales (viviendas precarias) que van desde la Reserva Ecológica hasta la ex ciudad deportiva de Boca Juniors, anticipando crecimiento.

El intento de nuclear la venta ambulante porteña -estimada en más de 11 mil puestos-en el predio de Retiro, simplemente no alcanzó. Tampoco los operativos en Constitución, la calle Florida, Microcentro, Caballito y varios parques de la Capital.

Durante el año 2000, se estimó un total de 5.000 puestos de venta clandestina. La última cifra es del año pasado y ya duplica a la anterior. Se calcula que más de 20.000 personas trabajan a diario en puestos de venta ilegal en la calle. Esto equivale a 1,5% del total de personas ocupadas.

Cuando se propuso incorporar sólo a los considerados «artesanos» en Retiro (para dar un lugar a los vendedores de Florida, Retiro, Once, Flores y Parque Rivadavia), quedó afuera la mayoría de los vendedores callejeros.

Se mudaron a San Telmo, donde rodearon la plaza Dorrego y llegaron hasta la avenida San Juan (ocupando tramos de vereda y avenida). En ese momento se contabilizaron más de 400 puestos, con alrededor de 1.000 vendedores clandestinos.

«A través de la secretaria de Control Comunal porteña, Silvana Giudici, se logró expulsar a los vendedores de San Telmo. Se buscó reinstalar a los artesanos en Avenida de Mayo 649, el Paseo de Retiro, Parque Lezama y en el futuro en el Pasaje Lanín»
, explicó Juan Carlos Maugeri, presidente de la Asociación de Anticuarios Amigos de San Telmo.

La cantidad de vendedores crece por la dificultad de inserción en el mercado laboral formal y la desaparición de otros sistemas como el trueque, que ponía en disimulo a la venta clandestina. Expulsados de los
«nodos» (centros de trueque) por la gran falsificación de «créditos» o tickets utilizados para comprar y vender, se sumaron a la cadena de venta callejera citadina miles de desocupados bonaerenses.

•Mudanzas

Sobre las dársenas que van desde la altura de la avenida Corrientes hasta la de Independencia, no hay por ahora intromisión de vendedores clandestinos al nivel de lo que ocurre cruzando los diques. El sábado pasado se pudo ver a algunos puesteros mudando sus productos cada vez que detectaban presencia cercana de Gendarmería o Prefectura.

Estimaciones privadas indicaron que cada puesto ilegal puede facturar hasta $ 7.200 anuales, lo que significa $ 67 millones mensuales en total, distribuidos en distintas zonas.

Según CAME, esto equivale a una evasión mensual del IVA de $ 12,82 millones, y $ 2 millones en concepto de Ingresos Brutos.

Otro punto que se «limpió» durante la campaña fue Caballito. Con la apertura del Parque Rivadavia y el aumento del control policial, cientos de puestos de venta ilegal que se concentraban los fines de semana en ese punto se mudaron a Parque Centenario y a las veredas que rodean a Acoyte y Rivadavia. En ese punto, justamente, se instalaron hace un mes puestos de promoción política y mayor control policial también. La mudanza de esa zona se produjo también hacia el río.

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