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Horacio Conzi habló desde la clandestinidad
Concedió una entrevista a la agencia de noticias Télam. El empresario, acusado de matar a Marcos Schenone, dijo que "es inocente". Agregó que "lo quieren matar", aunque no precisó a quién se refiere. El fiscal Mario Kohan, que investiga el crimen, le aconsejó a Conzi que "no tenga miedo". Y calificó la entrevista a Conzi como "una burla hacia la justicia y hacia todo el sistema de seguridad".
El prófugo entró a la habitación llevando una Biblia bajo el brazo, y desde la primera respuesta dejó en claro que iba a construir un discurso basado en citas bíblicas y absoluta ausencia de precisiones, sobre todo lo que respecta a lo ocurrido en la madrugada del 16 de enero último, cuando Schenone fue asesinado a balazos disparados desde una camioneta cuatro por cuatro mientras iba en un remis por la zona de Béccar.
Desde ese día, el empresario, que hizo trasladar a este periodista en un operativo en el que se observó que cuenta con una importante logística, como el hecho de tener un automóvil y un asistente y respondió las preguntas de Télam desde una suerte de pedestal, casi como si comentara un caso que involucra a otro, vive escondido.
Inclusive, en el transcurso de la charla Conzi se dio el lujo de decirle al hombre que había realizado el traslado que se preparara, porque estaba dispuesto a "cambiar de lugar", sin detenerse a pensar que ese anuncio era oído por el periodista. Schenone tenía 23 años, y junto con él fueron atacados a balazos el remisero, un amigo de Schenone y dos chicas: Paula y Gisella.
Paula, con quien el muchacho asesinado se besó en el restaurante, era, según las investigaciones, celada por Conzi, a quien las pruebas reunidas en la pesquisa asignan la autoría del crimen. En total fueron 14 los disparos que partieron de la camioneta e impactaron en los cuerpos de los pasajeros del remis y en el propio automóvil.
Conzi, que en la entrevista estaba vestido con un pantalón de jeans azul y una camisa a cuadros, tenía buen aspecto, estaba afeitado y con el pelo mojado.
Se encontraba tranquilo y seguro de sus palabras y lo único que mostró en todo momento fue su intención de asegurar que era ajeno al hecho.
- ¿Cómo alguien con tanto dinero y poder puede quedar involucrado en un crimen motivado aparentemente por los celos?
- "Le voy a contestar con mi Biblia en la mano, que ha sido en mi vida mi principal sostén. ¡Ay de aquellos que van a buscar socorro en Egipto poniendo esperanza en sus caballos y sus muchos carros por ser más fuertes y no han puesto su esperanza en el santo de Israel, ni le consultan al Señor!, según dice Isaías 30.16.31.3".
De inmediato agregó, aunque la claridad continuaba ausente en la respuesta: "Desde este lugar incierto, desde esta angustia que me asfixia, desde este dolor del que ha perdido a la mano amiga, al abrazo fraterno y al imprescindible aire de libertad, quiero expresar mi inocencia", exclamó.
- ¿Y por qué no se presenta a la justicia?
- "Porque no van a oírme, porque no quieren oírme. Me encuentro en el desierto, arrojado al escarnio, condenado, maldecido. Me toca caminar sobre las filosas piedras de la injusticia, pero en mi corazón todavía late la esperanza porque soy inocente".
"¿Quién es el que pudiera decir 'soy limpio de pecado', como dice el Proverbio 19.5.20.19", se preguntó Conzi luego de buscar en la Biblia pasajes que ya tenía marcados de antemano.
Luego, y mientras el propietario del restaurante Dallas paseaba la mirada por la estrecha habitación, que sólo contaba con dos sillones, una mesita ratona con dos vasos de agua, un velador y una sola ventana que se encontraba cerrada, se le cuestionó si todo esto no era consecuencia de haber llevado una vida signada por la violencia.
"No, no es así. En estos días he pensado que cometí muchos errores en mi vida y quizás este infierno que me toca vivir sea la suma de todos ellos puestos en una cuenta celestial. Pero desde el pesado silencio de estas horas he oído la voz del Señor diciéndome que no es así y que este padecer no es su obra, sino la obra de quienes por mucho tiempo han odiado a mi familia por envidia, por ambición y por pobreza espiritual", aseguró.
- Su hermano dice que hay un complot en contra de ustedes ¿es así?
- "Sí, es evidente que oscuros intereses decidieron terminar con mi vida y como no pudieron hacerlo de frente buscaron este mecanismo perverso para inculparme y matarme en vida", dijo. Con el correr de las respuestas, el hombre más buscado del
país parecía intranquilo. Ante este cuadro, se le preguntó cómo se sentía.
"Me siento como aquellos cristianos arrojados a la arena, a merced de las fieras. Me ha tocado ver cómo el circo de los medios jugó con mi familia y se burló de mi pobre hermano, a quien todas las noches, desde esta soledad que me aprisiona, abrazo en el corazón", agregó.
- ¿Qué paso esa madrugada?
- "Yo no maté a ese muchacho. Los que armaron esta infamia actuaron con la rapidez de la serpiente y construyeron una hábil trampa para convertir a la mentira en una verdad contundente, sólida de pericias y pruebas. Soy inocente. Camino por el desierto al que fui arrojado con el único vestido de la esperanza y la fe", respondió.
Como el viaje hasta ese lugar había sido íntegramente a bordo de un automóvil, se le mencionó que con seguridad estábamos dentro del territorio nacional.
"Los que preguntan dónde estoy, deberían preguntarse cómo estoy. Los que especulan con mi actitud, deberían saber cuánto quisiera poder presentarme ante la justicia sin temor a ser devorado por la injusticia", explicó.
"Estoy peor que si estuviese preso. Nunca lo estuve pero creo que en un calabozo estaría mejor, no estaría tan angustiado y temeroso", redondeó.


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