24 de mayo 2002 - 00:00

Importante reunión en La Pampa el lunes

Desde que, por acción u omisión, provocó la caída de dos presidentes, el club de gobernadores peronistas se convirtió en un actor temido de la política nacional. Por eso se encendieron todas las alarmas cuando Rubén Marín comenzó a urdir el encuentro del próximo lunes, en Santa Rosa, al que respetuosamente fue invitado Eduardo Duhalde a través de otro pampeano, Jorge Matzkin (anoche la Casa Rosada pretendía adelantar la cumbre para la noche del domingo). Sin embargo, de acuerdo con la agenda que los propios hombres del interior sugirieron al gobierno, la reunión no servirá para que estalle un conflicto definitivo. Al contrario: los gobernadores le harán notar a Duhalde, nuevamente, que lo quieren al frente del país, administrando una crisis con poco lucimiento, sin poder sacar ventaja política y, al contrario, pagando los costos principales del ajuste. Un ejemplo: el tema más importante que llevan a La Pampa los mandatarios de provincia es el pedido de que la administración central se haga cargo de suspender el pago del medio aguinaldo que debe abonarse en los prime-ros días de julio. «Aguinaldo, una política común» es el eufemismo que eligieron los gobernadores para expresar esa pretensión, tal como rezan los papeles que llegaron al jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y a Matzkin, los dos encargados de tramitar la política de Olivos frente a las provincias. El juego es evidente: para que haya una postura «común» nadie debe pagar ya que hay distritos que no pueden hacerlo.

Hace tiempo que los gobernadores sugieren ese ajuste a los funcionarios de Nación, en busca de que sea la Casa Rosada la que pague el costo de proponer ese ajuste salarial. Ahora ese pedido se integró a la «paritaria federal». Además, los gobernadores volverán sobre otros reclamos que ya formularon en reuniones anteriores. Pedirán que, tal como se había acordado, se les coparticipe el impuesto al cheque y que se respete el piso de $ 1.100 millones de coparticipación de marzo.

Además los caudillos del PJ enrostrarán a Duhalde dos cuestiones políticas. Una, que Graciela Giannettasio financie el programa de comedores escolares transfiriendo el dinero directamente a las escuelas, sin pasar por el Ministerio de Educación de cada provincia, como sucedió siempre. En las provincias se sigue sospechando que el duhaldismo cobija un sueño de avance sectorial sobre el resto del peronismo y que la clave de esa embestida son los recursos de la acción social.

Otra, que los organismos nacionales (ANSeS, PAMI, delegaciones ministeriales, etc.) sigan manteniendo en los distritos del interior a delegados designados por el gobierno de Fernando de la Rúa y no haya puesto esos cargos a disposición del peronismo. Este es un viejo reproche del peronismo a Duhalde, quien ha producido muy pocas modificaciones en esas representaciones en homenaje a una alianza con el radicalismo que los peronistas de provincia no hacen más que reprochar. Además, los hombres del interior quieren definir con Duhalde, de una vez por todas, cuál será la política que debe seguirse ante los cortes de ruta, que la Casa Rosada no quiere reprimir. Es una inquietud principal de los gobernadores, alimentada por la sospecha de que el duhaldismo tiene demasiada familiaridad con los piqueteros, una tesis que contribuyó a consolidar Fernando de la Rúa al denunciar que su caída fue el resultado de un «golpe bonaerense» llevado adelante por las fuerzas de choque de Duhalde y Ruckauf. Ayer, el gobierno no había adoptado una doctrina definitiva para discutir este problema con los gobernadores.

Inquietudes propias

Este es el temario que pretenden tratar los gobernadores pero Duhalde llevará a la cumbre sus propias inquietudes. A pesar de los consejos de algunos de sus colaboradores (ver Contratapa), la intención del Presidente no es desafiar a los caudillos de su partido sino involucrarlos en su propia peripecia. Sabe que el PJ del interior no le concederá nunca el status de líder nacional y que, a lo sumo, le darán apenas el oxígeno indispensable para mantenerse al frente del Estado como administrador de una crisis. Consciente de esa lógica, Duhalde los invitará a cooperar en la resolución de las urgencias que más lo inquietan. La principal, que el Congreso apruebe una ley de inmunidad para el directorio del Banco Central, de tal manera que se pueda llevar adelante sin mayores riesgos penales la reestructuración del sistema financiero.

Déficit

El otro problema que el Presidente llevará en su portafolios para discutir con los mandatarios peronistas es el de los acuerdos provinciales de reducción del déficit que reclama el Fondo Monetario Inter-nacional. No debe esperarse una discusión masiva sobre este punto. Duhalde descartó la estrategia de reclamar la firma de esos convenios presionando con su renuncia, como sugirió Carlos Ruckauf. Tanto Atanasof como Matzkin (y también Roberto Lavagna, cuya presencia resultará inevitable en esa reunión) pretenden que en Santa Rosa se recree un clima de cooperación federal y que sea en Buenos Aires, en reuniones individuales, que se alcancen los acuerdos fiscales exigidos por el Fondo durante la semana que viene.

¿Hablarán los gobernadores del cronograma electoral? ¿Le pedirán a Duhalde que fije fecha de comicios presidenciales para octubre o marzo próximos? Estas especulaciones recorrieron ayer el peronismo pero con poco asidero (nadie cree beneficiarse de una salida anticipada del actual gobierno) y sólo se espera que, desde La Rioja, Carlos Menem haga conocer su pretensión de que se llame cuanto antes a internas para designar a la conducción nacional del peronismo.

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