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Incidentes en una conferencia sobre el aborto
Se trenzaron a golpes de puño y empujones manifestantes a favor y en contra del aborto. Rebecca Goomperts, presidente de una organización abortista, planeaba dar una charla. Hubo un herido.
Unos gritaban a favor de la despenalización del aborto y otros por la prohibición. Las voces subían de tono y los ánimos se calentaban, por lo que no resultó sorpresivo el primer golpe lanzado desde un lado hacia el otro.
De inmediato comenzaron a involucrarse más personas y en pocos minutos se armó una batahola con gente rodando por las escaleras, gritos de hombres y mujeres, golpes, empujones y algún que otro herido.
La policía, que en un primer momento no intervino con personal uniformado, informó que no hubo detenidos a causa de este incidente.
Los ánimos se apaciguaron cuando varios efectivos de la Guardia de Infantería fueron apostados en el hall del establecimiento, entre ultracatólicos y abortista, estos últimos con un grupo de mujeres que se identificaban como "las azucenas".
Goomperts llegó anteayer a Buenos Aires en una visita que fue anunciada por grupos abortistas como una avanzada en el proyecto para acercar a aguas argentinas a un buque en el que efectúan abortos.
El jueves, en una conferencia de prensa, la mujer consideró que en la Argentina "se trata muy mal a las mujeres", porque no les dan la oportunidad de someterse a un procedimiento médico seguro en caso de pretender un aborto.
"Las mujeres que quieren hacerse un aborto no son criminales, simplemente necesitan ayuda y no merecen pasar por procedimientos médicos inseguros, por lo que no entiendo por qué en la Argentina se trata a las mujeres tan mal", recalcó Goomperts.
La presidenta de la organización abortista holandesa Mujeres sobre las Olas (Women on Waves) ratificó que su organización tiene la voluntad de acercar al "barco del aborto" a aguas argentinas, pero aclaró que antes se trabajará para ganar consenso para la llegada de la embarcación.
De todos modos, advirtió que la fecha de llegada del barco y el lugar donde atracará "no será anunciada previamente para evitar conflictos" y aseguró que en los próximos meses "se trabajará en la parte económica porque se necesita mucho dinero para hacer que el barco venga a la Argentina".
El barco Aurora, equipado con un plantel de médicos, navega en aguas no jurisdiccionales cerca de aquellos países en donde la práctica del aborto es ilegal.
El propósito es que las mujeres que en sus países tienen esta restricción, puedan practicarse un aborto en el barco, en donde se les suministra una pastilla que deben ingerir antes de la novena semana de embarazo, una opción rechazada por las agrupaciones antiabortistas.

