Mientras el secretario general de la ONU, Kofi Anan, se ofrecía para mediar en la crisis chinoestadounidense por el avión espía, trascendía ayer que Pekín estaría preparando una pequeña prueba nuclear subterránea que causaría fuerte irritación a su rival.
Según fuentes de inteligencia en Washington, la misión fatídica del avión norteamericano implicaba la recolección de información sobre esa posible prueba atómica.
Washington - La crisis desatada por el aterrizaje forzoso de un avión espía de Estados Unidos en la isla china de Hainan, podría dejar una mancha duradera en las relaciones económicas sino-estadounidenses, aunque desaparezca de la pantalla de radar de la diplomacia norteamericana dentro de poco.
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La detención de los 24 tripulantes norteamericanos en China ha encolerizado a los congresistas en Washington, dando lugar a propuestas de nuevas sanciones económicas, y amenaza con torpe-dear el ingreso de la China a la Organización Mundial de Comercio. «Más importante aún es que la crisis ha encendido una alarma para los inversionistas norteamericanos», dijo Roger Kubarych, ex estratega de la Reserva Federal y ahora miembro del Consejo sobre Relaciones Exteriores, grupo privado dedicado al estudio de las relaciones internacionales de Estados Unidos. «Ha multiplicado por 10 el factor de riesgo de un país como la China».
Inversiones
El asunto es crítico. Buena parte del crecimiento de China en estos días depende de las inversiones extranjeras directas. Empresas de todo el mundo invirtieron $ 40.800 millones en China el año pasado y una décima parte de esa cifra provino de los Estados Unidos. Si la cifra bajara, la economía china podría salir perjudicada.
El comercio de Estados Unidos con China fue de $ 101.100 millones en 2000. Aunque es improbable que unas sanciones lo bloquearan por completo, podrían reducir las importaciones estadounidenses de ciertos productos chinos clave. El atraso del ingreso de la China a la OMC también podría perjudicar las inversiones.
«Es muy temprano para saber» si este enfrentamiento hará daño permanente» a las relaciones, dijo Jonathan D. Hill, especialista en riesgo-país para el consorcio bancario PNC Financial Services Group, de Pittsburgh.
«Tendremos que ver cuán flexibles serán». Aún así, Kubarych dice que esta vez hay varios elementos nuevos e importantes que suscitan interrogantes fundamentales sobre quién manda verdaderamente en Pekín hoy en día y resaltan con cuánta facilidad pueden aún estallar tales crisis entre los Estados Unidos y China.
Al contrario que en las disputas previas sobre tecnología de satélites y disparo de misiles, ésta ha revelado que hay una división entre el liderazgo del Partido Comunista y las fuerzas armadas que podría conjurar el progreso económico realizado por la China en años recientes.
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