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Lento avance en agua potable y saneamiento
• AUNQUE HUBO UNA MEJORA EN LA SITUACIÓN, EL PAÍS ESTÁ LEJOS DE LOS OBJETIVOS DEL MILENIO COMPROMETIDOS PARA 2015

Por otra parte, la importante brecha que existe entre la cobertura de agua potable y el saneamiento está en consonancia con lo que sucede a nivel mundial. El informe de la ONU "Progreso sobre el agua potable y saneamiento 2012" indica que en 2010 un 89% de la población mundial utilizaba fuentes mejoradas de agua y sólo el 63% tenía acceso al saneamiento.
• Conurbano
Una de las regiones del país de mayor importancia para analizar es el conurbano bonaerense, dada su alta densidad poblacional. Si se compara la situación de 2001 con la de 2010 se nota una mejora en los accesos de mayor calidad, tanto en agua como en saneamiento (ver recuadro).
En el caso del servicio de agua, la provisión mediante la red pública pasó de un 63,9% de la población al 69,4%, mientras en el agua mejorada (incluye el servicio de red) aumentó de un 93,7% al 97%. Por otra parte, en lo que hace al agua precaria, se registró una caída de 3,35 puntos porcentuales, pasando de un 6,3% de la población en 2001 a un 3% en 2010. Pese a los evidentes progresos que se han hecho en materia de la provisión del líquido vital, si se consideran el grupo de agua mejorada, donde entran quienes acceden mediante una perforación o canilla pública, y el grupo de agua precaria, se tendrá que en el conurbano hay más de tres millones de personas que aún no tienen servicio de agua corriente. Éste no es un dato menor, si se considera que existe un grave problema con la contaminación de las napas, tanto en la zona urbana como en la rural, lo que también implica un riesgo para la salud.
En lo que hace a las cloacas, más allá de que el nivel de cobertura por red cloacal es bajo, con apenas un 37,3%, registró un incremento de 4,2 puntos porcentuales entre 2001 y 2010, mientras el saneamiento mejorado creció 18,7 puntos porcentuales y el saneamiento precario bajó un 18,7 por ciento.
Por otra parte, el informe del CIPPEC arroja que entre ambos censos hubo una evolución positiva en los cinco escenarios planteados (ver definición de cada nivel en recuadro). Si se consideran los Escenarios I y II, las personas con acceso a las mejores condiciones de provisión de agua y saneamiento pasaron de un 76,3% de la población en 2001 a un 93,9% en 2010, lo que representa más de 9,2 millones de personas. Las cifras son más que alentadoras, aunque hay que considerar que la mejor performance se dio en el Escenario II, con un avance de 13,6 puntos porcentuales, mientras el segmento ideal tuvo un modesto avance de 4,08 puntos porcentuales.
También es destacable la reducción registrada en el Escenario IV: mientras en 2001 había más de 1,5 millón de personas en situación crítica, ahora son poco más de 211 mil las que están dentro de ese estrato, lo que implicó una caía de 15,2 puntos porcentuales en la comparación intercensal.
• Salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el agua potable como aquella que es utilizada para los fines domésticos y la higiene personal, así como para beber y cocinar. Y considera que una persona tiene acceso al agua potable si la fuente de ésta se encuentra a menos de un kilómetro de distancia del lugar de utilización y si uno puede obtener de manera fiable al menos 20 litros diarios para cada miembro de la familia. En tanto que para el organismo el saneamiento básico "es la tecnología de más bajo costo que permite eliminar higiénicamente las excretas y las aguas residuales y tener un medio ambiente limpio y sano tanto en la vivienda como en las proximidades de los usuarios".
La importancia de tomar estos dos servicios de forma conjunta radica en que una deficiencia en la calidad de alguno de los dos impacta negativamente en el entorno e implica riesgos sanitarios graves. Por caso, la contaminación del agua subterránea ocurre por un mal manejo de las aguas residuales, los desechos industriales y los agroquímicos. La correcta articulación entre el manejo del agua, el saneamiento y la higiene tiene consecuencias importantes sobre la salud. Según la OMS, las enfermedades relacionadas con el uso de agua incluyen aquellas causadas por microorganismos y sustancias químicas presentes en el agua potable, enfermedades como la esquistosomiasis, que tiene parte de su ciclo de vida en el agua, y la malaria, cuyos vectores están relacionados con el agua y enfermedades como la legionelosis transmitida por microorganismos.
Del estudio realizado por el CIPPEC surge un escenario dispar al comparar la cobertura en el conurbano, el interior bonaerense y el total de la provincia (ver cuadro). En los 24 partidos del Gran Buenos Aires la población incluida en el Escenario I alcanza al 35,4%, mientras en el interior ese porcentaje se eleva al 51,7%, arrojando una cobertura del 41,3% para el total del territorio bonaerense. En el Escenario II los números mejoran en el conurbano con un 58,6% de cobertura, caen en el interior con un 43,1% y son superiores en el total provincial con 53 por ciento.
En tanto que en los Escenarios III, IV y V, los más comprometidos desde el punto de vista sanitario, están afectadas en total 884.355 personas, de las cuales 595.113 viven en el conurbano y 289.242, en el interior provincial. Si se considera todo el país, las personas en riesgo sanitario (Escenarios III, IV y V) alcanzan 1,2 millón.
Estos números evidencian que en la provincia de Buenos Aires aún falta mucho por realizar para brindar un acceso de calidad al agua y al saneamiento en porcentajes cercanos al promedio nacional y a los comprometidos por la Argentina en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Otra conclusión relevante del estudio del CIPPEC es que una correcta intervención en la mejora de la calidad de los servicios redundaría en un ahorro de costos. Sucede que el acceso al agua y al saneamiento seguro implica un menor gasto para atender problemas de salud. Además, una reducción en el tiempo utilizado para acceder a esos servicios deriva en un aumento en la productividad de las personas. Por caso, una estimación realizada en el informe revela que por cada dólar invertido en estos servicios se recuperan seis dólares, lo que en el año 2010 hubiera arrojado un ahorro de 2.000 millones de dólares, de los cuales un 96% corresponde al ahorro de tiempo.



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