12 de julio 2001 - 00:00

Lula gira ahora hacia el centro para llegar al poder

Luiz Inácio Lula Da Silva
Luiz Inácio Lula Da Silva
San Pablo - Una vez más Luiz Inácio Lula Da Silva encabeza las encuestas para las elecciones presidenciales que se celebrarán el año que viene en Brasil, con una intención de voto de 32%. Pero a diferencia de sus tres intentos fallidos anteriores, que lo consagraron como un rutinario ganador de encuestas pero sin concreción en las urnas, varios analistas creen que esta vez puede ser la vencida.

Básicamente, esas opiniones tienen que ver con tres factores novedosos. En primer lugar, el líder del PT (Partido de los Trabajadores) ha decidido librar a la agrupación del excesivo radicalismo que la ha acompañado desde su fundación hace 21 años, adoptando un discurso marcadamente moderado.

Tal como sugirió la revista «Veja» en su última edición, en la que habló de un «Lula light», la corriente dominante del PT aprendió bastante de los cambios que tuvieron lugar en el mundo y de las repetidas derrotas electorales, haciendo que temas como la privatización o el pago de la deuda externa se transformen en variables indispensables para conquistar el electorado.

Mientras en 1989 Lula afirmaba que «tenemos que suspender el pago de la deuda externa», hace pocos días, declaró: «Al cuestionar la privatización, no lo hacemos por principios sino por una cuestión de necesidad o no. Hay varias empresas que deberían ser privatizadas».

• Igualitarismo utópico

Puede que el ala dominante del PT actual continúe soñando con un igualitarismo utópico, pero eso lo hace sólo fuera del «horario de trabajo»; de lunes a viernes, parece haber aprendido a separar la fantasía de la realidad. Justamente, de esa experiencia surgió el «PT rosa», como fue bautizado luego de la victoria de Marta Suplicy en la prefeitura de San Pablo.

El segundo factor que según los analistas está del lado de Lula es que, por los datos que arrojaron las últimas encuestas, se puede deducir que el electorado se estaría perfilando para elegir a un candidato de centroizquierda. En los últimos dos sondeos, uno de IBOPE/CNI y otro de Sensus/CNT, Lula (32%) mantiene una distancia holgada respecto del segundo puesto, ocupado por el socialdemócrata
Ciro Gomes con una intención de voto de 18%, seguido desde muy cerca por el ex presidente Itamar Franco y el gobernador de Rio de Janeiro, Anthony Garotinho, ambos con 12%. Así, los cuatro principales candidatos pertenecen a ese sector ideológico y entre todos reúnen la simpatía de casi tres cuartas partes del electorado. Aunque, claro, sin un acuerdo de unidad, la multiplicidad de candidatos podría volver a jugar a favor de un candidato «anti-Lula» como en 1989, 1994 y 1998.

Sin embargo, la ventaja que tiene Lula por sobre los otros tres candidatos es que por primera vez parece lograr un apoyo parejo en todas las regiones de Brasil, en ciudades de todos los tamaños y también en todas las clases sociales.

Curiosamente, según una reciente encuesta de IBOPE, 50% de los brasileños está a favor de que se implante en el país «un sistema socialista». Pero este dato no puede ser tenido en cuenta sin saber que para las 600 personas encuestadas, el socialismo es -lejos de su sentido estricto- un difuso sinónimo de «unión, amistad, respeto, salidaridad y justicia». En ese contexto, el PT es visto como el partido que mejor encarna esos ideales. El tercer factor que fortalece las posibilidades de Lula es que esta vez no surge con claridad una alternativa centrista, como fueron
Fernando Collor de Mello en 1989 y Fernando Henrique Cardoso en los últimos dos comicios.

Como dice «Veja», la diferencia entre el PT de hoy y el de ayer es tan grande como el largo de la barba de Lula: hace 20 años le llegaba al pecho y ahora está cortada como la de un empresario exitoso que simplemente siente nostalgia por los viejos tiempos.

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