9 de marzo 2001 - 00:00

Ministro de Economía, el salario del miedo

Comenzando ambos siglos tratando de domar una crisis, los ministros de Economía cambiaron de status. Otra coincidencia es que esos comienzos marcaban etapas de deflación de precios. Cargo tan complicado lleva un promedio de «vida» de sólo 15 meses. Fueron más de 80 los que cubrieron la cartera desde el 1900, y más de la mitad en la segunda parte del período. Desde Juan Sourrouille parecía lograrse más permanencia, pero Rapanelli y González volvieron al vértigo. Cavallo y Fernández pudieron dilatar su período. Machinea sólo llegó a arañar el promedio.

Ministro de Economía, el salario del miedo
Lo que en otros tiempos parecía sólo un cargo complementario, reservado para políticos, se convirtió por vía de las premuras y los desfases económicos en un puesto reservado para profesionales de la rama económica. Acaso se pueda marcar una vuelta fugaz a la presencia del político durante la gestión de Alfonsín, con la reaparición de Pugliese (que había sido ministro de Economía de Illia), que estaba mucho más volcado a la actuación política, y la aparición de Jesús Rodríguez, también más reconocido en la otra faceta.

Si se computan los cargos reiterados por la misma persona, durante un siglo han pasado más de 80 nombres, ayudando a 36 presidentes de la Nación. El promedio de permanencia de los ministros no excede los 15 meses, aunque existen zonas de suma regularidad, como Domingo Salaberry, que fue ministro de Hipólito Yrigoyen desde 1916 hasta 1922. Víctor Molina, con Marcelo T. de Alvear desde finales de 1923 hasta entrado 1928. Si bien lo más emblemático, en la primera mitad de siglo, ha sido la dupla Juan Domingo Perón-Ramón Cereijo, quien asumió con 33 años en 1946 y acompañó todo el primer mandato de Perón, hasta 1952.

El período más vertiginoso para el cargo fue el año 1962, donde entre Arturo Frondizi y José María Guido tuvieron seis ministros de Economía en sólo doce meses (¡promedio, uno cada dos meses!).

Si se puede buscar afinidad entre mandatarios y perfiles de ministros, sobresale netamente el del singular Jorge Wehbe. Porque fue ministro de etapas militares, a partir del reemplazo de Frondizi en 1962, reaparece diez años más tarde con Alejandro Lanusse y, curiosamente, justamente diez años más tarde cierra su actuación pública, con Reynaldo Bignone.

Al llegar a mitad del siglo pasado, se marca la inauguración de una nueva raza de ministros: los que deben luchar contra la inflación. Instalada desde 1949, antes sólo esporádicamente, el país vio una cruenta enfermedad minando las bases económicas y la historia se reparte entre lapsos cortos, dos años, en que parecía dominarse al mal y otros en que el mismo recrudecía. Allí, los ministros se cuentan entre victoriosos y derrotados, en un cargo que es como el del «salario del miedo» y explotando en cualquier momento. Se aceleran los recambios, más de la mi tad del total del siglo sobreviene con la etapa inflacionaria.  Desde Cereijo, 1952, hasta la llegada de Cavallo, en 1991, solamente dos períodos estables se pueden verificar. El de José A. Martí-nez de Hoz -junto con el gobierno de Videla, desde 1976 hasta 1981- y el posterior de Juan V. Sourrouille, desde 1985 hasta 1989, con Raúl Alfonsín.

Antes de la llegada de la globalización, el país vivió un proceso de privatizaciones intenso, entre 1958 y 1962. Los empleados públicos mermaron en unas 200.000 personas, con congelamiento de vacantes, pero con reinserciones en el sector privado y en sectores privatizados (como colectivos, áreas petroleras, etc.).

Antes de llegar a la «híper» de 1989, la Argentina marcó un nivel récord de inflación alta: durante 14 años consecutivos. Desde 1975, con 347%, se llegó a bajar a sólo 81% de mínima en 1986 -con el plan austral-y previamente a 87% en 1980, última parte de la «tablita» de Martí-nez de Hoz.

En un fascinante viaje redondo, aquella Argentina de inicios del siglo XX -con convertibilidad y cambio fijo (con el patrón oro)- se reviste de modo similar a comienzos del siglo XXI. También proviniendo de un estado de crisis, que se dilata por años. Bajo la presidencia de Julio

A. Roca, se llevó tres años el plan de estabilización. Un hecho sugestivo es que en 1900, el año se llevó a tres ministros: José María Rosa, Enrique Beroue y Marcos Avellaneda, quien se consolidó en el cargo. Este año, ya van dos...

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