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Mitad de porteños no paga la tasa por los subtes
El costo de la tasa no puede superar 15% del valor fiscal que tiene una propiedad (porcentaje ciertamente elevado). Pero el «precio fiscal» es distinto al de mercado. «A veces es sólo un tercio; otras 20% o 50%», explicó Otero.
Además, la ley indica no podrá exceder anualmente 20% de la contribución territorial para cada ejercicio fiscal. «Con este doble techo que impone la ley, en el caso de los contribuyentes de la línea D, la contribución es de $ 1.400.000 por año y de $ 7 millones en total», dijo el titular de Rentas porteño.
Para mejorar la recaudación de este tributo -que fue poco exitosa el año pasado-, Rentas cambió hasta el formato de la factura. Muchos se dieron cuenta recién el pasado mes, cuando la recibieron, que tenían una deuda por vivir cerca del subte.
La resistencia al pago es multada con intereses por mora. Si no se paga, se procede a una intimación y más adelante, se le da curso de ejecución legal, como ocurre con cualquier impuesto. Serían alrededor de 15 mil las personas en falta en la actualidad y unas 1.000 las que ya lo cancelaron por completo por propia voluntad o porque vendieron el inmueble.
«La contribución se justifica porque la cercanía de un inmueble a un shopping o a una boca de subte hace que se revalúe esa propiedad. Además, de la línea D, se va a recuperar como mucho $ 7 millones, por el costo de 5 estaciones, cuando el costo de una sola es de decenas de millones por mes», entendió Otero.
La reacción frente a la tasa se da al mismo tiempo que el reciente incremento de los subsidios para los trenes y subtes de $ 3,7 millones mensuales (lo que significa un total de $ 18 millones), que el gobierno otorgó como una compensación por tarifas y por el aumento de los sueldos.
A medida que se vayan habilitando las nuevas estaciones programadas para las demás líneas, llegarán nuevas facturas a quienes vivan en el radio dispuesto por ley.


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