Desde ayer a la tarde, cuando el estado de salud de Raúl Alfonsín ya era crítico, sus seguidores comenzaron a agolparse frente al departamento del ex presidente en avenida Santa Fe al 1600.
Dormido en su cama, rodeado por su familia, falleció ayer a los 82 años el primer presidente argentino desde el regreso de la democracia. Raúl Alfonsín murió como consecuencia de un cáncer de pulmón con metástasis en los huesos. El dede su larga enfermedad llegó cerca de las 20.30, en su departamento de la avenida Santa Fe al 1600, con una vigilia de un centenar de personas y dirigentes políticos sobre la calle.
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El cuerpo del ex presidente radical llegará hoy a las 8 al Congreso y el velorio comenzará a las 10 en el Salón Azul, lugar escogido por su familia para despedir sus restos. El Parlamento permanecerá abierto hasta las 22, aunque la ceremonia podría extenderse hasta la madrugada, de acuerdo con la cantidad de personas que lleguen hasta el lugar.
Mañana, a pesar del feriado del 2 de abril, el Congreso volverá a abrir sus puertas entre las 8 y las 14 para el último adiós. Desde allí, la caravana fúnebre se dirigirá al cementerio de la Recoleta, donde el cuerpo de Alfonsín será inhumado en el Monumento a los caídos de la Revolución de 1890. Dentro del Parlamento, sólo se admitirán coronas florales de la Presidencia de la Nación y de la Vicepresidencia, y del titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner. El Salón Eva Perón estará reservado para la familia del ex presidente. Anoche, desde la Casa Rosada, daban por descontado que Néstor Kirchner asistiría al velatorio en el Congreso.
Además, el Gobierno nacional decretó tres días de duelo para homenajear a Alfonsín, y la presidente Cristina de Kirchner, que anoche arribó a Londres para asistir a la Cumbre del G-20 junto con el estadounidense Barack Obama, se comunicó con el vicepresidente Julio Cobos, tras meses sin diálogo con su compañero de fórmula.
Una incesante caravana humana peregrinó hasta el domicilio de Alfonsín para acompañar sus restos hasta el Salón Azul del Congreso. El primer dirigente político en arribar al departamento de la avenida Santa Fe fue Cobos, quien estaba en ejercicio de la Presidencia en ausencia de Cristina de Kirchner. Allí, el mendocino recibió un llamado telefónico de la Presidente, quien les dio sus condolencias a la familia Alfonsín y a su compañero de fórmula.
«El Senado en pleno queda de guardia y a disposición de la familia Alfonsín», fue la orden que impartió Cobos a sus empleados, apenas conoció la noticia, antes de abandonar el Congreso, acompañado por su secretario privado Juan Montilla. Según fuentes parlamentarias, el féretro de Alfonsín será ubicado en el Salón Azul del Senado de la Nación, adonde se podrá acceder a través de la explanada de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia, para rodear el cajón y luego salir por la esquina de Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen.
Además, en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados, contiguo al Salón Azul, se dispuso un lugar especial para la dirigencia política. Ayer, la salud de Alfonsín había entrado en una fase terminal, y su médico de cabecera, Alberto Sadler, reconoció que no se registraban «mejorías», sino que, por el contrario, «se agravó el manejo de secreciones respiratorias, tiene mayor tendencia al sueño y dificultad para la respiración».
«No vemos mejoría, está peor que a la mañana, en un estado realmente delicado», sostuvo Sadler luego de visitar por la tarde el domicilio de Alfonsín, donde permaneció con «aporte de oxígeno por vía nasal». El ex presidente, que cumplió 82 años el 12 de marzo pasado y sufría un cáncer de pulmón con metástasis ósea, tuvo una recaída el domingo a causa de una «neumonía bronquioaspirativa» con fiebre. Si bien el lunes había experimentado una leve mejora, ayer por la mañana su médico advertía que el estado de salud del referente radical se había agravado y habló de un «pronóstico reservado».
«Queremos que él realmente esté en su casa. Está consciente, sabe de la situación delicada de su salud y está con absoluta lucidez», fue la última declaración de su hijo Ricardo, ayer por la tarde, cuando la situación de Alfonsín ya era irreversible.
Los últimos en visitar ayer a Alfonsín fueron el titular de la UCR, Gerardo Morales; el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner; y el obispo Justo Laguna, quien pidió a los argentinos que «recen por él».
La última aparición pública de Alfonsín fue el 1 de octubre del año pasado para la inauguración de un busto con su imagen en la Casa Rosada, oportunidad en la cual estuvo junto a la presidente Cristina de Kirchner. Aunque su último discurso fue pronunciado el 30 de octubre pasado, a través de un video grabado en un Luna Park desbordado por el 25º aniversario del regreso de la democracia.
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