14 de septiembre 2022 - 00:00

Rusia aumenta la presión con bombardeos en todo el frente

Kiev - Rusia afirmó ayer que estaba llevando a cabo bombardeos “masivos” en todas las líneas de frente en Ucrania y acusó a las fuerzas rivales de torturar y castigar a civiles en el territorio recuperado en el marco de su contraofensiva.

Los ataques rusos se produjeron después de que sus fuerzas se vieran obligadas a retirarse de varias zonas del noreste de Ucrania, sobre todo en la región de Járkov, por la contraofensiva relámpago lanzada por el ejército de Kiev. Estos cambios territoriales suponen uno de los mayores reveses para Rusia desde que sus tropas debieron retirarse de las afueras de la capital en el inicio de la guerra, aunque Moscú indicó que no hay acercamientos para una negociación de paz.

“Las Fuerza Aérea y la artillería están llevando a cabo ataques masivos contra unidades de las fuerzas armadas ucranianas en todas las direcciones operativas”, dijo el Ministerio de Defensa ruso en su informe diario. También se lanzaron bombardeos “de alta precisión” en posiciones ucranianas en torno a Sloviansk y Konstantinovka, en la región de Donetsk (este), añadió.

Denuncia

Por otra parte, el Kremlin acusó al Ejército de Ucrania de torturar a civiles que habitan en los territorios que acaba de recuperar.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la presidencia rusa cuenta con informes procedentes de la región de Járkov según los cuales las fuerzas ucranianas habrían ofrecido un trato “indignante” a los civiles.

“Se están produciendo numerosas acciones punitivas. Hay gente torturada y maltratada”, declaró Peskov a la prensa.

Antes de que Rusia vertiera estas acusaciones, las autoridades ucranianas habían afirmado que encontraron cuerpos de civiles con “señales de tortura” en el pueblo retomado de Zaliznychne, en el este.

Habitantes de la zona dijeron que las tropas rusas mataron a lugareños, explicó la oficina del fiscal regional, que anunció que abrirá una investigación por supuestos crímenes de guerra.

Las fuerzas ucranianas lanzaron su contraofensiva a principios de septiembre y, al parecer, tomó al Ejército ruso por sorpresa.

El presidente Volodímir Zelenski afirmó que sus tropas arrebataron 6.000 kilómetros cuadrados a los rusos en lo que va del mes.