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Salas maternales en escuelas secundarias para que madres y padres adolescentes puedan continuar sus estudios

En Capital funcionan alrededor de 50 salas de este tipo, mientras que en territorio bonaerense son 92. Según UNICEF, la maternidad y la paternidad adolescentes son el cuarto motivo de abandono escolar entre adolescentes de 15 a 17 años en el país.

La educación, se sabe, es un Derecho Humano fundamental. No sólo eso: en Argentina, a partir de la sanción de la Ley 26.206 de Educación Nacional en 2006, se establece el nivel secundario como instancia obligatoria. Pero uno de los grandes problemas de los jóvenes locales para terminar la escuela media viene de la mano del embarazo adolescente.

Según un informe de UNICEF, la maternidad y la paternidad adolescentes o el cuidado de un niño pequeño son el cuarto motivo de abandono escolar entre adolescentes de 15 a 17 años en el país.

Una de las herramientas fundamentales para que estos estudiantes culminen su trayectoria escolar son las salas maternales en secundarias. Las mismas funcionan dentro de los colegios a los que asisten madres o padres o bien cerca de esas instituciones, durante los tres turnos: mañana, tarde o noche. El objetivo es que los niños estén al cuidado de profesionales dentro de un marco educativo para que las y los jóvenes alumnos puedan continuar su cursada.

En la Ciudad hay alrededor de 50 salas de este tipo; mientras que en Provincia ya son 92. En territorio porteño, entre 1.500 y 2.000 estudiantes por año dejan a sus hijos allí. Entre los bonaerenses, en tanto, son 577 las madres o padres que recurren a las salas, y otras 126 embarazadas están inscriptas en escuelas que cuentan con esta propuesta.

Las salas maternales para madres y padres adolescentes “tienen un formato educativo diverso, flexible y variable que se ajusta en relación al tiempo, al espacio, las edades, la comunidad y las familias, reconociendo las particularidades y la modalidad”, sostuvo Sofía Torres Zavaleta, Gerente Operativa de Equipos de Apoyo de la Subsecretaría de Coordinación Pedagógica y Equidad Educativa porteña. Además, destacó que la mayoría son multisalas, es decir que se forman con niños de diferentes edades a los que se les presentan diferentes propuestas pedagógicas simultáneas.

Éstas responden al “Programa de retención escolar de alumnas embarazadas” implementado en la Ciudad para el antes, el durante y el después del embarazo. “Desde cada escuela hay referentes institucionales que pueden ser un docente o un preceptor, que son capacitados para poder acompañar al alumno. Esta figura que está en todas las escuelas secundarias, además de acompañarlos en lo pedagógico lo hace en la articulación con el afuera, por ejemplo, con el espacio de salud”, añadió la funcionaria. Se trata de la persona responsable de advertir los períodos de ausentismo prolongado y de garantizar que se sostenga la trayectoria.

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Sala maternal en la Escuela Secundaria N°3 de Morón

Sala maternal en la Escuela Secundaria N°3 de Morón

El nivel inicial es el más afectado por la falta de vacantes en la Ciudad, donde este año, según datos del Observatorio Universitario de Buenos Aires 14 mil chicos de entre 45 días y 5 años no obtuvieron su lugar en instituciones estatales. En este caso particular, Torres Zavaleta aseguró que con estas 50 salas “la demanda está cubierta. De año a año se van evaluando aperturas en función de las escuelas, pero tenemos cubierta la necesidad”. En ese sentido, destacó que “hay normativa que refuerza la prioridad de la alumna madre para la vacante”.

En la Ciudad, el programa de acompañamiento asiste en su mayoría a alumnas madres (62%); el resto se completa con un 17% de alumnos padres y un 21% de embarazadas. Las problemáticas más frecuentes en esta población son el ausentismo, dificultades en el posparto, indicaciones de reposo por un embarazo de riesgo o enfermedad de los hijos.

En el caso de la provincia de Buenos Aires la iniciativa “Salas maternales: madres, padres, hermanos mayores, todos en secundaria” incluye también a los alumnos con hermanos menores a cargo. El último relevamiento llevado a cabo allí durante el mes de marzo reveló que 652 escuelas contaban con alumnas embarazadas. De ellas, 402 tenían entre 12 y 15 años. Las otras 1.322 pertenecían al rango de entre 16 y 18 años.

En Buenos Aires las 92 salas que funcionan actualmente aún no son suficientes. “No alcanza, tenemos que seguir abriendo. A partir de la implementación de estas últimas salas hubo mucha repercusión en las escuelas y recibimos pedidos de distintos lugares. El Conurbano es uno de los lugares que más concentración de salas requiere y estamos trabajando para poder cubrir esa demanda”, afirmó Lucía Galarreta Bolia, Directora Provincial de Educación Técnico Profesional de la Provincia.

La funcionaria destacó que tras esta iniciativa “el promedio de asistencia es del 80%, lo cual hace una diferencia enorme” para estos estudiantes. Por su parte, las salas están ocupadas en primer lugar por madres adolescentes; segundo, por hermanos a cargo del cuidado de sus hermanos más chicos y, en tercer lugar, por padres adolescentes.

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) estableció que los niños, las niñas y adolescentes son reconocidos como personas en proceso de desarrollo y sujetos de derechos. Si bien la familia es la principal protectora de su cuidado, es el Estado quien debe garantizar el ejercicio pleno de esos derechos. Específicamente respecto a la educación, la CDN instituyó que los países deben “fomentar el desarrollo de la enseñanza secundaria, asegurarse de que todos tengan acceso a ella y tomar medidas para permitir la asistencia regular a la escuela”.

Es necesario llevar a cabo políticas públicas que aseguren el cumplimiento de los derechos de madres y padres adolescentes. En el caso de la propuesta pedagógica de las escuelas secundarias en articulación con salas maternales, según UNICEF, se dan dos beneficios simultáneos: “No sólo se generan las condiciones para mejores trayectorias educativas de los y las jóvenes estudiantes en la escuela secundaria, sino que además los bebés, niños y niñas estarán en lugares de cuidado a cargo de docentes de nivel inicial comenzando su trayectoria educativa por el sistema educativo formal”. Contención, aprendizaje y garantía del principio de igualdad en un mismo proyecto.

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