Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro. La iniciativa fue impulsada por la Federación Mundial de Neurología (World Federation of Neurology - WFN) para concientizar sobre la importancia de cuidar la salud, promover la prevención de las enfermedades neurológicas y mejorar el acceso al diagnóstico y el tratamiento.
Día Mundial del Cerebro: más de 3.400 millones de personas viven con trastornos neurológicos
El acceso oportuno al diagnóstico, la atención especializada y la rehabilitación es esencial para recuperar la autonomía y mejorar la calidad de vida.
-
El último reto: por qué la final del Mundial exige al máximo el físico y la mente
-
Richmond comercializará un autotest de VIH aprobado por la ANMAT
El ACV, el Alzheimer y el Parkinson figuran entre las afecciones con mayor impacto.
En 2026, la campaña lleva como lema "Acceso a la salud cerebral: para todos, en todas partes" para visibilizar las desigualdades que aún existen en la atención neurológica. Según las estimaciones más recientes, más de 3.400 millones de personas en el mundo viven con algún trastorno neurológico, un conjunto de enfermedades que hoy constituye la principal causa de discapacidad.
Entre ellas se encuentran el accidente cerebrovascular (ACV), la enfermedad de Alzheimer, el Parkinson, la epilepsia, la esclerosis múltiple, las migrañas, los traumatismos craneoencefálicos y otras afecciones que pueden comprometer la movilidad, el lenguaje, la memoria, la autonomía y la calidad de vida.
Epidemiología y el impacto de los trastornos neurológicos en la vida diaria
De acuerdo con la Clínica de Rehabilitación Integral Alcla, las enfermedades neurológicas son uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. Actualmente, representan la principal causa de años vividos con discapacidad en el mundo. Esto significa que, aunque muchas personas sobreviven a estas enfermedades gracias a los avances médicos, una gran proporción debe afrontar secuelas físicas, cognitivas o sensoriales que afectan su independencia.
Entre las patologías con mayor impacto se encuentra el accidente cerebrovascular (ACV), que afecta a una de cada cuatro personas a lo largo de su vida. También ocupan un lugar central las afecciones neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, cuya incidencia aumenta a medida que envejece la población. A ellas se suman la epilepsia, la esclerosis múltiple, la migraña crónica y los traumatismos craneoencefálicos.
Las consecuencias van mucho más allá del diagnóstico. Dependiendo del área cerebral comprometida, una lesión neurológica puede provocar pérdida de movilidad en uno o ambos lados del cuerpo, dificultades para caminar, alteraciones del equilibrio, trastornos del habla, problemas para comprender el lenguaje, pérdida de memoria, disminución de la capacidad de atención, cambios en la conducta o dificultades para alimentarse, vestirse o higienizarse.
En muchos casos, estas limitaciones obligan a modificar la rutina diaria y muchas personas pueden necesitar asistencia permanente. El efecto alcanza al entorno familiar, que suele asumir funciones de cuidado durante meses o incluso años, con importantes consecuencias emocionales, sociales y económicas.
"El impacto de las enfermedades neurológicas sobre la calidad de vida de las personas, sus familias y los sistemas de salud es cada vez mayor. Sin embargo, hoy sabemos que el cerebro tiene una enorme capacidad para reorganizarse y volver a aprender cuando recibe los estímulos adecuados", señaló el Dr. Máximo Zimerman, director médico de Clínica ALCLA.
Desde el centro, advierten que el crecimiento sostenido de estas enfermedades representa una enorme presión para los sistemas de salud, que deben responder a una demanda cada vez más grande de consultas, internaciones, tratamientos especializados y programas de rehabilitación.
Los especialistas remarcan que muchas lesiones neurológicas tienen orígenes muy diferentes. Pueden producirse por la falta de oxígeno que ocurre durante un ACV, por traumatismos craneoencefálicos ocasionados en accidentes de tránsito, por enfermedades neurodegenerativas, infecciones, tumores o patologías autoinmunes como la esclerosis múltiple.
Pero, todas comparten un aspecto central: cuanto más rápido se realice el diagnóstico y se inicie el tratamiento, mayores serán las posibilidades de preservar funciones y reducir las secuelas.
Así, la concientización sobre los síntomas de alarma es fundamental ya que cada minuto puede marcar la diferencia. La pérdida repentina de fuerza en un brazo o una pierna, las dificultades para hablar, la desviación de la boca, la pérdida brusca de visión o un dolor de cabeza muy intenso requieren atención médica inmediata.
El rol fundamental de la neurorehabilitación y la neuroplasticidad
Durante mucho tiempo se creyó que las secuelas provocadas por una lesión cerebral eran, en gran medida, irreversibles. Sin embargo, los avances de la neurociencia modificaron por completo esa mirada y hoy se sabe que el cerebro posee una capacidad extraordinaria para reorganizarse, establecer nuevas conexiones y volver a aprender funciones perdidas después de una lesión.
El fenómeno biológico se conoce como neuroplasticidad y es la base de la neurorehabilitación. Esta es un tratamiento interdisciplinario diseñado para ayudar a las personas con lesiones del sistema nervioso a recuperar la mayor autonomía posible.
Su objetivo no consiste únicamente en mejorar la movilidad, sino también en trabajar sobre el lenguaje, la memoria, la atención, el equilibrio, la deglución, las funciones cognitivas y las actividades de la vida diaria, adaptando cada intervención a las necesidades particulares de cada paciente.
Las estrategias terapéuticas incluyen fisioterapia, terapia ocupacional, fonoaudiología, neuropsicología, estimulación cognitiva y distintas tecnologías que potencian el proceso de recuperación.
En los últimos años, además, se incorporaron herramientas innovadoras como exoesqueletos robóticos, sistemas de realidad virtual inmersiva e interfaces cerebro-computadora, que permiten optimizar los resultados. Pero, los especialistas coinciden en que ninguna tecnología reemplaza la importancia del inicio precoz de la rehabilitación.
Después de una lesión existe una etapa en la que el cerebro presenta una mayor capacidad para reorganizarse que suele concentrarse durante los primeros seis meses posteriores al evento, aunque el proceso de recuperación puede continuar por mucho más tiempo.
"El cerebro dañado busca, de forma natural, 'rutas alternativas' para recuperar la información perdida. La neurorehabilitación tiene justamente el objetivo de guiar ese proceso para que la recuperación sea lo más efectiva posible y el paciente logre recuperar autonomía", explicó el Dr. Máximo Zimerman.
Los profesionales destacan que la rehabilitación puede comenzar incluso cuando el paciente permanece internado en una unidad de cuidados intensivos, siempre que su condición clínica lo permita.
Aún así, el desafío actual trasciende los avances científicos. Para muchos especialistas, el principal problema continúa siendo el acceso desigual a la atención médica.
"La brecha en el acceso a la atención neurológica y a centros especializados de rehabilitación sigue siendo abismal. Mientras que en los países de altos ingresos existen tratamientos de vanguardia a la vuelta de la esquina, en las regiones en desarrollo la falta de neurólogos y de cobertura de salud condena a millones de personas a una discapacidad permanente que podría haberse mitigado", destacó Zimerman.
- Temas
- cerebro
- Efemérides






