El negocio de Laboratorios Richmond ya no pasará exclusivamente por los medicamentos. La compañía obtuvo la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para comercializar en el país OraQuick HIV Self-Test, una autoprueba para detectar VIH mediante una muestra de fluido oral, con la que ingresará al segmento de los productos médicos de autodiagnóstico.
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Richmond entra al negocio del autodiagnóstico con un autotest de VIH aprobado por la ANMAT
La farmacéutica de Marcelo Figueiras obtuvo la autorización para comercializar OraQuick HIV Self-Test, un dispositivo de autodiagnóstico desarrollado por la estadounidense OraSure. La apuesta amplía su negocio más allá de los medicamentos y abre un nuevo mercado de productos médicos.
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OraQuick HIV Self-Test es una prueba de uso individual diseñada para detectar anticuerpos contra el VIH-1 y VIH-2 a partir de una muestra de fluido oral.
La aprobación fue comunicada por la empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV) como hecho relevante y se enmarca en el acuerdo de compra, distribución y calidad firmado con la estadounidense OraSure Technologies, desarrolladora del dispositivo. En virtud de esa alianza, Richmond será el distribuidor exclusivo del producto en la Argentina.
El lanzamiento representa mucho más que la incorporación de un nuevo producto al portafolio. Para la compañía presidida por Marcelo Figueiras, implica el ingreso a un negocio en expansión a nivel mundial, el de los dispositivos de autodiagnóstico, una categoría que complementa su actividad farmacéutica tradicional y que viene preparando desde hace más de un año. Como parte del proceso regulatorio, además, Richmond realizó estudios clínicos en el país junto con la Fundación Huésped.
La estrategia ya había sido anticipada por la propia empresa en su memoria anual. Allí explicó que buscaba ampliar su presencia en el mercado de productos médicos y fortalecer una oferta que combine medicamentos con herramientas de diagnóstico, complementando su histórica especialización en tratamientos para VIH y otras enfermedades de alta complejida
Cómo funciona el autotest y por qué gana terreno
OraQuick HIV Self-Test es una prueba de uso individual diseñada para detectar anticuerpos contra el VIH-1 y VIH-2 a partir de una muestra de fluido oral. A diferencia de los análisis tradicionales, no requiere extracción de sangre ni pinchazos, ya que basta con pasar un hisopo por las encías superior e inferior y colocar luego el dispositivo en una solución reactiva.
El resultado se obtiene en aproximadamente 20 minutos y puede realizarse de manera privada, sin necesidad de concurrir inicialmente a un laboratorio o centro de salud.
El desarrollo de este tipo de dispositivos busca reducir una de las principales barreras para el diagnóstico temprano: el temor, el estigma o la dificultad de acceso al sistema sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve desde hace varios años el uso de los autotest como una herramienta para ampliar el acceso al diagnóstico, especialmente entre personas que no suelen realizarse controles periódicos. Según detallan especialistas, la detección precoz permite iniciar antes el tratamiento y reducir significativamente el riesgo de transmisión del virus.
El dispositivo que distribuirá Richmond ya se comercializa en distintos mercados internacionales y fue la primera prueba rápida de VIH basada en fluido oral aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para uso domiciliario. Según la información difundida por el fabricante, presenta niveles de sensibilidad y especificidad superiores al 99% cuando se utiliza correctamente. De todos modos, los especialistas remarcan que se trata de una prueba de tamizaje: un resultado reactivo debe confirmarse mediante estudios de laboratorio y un resultado negativo sólo es concluyente si se respetó el denominado "período ventana" desde la última situación de riesgo.
Un nuevo negocio para Richmond
Para Richmond, la aprobación representa mucho más que el lanzamiento de un nuevo producto. La compañía destacó que la operación abre un nuevo canal de negocios dentro del segmento de productos médicos y fortalece su posicionamiento como socio regional para la distribución de tecnologías sanitarias internacionales.
La incorporación del autotest no surge de manera aislada. En su memoria anual, la empresa explicó que busca consolidarse como un proveedor integral de soluciones para pacientes y profesionales de la salud, incorporando herramientas de diagnóstico además de tratamientos farmacológicos. De hecho, durante 2025 avanzó en la habilitación de nuevas líneas de productos médicos y dejó en claro que el registro del autotest de VIH era una de las prioridades estratégicas del negocio.
La compañía, presidida por Marcelo Figueiras, mantiene además una posición consolidada en el segmento de VIH. Actualmente comercializa 20 productos dentro de esa línea terapéutica, una de las más importantes de su portafolio, y tiene presencia en 28 países a través de subsidiarias y socios comerciales.
La apuesta llega en un momento de expansión para la farmacéutica. Durante 2025, Richmond registró ventas por $126.726 millones, un crecimiento interanual del 4,9%, mientras que el resultado operativo aumentó 49,1%, impulsado por mejoras de eficiencia y el lanzamiento de nuevos productos. Aunque la utilidad neta estuvo condicionada por pérdidas financieras vinculadas al financiamiento en dólares de la planta biotecnológica VIDA, la empresa logró elevar su EBITDA ajustado al 34% de las ventas, siete puntos porcentuales por encima del año anterior.
En paralelo, durante el primer trimestre de 2026 comenzó la comercialización de las primeras vacunas producidas en la planta VIDA, el complejo biotecnológico ubicado en Pilar, un hito que marcó el inicio de una nueva etapa industrial para la compañía. Ahora, con el ingreso al negocio del autodiagnóstico, Richmond suma otra unidad de negocios en un mercado con fuerte potencial de crecimiento, donde la tendencia global apunta a que cada vez más estudios puedan realizarse fuera de hospitales y laboratorios, acercando herramientas de detección temprana directamente a los pacientes




