Claudio Poggi, el candidato de Cambia San Luis, se imponía como nuevo gobernador de San Luis, al obtener una ventaja sobre el candidato del oficialismo puntano, Jorge Fernández (Unión por San Luis), poniéndole fin así al poderío de los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá.
Anoche, el escrutinio avanzaba a paso lento a causa del sistema de lemas, que obligaba a un recuento categoría por categoría entre la infinidad de boletas que los puntanos se encontraron en cuarto oscuro, producto de los sublemas que dejaban votos casi a medida de cada elector.
Jorge “Gato” Fernández y la senadora nacional María Eugenia Catalfamo llegaron a los comicios como binomio principal con el auspicio del gobernador Alberto Rodríguez Saá, y Cambia San Luis, que llevó como sublema central el que encabezaron el diputado nacional Poggi y Ricardo Endeiza, llegaron como parte de la ampliación de Juntos con fuerte respaldo del larretismo.
Cuando la tendencia aún no estaba definida, la noticia de los viajes de Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau que anunciaban en el entorno de ambos eran una señal de optimismo para Cambia San Luis, y también para Juntos por el Cambio, en especial para el ala del porteño en su búsqueda de ampliar el frente de cara al cierre nacional.
En total se elegían ayer 162 cargos. Además de gobernador y vice estaban en juego 17 intendencias con sus respectivos concejos deliberantes; 21 diputados y cinco senadores provinciales. La elección se definía en las dos localidades que concentran más del 70% del padrón: la capital provincial y Villa Mercedes, donde el oficialismo arriesgaba también sendas intendencias.
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El fin de una era
Estos comicios marcaron el final de la era de los hermanos Rodríguez Saá, quienes se alternaron la gobernación desde 1983 pero ayer no estuvieron en las boletas. El distanciamiento entre ambos, que los hizo enfrentar en la elección de 2019, determinó que la ley de lemas se convirtiera en una paradoja. El retorno de este sistema fue diseñado para blindar al PJ con una potencial candidatura de Adolfo dentro del espacio oficialista, pero el salto de este último al lema de Cambia San Luis le terminó abriendo una ventana a la oposición.
Poggi, el único apellido que alternó entre los hermanos entre 2011 y 2015 con aval de ellos, en esta contienda logró aglutinar un heterogéneo frente anti oficialista, con el adolfismo, la UCR, socialistas, libertarios, Libres del Sur que se sumaron a su partido Avanzar con el respaldo de fábrica del PRO: Rodríguez Larreta alzó la mano de Poggi y se especulaba con una excursión para el final de la jornada, para exhibir la victoria en el plano nacional.
“Nosotros estamos bien, creemos que vamos a ganar, pero Alberto te pone a vos, a mí o el señor que está en la fila y tiene un piso de 40 puntos”, explicaba un estrecho colaborador de Poggi mientras éste votaba en la céntrica Escuela Normal. Por eso, el imán de la ley de lemas le daba la esperanza a Poggi de sobrepasar el 45% que estimaba necesario para vencer al PJ.
Otros sublemas
Para Cambia San Luis también colectaba votos el sublema liderado por Eduardo Mones Ruiz, exintendente de Villa Mercedes y padre del actual vicegobernador de la provincia. Los otros tres candidatos a gobernador dentro del lema oficialista fueron el actual ministro de Producción local, Marcelo Amitrano; Mariela Cross, dirigente social del Movimiento Evita, y Diego González, coordinador general ejecutivo del PAMI San Luis.
Pese a estas carambolas, Alberto Rodríguez Saá defendió la ley de lemas como una forma de evitar el gasto y el incordio de la doble votación que suponía haber mantenido las PAS (Primarias Abiertas y Simultáneas, pero no Obligatorias). Mientras que Poggi señaló que impulsaría su eliminación y que era un sistema “tramposo”, pese a los vericuetos que terminaron por favorecerlo. La presencia de Adolfo y la UCR le daba además fuerza fiscalizadora en el interior a Cambia San Luis. No obstante, en la provincia creen que, de ganar Poggi, Adolfo buscará reconquistar el PJ, hoy dominado por el gobernador, y desde allí lanzarse hacia la renovación de la senaduría nacional.
Poggi votó primero y luego de denunciar una campaña de fake news lanzada desde despachos del Gobierno a beneficiarios de planes sociales (cerca de un 10% del padrón), echó leña a la quebrada relación entre los hermanos: “Adolfo trajo trabajo e industria a San Luis; Alberto lo reemplazó por planes sociales para un sometimiento electoral”, dijo.
Más tarde, Alberto se refirió a Adolfo. Reconoció que hoy el vínculo es “distante” y contraatacó: “Duele verlo enfrente, es un enorme dirigente, su historia no se merece estar en el lugar que está”.
En el oficialismo, la estrategia de comunicación fue de hermetismo. Al menos hacia los medios nacionales. El “Gato” Fernández, exintendente de Tilisarao, un pequeño poblado de unos 12 mil habitantes y también exministro de la Corte local, necesitó de un gran trabajo de instalación hacia adentro que lo hizo subir en las encuestas y en conocimiento entre el electorado. Pero luego en el Gobierno buscaron que la elección se nacionalizara lo menos posible.
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