Ethan Eastwood: "Existe interés en desarrollar cáñamo desde el cono sur"

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Uno de los principales enlaces de negocios de la región Latam cuenta su visión de los retos que aún quedan por resolver en América Latina en cannabis medicinal. Cree que la Argentina puede tener un rol clave en la región.

Periodista: Defina usted mismo quién es Ethan Eastwood.

Ethan Eastwood: Soy ciudadano americano con origen en Colombia; a los ocho años llegué a Santa Monica, viví durante veinticinco años en EE.UU., y gracias al servicio como marine estadounidense pude recorrer el mundo durante 14 años. Llegue por primera vez a conocer el cannabis medicinal en 2010 al ver su impacto en la salud de los veteranos con dolor crónico, dependencia a opiáceos. Esto generó una reformulación sobre cómo las plantas han sido estigmatizadas y usadas de manera inadecuada. Desde ese momento empecé a entender el cannabis medicinal como una alternativa humanitaria y psicosocial. Por otra parte, como especialista en estadística aplicada he podido interactuar en las operaciones de capitalización y startup. Esto facilitó la comprensión de los vehículos financieros y jurídicos para cannabis en dos polos: EE.UU. y Latam; esto sucedió a partir de 2018.

P.: Me gustaría que nos cuente a qué se dedicas dentro de la industria del cannabis.

E.E.: Soy articulador internacional para la industria, contando farmacéuticas, fondos de inversión, y transformadores industriales de EE.UU. y Canadá con empresas latinoamericanas en función de la calidad y los requerimientos de los productos, los vehículos financieros, la velocidad de los agronegocios y el perfil de seguridad jurídica por país. Mi función en esta etapa radica en encontrar empresas que requieran de recursos internacionales, tecnología, acompañamiento para su plan de siembra, plan de agronegocios. Posteriormente, debo consolidar ofertas portables creando clusters y cadenas productivas por país fortaleciendo la especialización por segmento de producto y derivados industriales, agroindustriales y farmacéuticos.

P.: ¿Cómo ve la industria en Colombia y su interacción con Latinoamérica?

E.E.: Muy lenta, es decir, los agronegocios se articularon en Colombia, a decir verdad, sólo para cinco o un grupo de grandes multinacionales, son competidores claves en Norteamérica. Sólo dos trabajan con el Gobierno colombiano de manera abierta y lo comunican: son Clever Leaves y Pharmacielo, que están tratando de hacer inclusión con pequeños y medianos agroproductores del cauca, pero la verdad, el proceso es muy lento, incipiente y aún no despega, pese al positivismo del Gobierno y de los medios. Existen otros fuertes actores de la industria en Colombia como Canopy Growth, Aphria y otros que trabajan, pero de manera cerrada, poco articulada con los pequeños productores. En resumen, el material genético es escaso, el precio de semillas y esquejes no es accesible.

P.: ¿Cuál es su visión sobre Argentina dentro de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo?

E.E.: Quisiera referirme primero al cáñamo, ya que hoy hay más de cien países entre Europa, Asia y América que permiten el cultivo del cáñamo industrial. China es lejos el principal productor y exportador. En otro esquema tenemos a la Unión Europea, que tiene un activo mercado de cáñamo, con países centro de desarrollo como Francia, España, Italia. Entonces con este mapa y frente al interrogante, es de todos sabido que Argentina es y ha sido un gigante de la agricultura global con un gran potencial competitivo, producciones diversificadas; por consiguiente, desarrollar el cáñamo desde el cono sur, desde Argentina, haciendo transferencia de la experiencia agrícola inteligente, es exactamente lo que buscan algunos inversores internacionales. El cáñamo es una herbácea de ciclo corto, resiste las primeras heladas, podría ser una buena opción para incluir en la secuencia de rotación cultivos de rotación en Argentina. Es en ese caso en que veo a Argentina con sus principales regiones productoras, como la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos como un eje central para diferentes clusters dedicados al cannabis medicinal como cáñamo industrial.

Frente al tema del cannabis medicinal, el país tiene un mayor componente del sector medico y farmacéutico, hay una mejor relación hacia las intenciones del producto en mercados europeos, creo que Argentina podría articular y ser líder en Latinoamérica de la comunicación entre el sector médico-farmacéutico y los pacientes, y en eso hay que destacar algunas investigaciones de algunos médicos de Argentina, como los investigadores del Hospital Garrahan, que es una verdadera base de datos del cannabis medicinal, que resulta un avance importantísimo donde podemos observar los alcances, productos y derivados.

P.: ¿Qué tipo de vicisitudes ha podido encontrar en su trabajo de campo?

E.E.: Lo más complejo es manejar tres esquemas culturales para negocios en tiempo real: el americano (acelerado), el canadiense (metódico) y el latinoamericano (que está orientado a solucionar problemas de carácter emergente). Por eso mediante el uso eficiente de la interpretación he podido facilitar los acercamientos. Por ejemplo, para Latam las dificultades en pequeños y medianos agroproductores: primero, el desconocimiento del cannabis como commodity internacional y las configuraciones para la exportación por país, los requisitos frente a los estándares de inocuidad y trazabilidad; por otra parte, el acceso de los pequeños y medianos productores a semillas, capacitación, recursos e inclusión a la cadena de valor por parte de los grandes de la industria. Esto se debe a que los pequeños y medianos no cuentan con la debida formalización de sus empresas para la internalización, hacen falta los deck, planes de negocios y una estructura corporativa que genere confianza en el inversor.

Por otra parte, el exceso en desinformación mediática especulativa, todos los días aparece una información y no hay bases para corroborar mucho eso que aparece en los medios.

Hace falta más asociativismo por parte de los agricultores, ya que mucha de la información que se esconde tiende a ser no compartida.

Por otra parte, en Colombia hemos identificado que los tramitadores de licencias en su mayoría crearon una especie de fluctuación de los precios que dejan muchas dudas de su ética en el proceso. Algunos agricultores medianos cuentan que tuvieron que invertir entre cien mil y ciento cincuenta mil dólares a parte del proceso legal para la obtención de sus licencias, lo cual fue investigado incluso por el propio Gobierno y generó la expulsión de algunos funcionarios del Ministerio de Justicia y causas penales en 2019. Hay un exceso de intermediadores para la venta de acciones de cannabis, muchas personas sacaron las licencias y pensaron que se iban a hacer millonarios vendiendo una empresa de papel. Entonces hoy en Colombia tenemos una demanda exagerada de licencia, alrededor de mil cuatrocientos que quedan trabadas y agotan los recursos del Estado para poder responder.

Por todas estas cuestiones y para generar una consultoría asertiva, mi misión es generar un clúster por país que se adecue a las cuestiones particulares de este, y que sea más eficaz en la relación con los inversores internacionales, proporcionándoles información fidedigna, opciones claras en que los productores locales reciban la información, capacitación y perfeccionamiento en procesos particulares a sus características regionales para el ingreso a la industria.

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