Charlas de quincho

Secciones Especiales

Mientras se sigue prolongando la cuarentena y cada vez es más evidente el hartazgo de la gente con el encierro (la manifestaciones de ayer en Córdoba, frente a la exsede del Gobierno de la Ciudad en la Plaza de Mayo, o en varias esquinas de la Capital, con presencia física y cacerolas (a pesar de la prohibición), se complican otros frentes. El dilatado acuerdo con los bonistas, los crecientes inconvenientes para exportar, o hasta la pertinaz bajante del Paraná que complica la logística, le presentan desafíos continuos al Gobierno que enfrenta, además, el cada vez más inminente pico de la curva de casos de coronavirus con un deterioro simultáneo de la economía interna. Estos fueron los temas obligados de un fin de semana “largo”, por el feriado de ayer por el 25 de Mayo, Día de la Patria, lo que en otra situación hubiera disparado rutas colmadas hacia la Costa y otros lugares turísticos, pero que ahora solo sirvió para más encuentros virtuales, y para un Tedeum inédito, que el presidente Alberto Fernández siguió desde Olivos por la pantalla. Hubo refuerzo de relaciones internacional con saludos desde el exterior por el día patrio y otros que sirvieron para intercambiar ideas sobre el virus entre presidentes. Mientras el Colón conmemoraba su 112 aniversario con la espectacular puesta de la opera Aída, algunos memoriosos aprovecharon también para conmemorar el 17º aniversario de la asunción de Néstor Kirchner, mientras otros preferían recordar los 12 años de la multitudinaria manifestación en el Monumento a la Bandera por la Resolución 125. Hubo para todos los gustos. Veamos:

“¿Donde está (Guillermo) Nielsen?”, preguntaban en un zoom por la casi desaparición del titular hoy por hoy “virtual” de YPF, sector que se debate en varios frentes entre los gobernadores, los sindicalistas, los inversores, los refinadores, y el mercado internacional del cual la Argentina está totalmente desacoplada, y con posiciones internas muy divididas respecto a la instauración del barril “criollo”, que fija un precio sostén de u$s45 el barril, pero que más de uno considera que no va a servir para evitar el derrumbe en el que está la actividad, aunque haya calmado a provincias y sindicatos. Para completar en el sector de la energía, la ratificación por parte de Estados Unidos del arancel de 74% para el biocombustible argentino, constituye otra mala señal para los productores que ven recortadas las posibilidades de exportar, y que tampoco pueden aumentar su participación interna, mucho menos ahora con la retracción de la demanda. Otro comentario cada vez más frecuente es sobre el peso específico que está recobrando Miguel Galuccio, ex-CEO de la estatal YPF y actual presidente y CEO de la petrolera Vista Oil & Gas a quién le atribuyen gran ascendiente frente al Gobierno no solo en materia energética, sino también en cuestiones de la negociación de la deuda externa. En materia internacional el Gobierno se ocupó de hacer conocer un llamado y una carta en especial que recibió ayer Alberto F. desde Francia e Israel. Los motivos de esas comunicaciones en uno y otro sentido fueron varios. En un caso se trató de felicitar al argentino por la celebración del 25 de mayo, abonando la buena costumbre diplomática que algunos gobierno olvidaron de saludar al primer mandatario de países amigos en el día nacional. Así lo hizo Emmanuel Macron con una carta en la que, además y según la propia Casa Rosada, el presidente francés agradeció “las posiciones recientes que hemos tomado juntos en el G-20 y luego en la Alianza para el Multilateralismo”. Benjamin Netanyahu recibió una llamada de Alberto Fernández para felicitarlo por haber destrabado (por ahora) la crisis política en Israel y haber armado un gobierno de unidad con Beny Gantz. El israelí terminó ofreciéndole enviar a la Argentina científicos de su país para coordinar con médicos argentinos el combate del coronavirus y compartir experiencias.

Por supuesto que los temas económicos, a todas las escalas, son los que están desvelando a los argentinos, pero también a varios funcionarios que están en la primera línea. “Si nuestros próceres estuvieran hoy, mirarían al banco central de Suecia, o de Finlandia…; aunque yo me conformaría con uno como el de Chile, o como el de Uruguay”, reconocía un economista de los más consultados en estos días, reflejando una realidad bastante molesta para varios: el caso de Uruguay puesto como modelo, y no solo por la “flexibilidad” que tiene allí la cuarentena (de hecho, ni siquiera es obligatoria), y las pocas restricciones del otro lado del Río de la Plata, sino también porque buena parte de la economía sigue en marcha y, ni hablar, los poderes públicos que están trabajando a full. Tanto así -que algunas empresas que actúan en ambos países, desarrollaron un informe con el llamativo título: “Real Estate argentino y uruguayo: mismo Covid, distintos contextos”. Además de la proverbial libertad cambiaria uruguaya, los analistas mencionan que tampoco hubo cierre obligatorio de comercios ni de bancos, por lo que la actividad económica, aunque más restringida, se mantiene, en tanto que en Argentina la actividad se derrumbó 11,5% en marzo, porcentaje que se estaría duplicando en abril. En el caso del sector inmobiliario, la cantidad de escrituras durante el mes pasado bajo a 0 (cero).

“En 14 años Argentina no creció, y en los últimos 2 retrocedió”, dijo el economista y ex ministro Ricardo López Murphy en un encuentro por la conmemoración del 25 de Mayo, en el tradicional Club del Progreso. Según explicó, por esta razón y en las actuales condiciones, “las exportaciones argentinas van a ser determinantes en la pospandemia”. Según explicó, y logró captar la atención de los asistentes, mientras “en 2011 las exportaciones fueron de alrededor de u$s100.000 millones (85 millones de bienes y 15 millones de servicios), es probable que este año no se llegue ni a u$s60.000 millones, después de los u$s65.000 millones del 19”. Lopez Murphy calificó la pandemia como “el mayor stock que se registra en los últimos 200 años”. De todos modos, la posibilidad no es fácil ya que la economía global va a retroceder muy fuerte y la Argentina está perdiendo gran competitividad, incluso con los países de la región que mantuvieron un ritmo de devaluación completamente distinto. Aún así, todas las miradas están puestas en la negociación de la deuda ya que, en situación de default, es imposible pensar siquiera en financiación externa para las exportaciones. Y si a esto se agrega la inactividad local, el panorama es más complejo aún. Según se señaló en el Club del Progreso, “por cada semana de cuarentena, la caída del PBI es de - 0,75 a 1%, por lo que no se puede subestimar el impacto económico de la cuarentena, lo que hace necesario adoptar políticas realistas que frenen las pérdidas diarias”, puntualizó López Murphy.

Que a los temas de salarios se le agregan otras cuestiones en el frente militar, donde llamó bastante la atención el “ascenso” de Nilda Garré (que actualmente ya reporta en Defensa al frente de Centro de Estudios Estratégicos), aunque todavía en un segundo plano, conformando una comisión que se deberá encargar de la reforma de las Fuerzas Armadas, y en la que también participaría el exministro del área Horacio Jaunarena, y algunos representantes de las fuerzas. El tema se plantea justo en el momento en que las FF.AA. están cobrando particular trascendencia como apoyo al trabajo de control y logística en áreas conflictivas por la pandemia, como los barrios más carencias.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario