Charlas de quincho

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Semana 11 de cuarentena, con un día menos por el feriado del lunes (25 de Mayo), y también en Estados Unidos por el Memorial Day. Las transmisiones en directo que llegaron desde ese país con la protesta en múltiples ciudades por el asesinato de George Floyd mientras estaba bajo custodia policial en Minneapolis paralizaron a muchos espectadores locales. Llegando ya a la mitad del año, y al primer semestre del mandato de Alberto Fernández, tal vez lo más alarmante (junto al escenario de la pandemia y esta nueva crisis estadounidense) de los cenáculos del poder haya sido el tema de los 3 infantes de marina muertos ayer en una base naval uruguaya, y las razones que justificaron semejante ensañamiento. Por el lado de lo local, el malestar de la población por una cuarentena perforada por varios lados, lo que dispara protestas todavía pobres en asistencia, pero que reflejan el ánimo, mientras sigue la campaña de “intriga” por el demorado acuerdo con los acreedores y la doble postura del ministro de Economía, Martín Guzmán que se muestra muy duro para el frente local, sin quedar en claro aún hasta dónde puede conciliar con los acreedores. Siguen llegando cargamentos de China con asistencia al punto que Ezeiza pasó a convertirse en un hub de distribución zonal no solo para el Gobierno sin para la propia Cruz Roja. Todo, en medio de zooms cada vez más numerosos, y de una ola de frío que, según habían adelantado, no ayuda en el combate al coronavirus. Veamos:

Escándalo de magnitud desató la designación, finalmente, del embajador en Francia, título que había recaído ya en marzo pasado, sobre el joven Leonardo Constantino que hasta ahora revestía como ministro de segunda. El caso de que la sede diplomática sea de la “Línea Revlon”, las más importantes para Argentina, junto con Washington y Londres, el “salto” de varios casilleros para ocupar el cargo máximo al que puede aspirarse en la carrera (excepto canciller que la mayoría de las veces es político), y que justamente haya estado asignado a la misma sede de París a la que ahora asciende, dejando atrás a varios que eran hasta ayer sus compañeros, provocó revuelo. Incluso en la propia Ciudad Luz parece que no cayó demasiado bien la subordinación impuesta a la sede diplomática, mientras que localmente se descartaba que la cercanía de Constantino con el exministro Roberto Lavagna haya sido determinante para su designación. En todo caso, parecen comenzar a destrabarse la ocupación de las embajadas que se había demorado al principio por las designaciones, y luego porque los traslados (de ida y vuelta) fueron suspendidos por la pandemia.

Uno de los destinos diplomáticos más activos es China. Al ritmo de la vuelta a la normalidad de la vida diaria en ese país (a pesar de las contramarchas y alertas en algunas ciudades y de la duda que despiertan los números que muestra Beijing sobre la evolución de la pandemia) comenzaron a viajar a la legación argentina los funcionarios que ocuparán esos cargos que son clave ahora para el armado de la diplomacia de los próximos cuatro años. Como se sabe, ya lo hizo Sabino Vaca Narvaja junto a su familia y está en camino Luis María Kreckler. Aquí, en Buenos Aires, hay movimientos también con los vuelos a Shanghái que realiza Aerolíneas Argentinas, algo que ya parece un puente aéreo que puede continuar cuando se solucione la crisis del coronavirus y se normalicen el mercado aeronáutico de pasajeros y especialmente carga. Los vuelos para traer material sanitario y de apoyo en la lucha contra la pandemia ya no se realizan solo para el gobierno argentino. Por ejemplo, hoy llega al país un avión de Aerolíneas con el segundo envío del programa “Argentina Nos Necesita”. Son 150 mil barbijos quirúrgicos con un peso de 689 kilos. Aterrizará a las 11 de la mañana y a esto se suma otra historia. TCA (depósitos fiscales en Ezeiza) le cedió un espacio de 860m2 a la Cruz Roja para que usaran durante la pandemia. La Cruz Roja no solo se instaló allí sino que terminó convirtiendo el lugar en su hub logístico principal para toda la Argentina. También desde allí se brinda soporte a los ministerios de salud de la provincia de Buenos Aires y la Nación para retirar las mercaderias que les llegan a través de la Operación Shanghái de Aerolíneas Argentinas. Desde el jueves la Operación Shanghái también está trayendo insumos para Cruz Roja, y es por eso que hoy van a el cargamento de barbijos que fueron adquiridos por La Cruz Roja.

Mientras anoche por televisión varios repasaban el balance de la cuarentena, y el previsible impacto del coronavirus en los barrios más carenciados, tanto de la Ciudad de Buenos Aires como del aérea Metropolitana (AMBA), que extrañamente “hermana” en el conflicto político, a Horacio Rodríguez Larreta con Axel Kicillof, otros se dedicaban a evaluar las protestas, más alentadas todavía por el malhumor del prolongado encierro (ya más de 70 días), que por otra cosa, aunque los observadores políticos están atentos al “caldo de cultivo” que se va gestando, y en las “perforaciones” crecientes a las restricciones. Pero en medio, es innegable el crecimiento de las preocupaciones económicas, no solo por el atrasado acuerdo con los bonistas, sino por la incidencia negativa que está teniendo el prolongado párate, que entre las múltiples víctimas, tiene a los propios gobiernos que ven desplomarse su recaudación, y que saben que, encima, tendrán que sacrificar varias cuestiones, al menos si quieren que sobreviva algo de actividad privada. De hecho, en un Zoom de empresarios se reconocía que, por ejemplo, más de 60% de las percepciones en la Ciudad de Buenos Aires son por Ingresos Brutos, los que se desplomaron ante la inactividad del comercio, y los mismo ocurre en varias provincias.

Aunque se sabe que van a tener que corregirlo en los próximos días, cayó mal el endurecimiento del cepo al dólar, y las restricciones al mercado de cambio, que como primer efecto (indeseado, por cierto), pararon inmediatamente la actividad de uno de los pocos sectores que quedaba en pie con algún nivel de actividad: el campo. El hecho de que los importadores de los principales insumos, como algunos agroquímicos y fertilizantes, vean ahora restringida su posibilidad de traerlos a dólar oficial ($65), y deban hacerlo al conocido “contado con liqui” ($115), impulsó el alerta inmediato. Por supuesto que ese será entonces el valor de reposición y el de venta a los productores (que cobran sus productos al oficial menos retenciones, lo que en soja significa un dólar de $46), por lo que todos los cálculos de costo hechos hasta ahora deberían rehacerse con los nuevos precios que en los primeros cálculos hacen desaparecer los márgenes positivos de la mayoría de los cultivos. Ante eso, la primera reacción natural fue la de “stop and see”, o “desensillar hasta que aclare” en la versión local. El hecho es que esto sucede en el momento exacto de siembra de los cereales de invierno como trigo y cebada, sobre los que se esperaban alrededor de u$s4.000 millones o más, por exportaciones a partir de noviembre-diciembre. “Es como pegarse un tiro en un pie. No puede ser que no hayan tenido en cuenta que además del sector financiero, también está la producción”, sostenía un histórico proveedor de estos insumos que hasta sacó los precios de su cartelera virtual, hasta saber si se corrige o no. Por supuesto que la cuestión alteró un poco más los ánimos en el interior donde se barajan varias cuestiones como el crecimiento de la violencia rural (todavía no explicada del todo por las distintas jurisdicciones); el mantenimiento de las sanciones de EE.UU. al biodiésel argentino que impide las exportaciones, o el “desacople” en el precio de los combustibles, además de incómodas “transferencias” de recursos entre sectores, cada vez más difíciles de explicar.

“Córdoba transfiere a la Nación más de u$s6.500 millones por año, vía las retenciones del campo, mientras otras provincias tienen regalías”, se quejó el ministro de Agricultura mediterráneo, Sergio Busso, lanzando un tiro por elevación a sus pares patagónicos, y desnudando lo que promete ser el próximo escalón respecto a la discusión sobre la distribución en los recursos fiscales. En un Zoom con dirigentes de la Sociedad Rural Argentina (entidad que tuvo una semana agitada por su propia interna), encabezados por su presidente, Daniel Pelegrina, el funcionario de Schiaretti sostuvo que “en un país federal, este tipo de distorsiones dificultan el crecimiento”, y reconoció que para que el campo siga produciendo “solo se necesitan reglas de juego claras y una macroeconomía ordenada”. Dentro del sector, mucho más divertido resultó el desafío lanzado por un conocedor, respecto al ex muy alto funcionario, con ascendente en distintos gobiernos, que con nombre de fantasía, compró “desde Ginebra” una cantidad importante de Caballos Criollos, la raza más popular en el país. La pregunta quedó flotando y la danza de nombres amenaza con ser muy numerosa.

Naturalmente la política no estuvo ajena de los helados Quinchos de este fin de semana donde la carrera por las elecciones de medio término del año que viene, no pudo ser frenada ni por el Coronavirus. “La damas”, como se comienza a llamar a la terna de la siempre presente Cristina Fernández, la nuevamente en cartel María Eugenia Vidal y la actual titular del PRO, Patricia Bullrich, que siempre termina anclada de alguna forma, parece ser el eje central donde se definirán las cuestiones centrales de una elección cada vez más estratégica. Por supuesto que no fue lo único, ya que crece también la versión de la candidatura de Mauricio Macri como cabeza de lista. Los más críticos sostienen que, más que un deseo para seguir en política, lo que lo impulsa es la necesidad de lograr fueros para protegerse de los crecientes embates de algunos sectores del oficialismo que en los últimos días ya “comenzaron a mostrarle los dientes”.

Vamos a terminar con un chiste de la línea suave.

Un mago es contratado para actuar en un crucero de lujo. Durante las primeras semanas sus números son apreciados y aplaudidos por los pasajeros pero, al poco tiempo, el mago se ve enfrentado a un grave problema. El loro del capitán, que venía observando sus actuaciones, empieza a darse cuenta de cuáles son los trucos, y se los revela a todos en medio de los shows.

--¡Miren, no es el mismo sombrero! --grita el loro--. ¡Miren, escondió las flores debajo de la mesa! ¡Miren, el mazo entero es de ases de espada!

El mago se ponía cada vez más furioso ante las carcajadas del público pero no podía hacer nada: era el loro del capitán.

Una noche, el barco se accidenta y se hunde. El mago logra aferrarse a una enorme madera flotante con la mala suerte de que allí también se posa el loro.

Ambos se miran con odio pero no dicen una palabra. A los pocos días, el loro abre el pico y dice:

--De acuerdo, me rindo. ¿Qué hiciste con el barco?

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