Charlas de quinchos

Secciones Especiales

Fin de semana frío y un Día del Padre con cruce en la mesa sobre qué vacuna se aplicó cada quien. Alberto F. regresa a Francia, pero no por Club de París. ¿También Beijing?. Macri barrunta candidatura. Gesto de Axel para el campo.

París. En un par de días, el presidente Alberto Fernández volverá a Francia. No ha sido convocado por un meeting del Club de París, como le gustaría a Martín Guzmán. Todo lo contrario. Un evento feminista con agenda de inicio en México y que culmina el 2 de julio en Francia. El argentino explicará su defensa a la ley de aborto que votó el parlamento. Una de las sorpresas más grande de esta ley en el exterior fue que justo cuando un argentino está sentado en el trono de San Pedro, la política oficialista y opositora avanzaron contra los intereses de Francisco. El secretario de Culto, Guillermo Oliveri (una suerte de edecán celestial vitalicio) es el responsable de explicar el asunto. Afirma que en campaña ya se había hecho saber del tema al Santo Padre y que no lo tomó desprevenido. Dicen que ya es “cosa del pasado”.

PC chino. Un funcionario informado de la agenda internacional del Presidente hizo saber que además de Francia, en los planes de la Casa Rosada asoman los actos del centenario del Partido Comunista en China. Tarea difícil la de Fernández, la de mirar los Estados Unidos, dialogar con Vladímir Putin y entender a Xi. La cuestión de fondo es que hay una invitación del partido más grande del mundo y, parece que, Alberto F. ha sido convocado para disertar. Está la tentación de viajar y reeditar viejos acuerdos de Néstor Kirchner. No se descarta un humilde aparición virtual. Esta última línea agrada a los moderados que analizan la geopolítica.

Ella. Mariu Vidal volvió de su gira por Estados Unidos (sin conocerse mucho el contenido) y debe definirse sobre su participación en las PASO. Mauricio Macri espera tener una nueva conversación con ella. Se da por hecho en mesas larretistas varias que la exgobernadora participará en la elección porteña, pero ese dato en realidad no es el esencial sino el efecto que produce Vidal en la interna. Para Juntos por el Cambio esa indefinición desnudó una debilidad en la oposición que muchos creían que no podía existir. La provincia de Buenos Aires, en términos de armado electoral, se transformó en un caos para Juntos por el Cambio. Hasta la presencia de Facundo Manes, como candidato radical, hace temblar las chances de Diego Santilli, el hombre que Horacio Rodríguez Larreta pone a jugar en el territorio en contra de las pretensiones de Mauricio Macri. Ese efecto, provocado directamente por las desobediencia de Vidal a las órdenes de Macri de jugar en territorio bonaerense, provocó ya un terremoto político que hace festejar al Frente de Todos. El peligro, ya opinan hasta hombres del mercado, es que la gente comience a mostrar hastío de los juegos políticos de la oposición. Ese efecto, no es bien visto ni por el Frente de Todos, que teme un cansancio general sobre la política. En la ciudad tampoco están fáciles las cosas para la oposición, algo inentendible en un distrito donde, si bajara el nivel de beligerancia, la elección debería ser un mero trámite. Vidal, que ni siquiera tiene confirmada su participación allí, tiene que arreglar de qué forma, y sin peligro de perderse, armará una paso contra Patricia Bullrich, que sigue en carrera y apoyada por Macri. Un infierno que la oposición no pensó que iba a pasar.

Septiembre. “Sin duda, cada vez que reaparece Cristina, tiembla el tablero y se reacomoda”, explicaba un puntero ante un grupo de seguidores en lo que, tal vez, fue la nota política de los últimos días: la reaparición en un acto público, y con discurso, de la vicepresidenta Cristina Fernández, sin duda la líder del kirchnerismo puro. Pero no fue lo único pues, no se sabe si por casualidad, o por reacción, también hizo lo propio el expresidente Mauricio Macri con sendas irrupciones públicas, una de ellas bastante desafortunada (al punto que lo obligó a pedir disculpas), y otra más convencional para volver a presentar “Primer tiempo”, llamativamente en Mendoza, territorio férreamente conducido por el radicalismo, y a pesar de que ya se habla de la elaboración de un segundo texto. Sin embargo, no son pocos los que justifican la presencia de ambos políticos en el desmadre de sus propias filas, y por la necesidad de redireccionar la conducción. En el caso del oficialismo, se habla de encuestas, del agotamiento del presidente Alberto Fernández, y de la urgencia por consolidar “el modelo”, aunque el FMI no reconozca que haya uno. En el caso de la principal oposición, las razones que se arguyen son variadas. Aparece, por ejemplo, el malhumor del radicalismo que insiste con que en esta vuelta “les toca” a ellos. Se refieren, por supuesto, a los liderazgos y a las cabezas de listas. También, debido a la división (bastante poco prolija, para varios) que se está dando en el seno del propio PRO, entre quien era el candidato natural, Horacio Rodríguez Larreta, jefe del Gobierno de la Ciudad, y la ahora presidente del partido, Patricia Bullrich, que últimamente recoge amor-odio entre sus mismos seguidores, a partir del Caso Pfizer. Sin embargo, hay una corriente en apariencia muy silenciosa, que en voz baja señala que, en realidad, Macri está viendo la posibilidad de volver en 2023 para lo cual debe “bajar” a Rodríguez Larreta, hasta acá uno de los mejor visto en las encuestas, y la estrategia elegida para eso sería la misma que utilizó con la exgobernadora, María Eugenia Vidal, de erosión casi permanente, al punto que provocó un sismo entre ellos que aún perdura (aunque públicamente se intercambian sonrisas), y que sería una de las razones de la indecisión de Vidal para participar en esta vuelta electoral. Semejante combo -de ambos lados- mantiene en vilo a todo el resto, que espera las definiciones para, a su vez, oficializar sus propios movimientos.

Chacra. En una bastante imponente chacra de Open Door, un grupo de hombres de empresa y de políticos, mantuvo una animada reunión el sábado en un quincho muy calefaccionado por el fuego a leña de una importante parrilla muy bien provista. Allí se habló de todo, desde la inflación de mayo de 3,3%; hasta los controvertidos dichos del papa Francisco acerca de la propiedad privada (que llamativamente fueron hechos en español…), que generaron olas de opiniones, en este caso, con amplio predominio de las que resultaron críticas. En ese mitín se dejo trascender la estrategia de Axel Kicillof para acercar posiciones con algún sector del campo. Dicen que el gobernador anunciará en los próximos días un paquete de medidas por $140 mil millones. El fondo estará destinado a infraestructura pero también habría una línea de créditos blancos para el sector. Afirman que no se hizo antes por la pandemia y que ahora está listo para ejecutar.

Dejá tu comentario