- ámbito
- Secciones Especiales
Cómo afectará la crisis a los viajes corporativos

Norberto Gunsberg: Más allá de la crisis global que se está viviendo, mientras haya negocios, los viajes de negocios van a seguir; donde haya negocios, va a haber viajes corporativos. Hemos tenido en Latinoamérica muchas crisis, nacionales o regionales, que se sumaron a las crisis globales. A partir de los atentados a las Torres Gemelas, que fue la gran crisis de los últimos tiempos, pasamos por otras. Por caso, el SARS, que pocos recuerdan y provocó una crisis en los viajes corporativos. La gente tenía miedo de viajar, muchas corporaciones tomaron medidas muy drásticas, prohibieron a sus ejecutivos viajar a determinados países o con aerolíneas de esos países, y tener contactos con viajeros de esas nacionalidades. Después vino el comienzo de la guerra con Irak, que también afectó a los viajes corporativos. Y luego los tsunamis y huracanes. Ahora tenemos esta crisis, que empezó en julio de 2007 con las hipotecas subprimes en Estados Unidos, si bien en los viajes corporativos se está empezando a notar en la Argentina recién ahora. Hasta setiembre, los viajes corporativos venían con normalidad, tal vez en algunas empresas cambiando la forma en que viajaban, pero no se había notado desaceleración hasta ahora.
Mauro Schwartzmann: Podemos situar en 1990, con la Guerra del Golfo, el comienzo de una secuencia constante de crisis ligadas a guerras, atentados y desastres. Pero en viajes corporativos en una crisis como ésta, que no hay guerra, se tiene que buscar desarrollar más negocios. Es muy posible que haya un cambio en el perfil del viajero ejecutivo. Las agencias de viajes, sobre todo las especializadas en viajes corporativos, tienen que ofrecerle mayor economía a sus clientes, ayudarlos a lograr más productividad. Orientarlos para que continúen viajando, pero con menos dinero y haciendo eventos corporativos, porque es necesario que promuevan sus productos, que saquen productos nuevos. En Brasil no hay aún caída de viajes. Pero va a haber una transformación del turismo. La mayoría dejará de viajar al exterior y hará turismo en Brasil. Por otra parte, con el dólar más valorizado, extranjeros van a venir a nuestros países. Así como la Argentina en tiempos del uno a uno y Brasil luego con el real muy valorizado, estaban muy caros para los extranjeros. Un peso o un real sobrevaluados detiene las exportaciones, frena el turismo para los contingentes receptivos. Nosotros perdimos a muchos extranjeros que no venían a Brasil a eventos, congresos, ferias porque estaba muy caro para ellos. Hoy estamos ante un panorama muy diferente. Tenemos que ser creativos, porque las crisis se enfrentan con creatividad.
N.G.: Cuando se habla de viajes corporativos, se tiende a limitarlo a la tarifa aérea. Y hay que ver la totalidad del viaje. Hoy hay pluses que las aerolíneas cobran que no forman parte de esa tarifa. Algunas aerolíneas cobran adicional por cargo de combustible, por seguridad, por despacho de la segunda maleta, o por lo que se consume arriba del avión, y después está el hotel, el auto, los traslados. El agente de viajes corporativos tiene que agregar valor a la empresa, preguntarle cuál es el presupuesto de viajes, y en función de eso gastarlo de la mejor forma posible, de modo que le traiga un retorno. La empresa moderna no mira el viaje como un gasto, sino como una inversión, porque tiene que lanzar productos, abrir mercados, establecer contratos o capacitarse. Ver cómo con menos dinero hoy puede viajar es fundamental. La empresa no debe centrar sus preocupaciones en la tarifa del aéreo; lo que hay que mirar es todo el viaje. Hay ciudades en las que una noche de hotel puede llegar a costar 50 por ciento de lo que cuesta el aéreo. Y los eventos son necesarios para lanzar nuevos productos, para divulgarlos y motivar a la gente. Está demostrado que el mejor incentivo para la gente es el viaje. Es por eso que se varió la forma del viaje de incentivo, pero no se suprimió. En nuestro país, en la época de la devaluación, del «corralito», las empresas siguieron haciendo viajes de incentivo, pero limitaron la cantidad de gente, y los destinos turísticos fueron en la Argentina. El año que vienen vamos a ver muchos viajes de incentivo dentro del país. Normalmente, las empresas grandes, nacionales o multinacionales, a esta altura ya tienen su presupuesto para 2009, y con un monto asignado para viajes y gastos de representación. Algunas lo han mantenido en los niveles de 2008; otras lo han bajado o lo están por bajar, dependiendo de si lo terminaron o lo están por terminar. Yo estimo que lo bajarán entre 10 y 15 por ciento, no más de eso. Porque mientras haya negocios, los viajes de negocios van a seguir estando. En las compañías multinacionales porque las reuniones en sus casas matrices en vez de reducirse se incrementan porque tienen que trazar planes de contingencia, que tener planes por «y si...», un «plan B» y un «plan C». Frente a la incertidumbre global, hay que tener planes. Leí que Churchill dijo: «Pasé tres cuartas partes de mi vida previendo cosas que nunca ocurrieron». Hoy, como está el mundo, hay que prever, hacer planes por las dudas.
M.S.: Tenemos que diferenciar a los viajes de placer.
N.G.: Muy sensibles a los precios, a lo que ocurre en el mundo. Ahí hay una desaceleración que ya se nota, en el caso específicamente argentino, desde el conflicto del campo. Luego tuvo una leve recuperación con el final de ese conflicto; a eso se sumaron las vacaciones de invierno y fines de semana largos, pero no hay reservas a futuro como las hubo el año anterior.
M.S.: Una crisis como la actual, sobre todo en países como los nuestros, que tienen commodities, debe preocuparnos menos, no como las crisis de guerra. Vamos a seguir siendo receptivos.
N.G.: En la Argentina está prevista la llegada de 110 cruceros, y no se ha cancelado ninguno. En la temporada de congresos, que concluye a fin de mes, ninguno se ha cancelado, y tampoco se han cancelado los previstos para 2009. Además, el Rally y la Copa Davis traen mucha gente. En cuanto al turismo brasileño, que llega a la Argentina fundamentalmente en invierno, hay que esperar a esa época para ver qué sucede. En cuanto al turismo europeo, no creo que haya una desaceleración grande hacia nuestro país; sí puede haberlo en turismo de estadounidenses, que son los más impactados por esta crisis.
M.S.: Se verán algunas bajas de precios, pero sobre todo un aumento de promociones.
N.G.: Me gustaría estar en las negociaciones que están haciendo para el año que viene las empresas que tienen determinado volumen de viajes corporativos con los hoteles, líneas aérea y rentadoras con las que ya tienen acuerdos.
Transcripción de Máximo Soto

