Charlas de quincho

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Casi cuatro meses y medio de una cuarentena que solo el frío logró controlar (parcialmente). Mientras, el pico de la pandemia parece seguir corriéndose y varios distritos vuelven a aumentar las restricciones.

Casi cuatro meses y medio de una cuarentena que solo el frío logró controlar (parcialmente). Mientras, el pico de la pandemia parece seguir corriéndose y varios distritos vuelven a aumentar las restricciones. Aún así, es el tema de la inseguridad el que sigue en el centro del escenario, igual que las anécdotas entre los responsables de la Nación y la Provincia de Buenos Aires, a lo que se sumó el escándalo del intendente Mario Ishii. La oposición sigue sin rumbo fijo, pero el sector privado ya se puso en movimiento y amplían las propuestas al Gobierno, con planes inmediatos, aun antes de salir de la cuarentena, como el del Consejo Agroindustrial, o el más ambicioso aun del propio Canciller Felipe Solá, del grupo mixto exportador. Por supuesto que el frío y el mal tiempo, con nevadas inéditas en el sur, alentaron la realización de más zooms, herramienta que sin duda, llegó para quedarse . Veamos:

Mientras se frustraba la aparente reincidencia casamentera de Carlos Menem con su exesposa, Zulema Yoma, que igual sirvió para alimentar los memes más variados en las redes sociales, los hombres de negocios emprendieron una maratón feroz en los últimos siete días, a fin de acercar al Gobierno (y al Congreso) gran cantidad de propuestas y proyectos, alentados por el “vacío” de gestión que deja el cornavirus, que no da tiempo para pensar, menos aún en un equipo poco asentado, que no tuvo tiempo de foguearse antes de la irrupción de la pandemia. Así, a los avances del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), ahora presentado también a Juan Schiaretti en Córdoba; se agregó la megacumbre de los hombres de AEA (Asociación Empresaria Argentina) que preside Jaime Campos, con todos los titulares de las empresas que la componen, y la CGT, lo que dio mucho que hablar. Es que mientras algunos gremios más “díscolos”, según caracterizó un alto funcionario de la Casa Rosada, siguen metiendo presión por paritarias, etc., otros comienzan a ver que los próximos meses pueden ser aun peores en términos económicos, y necesitan -ambas partes- acuerdos más flexibles que protejan tanto a las fuentes de trabajo, como a los propios asalariados. Los alertas, en ese sentido, se dan a lo largo y lo ancho del país, y se sabe que puede que aún no se haya llegado siquiera al pico de la enfermedad.

Si bien la flexibilidad de la cuarentena se está produciendo de hecho, ahora el temor comienza a acentuarse, incluso en los distritos menos afectados, que temen se les generalice el virus. Esto, que determinó un sustancial aumento de restricciones, tal el caso de Santa Fe (que también ahora precinta hasta las ventanillas de los vehículos que cruzan su territorio), también derivó en situaciones críticas sin que nadie mayormente se haga cargo. Un ejemplo fue lo ocurrido entre Santiago del Estero y Tucumán donde, a raíz de las exigencias de la policía santiagueña, se armó tal fila de camiones que terminaron desbordando el control policial (hasta con riesgo para algunos agentes) que cruzaron en malón el deslinde. También está ocurriendo entre localidades (Cariló-Pinamar; Mar del Plata, etc.), donde la gente ahora resiste endurecer los controles tras la relativa flexibilización que se dio recientemente. Esto es mucho más grave en las zonas donde las nevadas fueron copiosas, ya que muchos vehículos están quedando varados, y sin posibilidad de cumplimentar las mayores exigencias. Lo más grave, sin embargo, se está dando en la Patagonia y en la precordillera donde el nivel de nieve es inédito (para felicidad de los vecinos de Bariloche, los únicos autorizados a disfrutar de los cerros, por ahora), y está causando daños cuantiosos, tanto por pérdidas de bienes y hacienda que va quedando aislada, como por otro tipo de circunstancias como el derrumbe (debido al peso inusitado de la nieve) de 6 torres de alta tensión, y el tendido correspondiente, que tuvieron que ser reparadores por el regimiento de alta montaña y zapadores, debido al complicado acceso; o el congelamiento que están registrando las cañerías de gas, y que pueden llegar a restringir la oferta del estratégico fluido si continúa este nivel de frío.

También el canciller Felipe Solá aprovechó la actividad empresaria, para lanzar -justo el día de sus cumpleaños 70- el Consejo Mixto Exportador (CEM), compuesto por cerca de 200 cámaras, y sobre el que seguramente espera lo ayude a obtener algunos logros en un año en que los aportes oficiales serán más escasos que nunca. De hecho, un par de días después, en un zoom con la Fundación Mediterránea, el titular de “la Casa”, como se la conoce a la Cancillería, explicó un tema no demasiado conocido: “Le pedí a mí amigo (Alberto Fernández), cuando me ofreció la Cancillería, antes de ser presidente electo, que entonces le devolviera toda el área de comercio exterior. Para ocupar ese cargo, había candidatos mejores (que yo), pero sobre intercambio comercial algo sé, y nuestro propósito es aumentar las exportaciones, y especialmente, su valor”, dijo Solá ante unos 300 empresarios, especialistas y gobernadores atentos. Con el objetivo declarado, de volver primero a los u$s85.000 millones anuales de exportaciones (unos u$s25.000 millones más que ahora) en dos años y luego saltar a u$s100.000 millones, Solá también sorprendió con el acuerdo UE (Unión Europea)- Mercosur. “No nos gusta lo que se firmó a la apuradas el año pasado”, reconoció, pero los lapsos para incorporar tecnología, nos permitirían mejorar en varios rubros. Debe decidir el Parlamento ahora”, destacó el canciller, antes de anunciar que ya hay un perfil de mercado hecho sobre la respuesta de demanda de casi 100 embajadas argentinas en el exterior, y que el secretario de Relaciones Económicas, Jorge Neme, enumerara los 14 rubros con que se arrancará el trabajo conjunto (economías regionales, pesca, cereales y oleaginosas, industria de la transformación, cárnico, bienes de capital, frutícola, industria química, minería y petróleo, industrias culturales, industrias alimenticias, nuevas tecnologías y servicios, sector automotriz, indumentaria).

Algo menos sorprendidos estuvieron los asistentes al Zoom organizado por la Fundación Libertad, que reunió a “los 4 grandes”, como se dio en llamar a los economistas José Luis Machinea; Roque Fernández; Domingo Cavallo (que ese día cumplía años), y Ricardo López Murphy, quienes respondieron 4 preguntas básicas: 1)cómo vieron la gestión oficial frente a la pandemia; 2) la opinión sobre las medidas a adoptar; 3) cuáles los problemas que más les preocupan, y 4) qué programa ven pospandemia. De más esta decir en que todos coincidieron en las dificultades porvenir, y en la necesidad de acordar con los bonitas primero, y con el FMI después. El más optimista Machinea, el más disperso Cavallo (que, incluso, se retiró antes, y los más arrullados Fernández y López Murphy. Este último destacó, incluso, la necesidad de liberar una porción del mercado de cambios, y en mejorar la relación laboral e impositiva. Mucho menos interesante, la exgobernadora María Eugenia Vidal en el Club del Progreso, volvió al estilo que le impusiera Durán Barba y frente a muy pocos asistentes (apenas medio centenar) volvió a viejas muletillas, y descartó a otras fuerzas: “Somos uno de los dos espacios que pueden gobernar, y el otro está en el poder”, dijo, aunque reconoció que hay varias tareas como la unidad que es el “piso, no el techo”, señaló. También asumió que “no logramos responder a la expectativas que tenía la gente”, ni “el mecanismo ´para hacer consensos, y una coalición de partidos más amplia”. Toda una declaración.

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