2 de julio 2001 - 00:00

El espía que me violó

El espía que me violó
Escribe Tim Padgett

Pero este galán de los años 90 resultó ser también un espía de los tiempos modernos. Roque era un agente de Castro y su matrimonio fue simplemente una pá-gina más en su manual de espionaje. El 23 de febrero de 1996 Roque abandonó a Ana Margarita y apareció en Cuba tres días después. Esto ocurrió luego de que la fuerza aérea cubana utilizara informes de Roque para derribar dos avionetas indefensas en las cercanías de La Habana, cobrándose las vidas de los cuatro miembros del grupo anti-castrista Hermanos al Rescate que las piloteaban. Ana Margarita vio en la televisión, incrédula, a Roque declarando ante la prensa que si algo echaba de menos de su vida en EE.UU., era mi Jeep Cherokee .
Esta declaración podría costarle a Castro casi 30 millones de dólares. ¡Las llamas del infierno no tienen la furia de una mujer burlada!... o violada, como Martínez afirmó en la demanda que entabló hace dos años. En ella alega que cada vez que sostuvo relaciones carnales con Roque, sufrió abusos sexuales no sólo de él sino de todo el régimen cubano. La demanda era considerada como algo simbólico hasta que un juez del distrito de de Miami otorgó a Ana Margarita 27,2 millones de dólares de indemnización, que deberán pagarse con los bienes cubanos congelados en Estados Unidos por el embargo económico. Ubicar y cobrar esa suma podría ser difícil, y tal vez sería necesaria la aprobación de la Casa Blanca. Pero la semana pasada los abogados de Ana Margarita parecían seguros de poder obligar a bancos como J.P. Morgan y el Chase Manhattan a pagarlos. Los bancos todavía no han respondido.
El fallo a favor de Martínez podría servir de excusa para otro contraataque de los enemigos de Castro. Los opositores al dictador buscan nuevas tácticas porque temen que la opinión pública estadounidense ya no respalda el embargo. Por ejemplo, las familias de las víctimas de Hermanos al escate hace poco recibieron casi 100 millones de dólares en bienes cubanos congelados. ¿En qué otro país del mundo, si no en Estados Unidos, se pueden reivindicar los derechos de personas maltratadas por los gobiernos de otros países? , pregunta Fernando Zulueta, uno de los abogados de Ana Margarita.
Ciertamente, el único que niega que se haya vejado a Martínez es el Gobierno de Cuba. oque llegó a Miami en 1992, después de que, aparentemente, llegara a nado a la base militar estadounidense de Guantánamo. Se infiltró en Hermanos al Rescate, a quienes Castro considera una peligrosa célula paramilitar. Como parte de su fachada, oque buscó una esposa. Asistiendo al grupo de estudios de la Biblia en la iglesia baptista de su tía, la halló en Ana Margarita. Ella ahora recuerda: Era la mujer perfecta porque yo era muy ingenua en lo político . Roque la cortejó ardientemente y, según documentos presentados en la demanda, en sus mensajes secretos a La Habana la llamaba la viuda alegre .
Ana Margarita afirma que en sus cuatro años de matrimonio nunca sospechó de la mentira de Roque. Aunque aún no se tiene su versión para este reportaje, Roque tiene todo un historial de rompecorazones. En los años 80, durante su entrenamiento en la Unión Soviética, sedujo y desposó a la hija de un oficial de la Fuerza Aérea rusa. Cuando se aburrió de Rusia, la abandonó. Luego dejó a una esposa cubana con la que tuvo dos hijos. Algunos de los comunicados enviados a La Habana revelan que Roque comenzó a impacientarse en Miami porque extrañaba a una novia que tiene en Cuba. Según Martínez, eso explica por qué antes de desaparecer se dio un corte de pelo de lujo, se compró un aparato de música, costosos trajes y un Rólex. Tanto Roque como el Gobierno cubano rechazaron representación legal durante el juicio, lo cual significa que no apelarán el fallo. Luis Fernández, portavoz de la Sección de Intereses Cubanos en Washington, considera que la demanda de Martínez fue una acción de puro despecho
Mientras tanto Ana Margarita, que trabaja como secretaria de dirección, ya publicó un libro titulado Estrecho de traición y logró anular su matrimonio con Roque. Ya soy más espabilada , afirma. Aprendí a usar con la gente el sexto sentido que él usaba siendo espía . Y puede que pronto pueda comprar más relojes Rolex de los que cualquier espía podría llevarse a Cuba.

Ana margarita martinez se casó con Juan Pablo Roque, en abril de 1995. Por entonces Ana Margarita tenía 35 años: cuba-na en el exilio, ya era madre de dos criaturas y tenía dos divorcios en su haber. El día de la boda en Miami, pensó que por fin había hallado a su príncipe azul. Roque, guapo y comprensivo, era muy distinto a los fracasados con los que dice que se había casado. Se pare-cía a Richard Gere más que Richard Gere mismo. Tenía un empleo fijo y era cariñoso con los niños de Ana Margarita, lavaba los platos y nunca le pegaba. Y encima de todo era un héroe: un piloto de las Fuerzas Aéreas cubanas, que tres años antes había desertado de la dictadura comunista de Fidel Castro.
Pero este galán de los años 90 resultó ser también un espía de los tiempos modernos. Roque era un agente de Castro y su matrimonio fue simplemente una pá-gina más en su manual de espionaje. El 23 de febrero de 1996 Roque abandonó a Ana Margarita y apareció en Cuba tres días después. Esto ocurrió luego de que la fuerza aérea cubana utilizara informes de Roque para derribar dos avionetas indefensas en las cercanías de La Habana, cobrándose las vidas de los cuatro miembros del grupo anti-castrista Hermanos al Rescate que las piloteaban. Ana Margarita vio en la televisión, incrédula, a Roque declarando ante la prensa que si algo echaba de menos de su vida en EE.UU., era mi Jeep Cherokee .
Esta declaración podría costarle a Castro casi 30 millones de dólares. ¡Las llamas del infierno no tienen la furia de una mujer burlada!... o violada, como Martínez afirmó en la demanda que entabló hace dos años. En ella alega que cada vez que sostuvo relaciones carnales con Roque, sufrió abusos sexuales no sólo de él sino de todo el régimen cubano. La demanda era considerada como algo simbólico hasta que un juez del distrito de de Miami otorgó a Ana Margarita 27,2 millones de dólares de indemnización, que deberán pagarse con los bienes cubanos congelados en Estados Unidos por el embargo económico. Ubicar y cobrar esa suma podría ser difícil, y tal vez sería necesaria la aprobación de la Casa Blanca. Pero la semana pasada los abogados de Ana Margarita parecían seguros de poder obligar a bancos como J.P. Morgan y el Chase Manhattan a pagarlos. Los bancos todavía no han respondido.
El fallo a favor de Martínez podría servir de excusa para otro contraataque de los enemigos de Castro. Los opositores al dictador buscan nuevas tácticas porque temen que la opinión pública estadounidense ya no respalda el embargo. Por ejemplo, las familias de las víctimas de Hermanos al escate hace poco recibieron casi 100 millones de dólares en bienes cubanos congelados. ¿En qué otro país del mundo, si no en Estados Unidos, se pueden reivindicar los derechos de personas maltratadas por los gobiernos de otros países? , pregunta Fernando Zulueta, uno de los abogados de Ana Margarita.
Ciertamente, el único que niega que se haya vejado a Martínez es el Gobierno de Cuba. oque llegó a Miami en 1992, después de que, aparentemente, llegara a nado a la base militar estadounidense de Guantánamo. Se infiltró en Hermanos al Rescate, a quienes Castro considera una peligrosa célula paramilitar. Como parte de su fachada, oque buscó una esposa. Asistiendo al grupo de estudios de la Biblia en la iglesia baptista de su tía, la halló en Ana Margarita. Ella ahora recuerda: Era la mujer perfecta porque yo era muy ingenua en lo político . Roque la cortejó ardientemente y, según documentos presentados en la demanda, en sus mensajes secretos a La Habana la llamaba la viuda alegre .
Ana Margarita afirma que en sus cuatro años de matrimonio nunca sospechó de la mentira de Roque. Aunque aún no se tiene su versión para este reportaje, Roque tiene todo un historial de rompecorazones. En los años 80, durante su entrenamiento en la Unión Soviética, sedujo y desposó a la hija de un oficial de la Fuerza Aérea rusa. Cuando se aburrió de Rusia, la abandonó. Luego dejó a una esposa cubana con la que tuvo dos hijos. Algunos de los comunicados enviados a La Habana revelan que Roque comenzó a impacientarse en Miami porque extrañaba a una novia que tiene en Cuba. Según Martínez, eso explica por qué antes de desaparecer se dio un corte de pelo de lujo, se compró un aparato de música, costosos trajes y un Rólex. Tanto Roque como el Gobierno cubano rechazaron representación legal durante el juicio, lo cual significa que no apelarán el fallo. Luis Fernández, portavoz de la Sección de Intereses Cubanos en Washington, considera que la demanda de Martínez fue una acción de puro despecho
Mientras tanto Ana Margarita, que trabaja como secretaria de dirección, ya publicó un libro titulado Estrecho de traición y logró anular su matrimonio con Roque. Ya soy más espabilada , afirma. Aprendí a usar con la gente el sexto sentido que él usaba siendo espía . Y puede que pronto pueda comprar más relojes Rolex de los que cualquier espía podría llevarse a Cuba.

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