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Visiones erróneas que afectan la recuperación

Esta práctica de “uego continuo”explica también el retraso relativo de la oferta de crédito bancario, pese a los actuales niveles de liquidez y su contraparte, la demanda de las empresas que exhiben excesiva cautela con tasas de interés relativamente más bajas.
Con el gobierno “” esta estrategia no sólo es torpe porque ignora el peso de la política interpretando la expresión popular, sino que es inservible porque extiende en el tiempo un acuerdo imprescindible y expeditivo por la deuda privada. Lamentablemente, esa cantinelade introducirles recelo a los mercados es ampliamente conocida y, por lo tanto, sus efectos no han sido ni siquiera transitorios. Esto es importante de destacar, teniendo en cuenta que “n la semana”es el momento en que se tiene que conseguir el hipotético resultado de tensar la cuerda. Ni el dólar subió, ni los depósitos salieron de los bancos, ni los precios se dispararon. El hecho de que las autoridades nacionales llevan casi ocho meses (el ministro de Economía alrededor del doble) hace razonar que ya se ha transitado una gran parte del período de pruebaen cuanto a reacciones políticas.
El FMI también suele expresar las presiones de los acreedores que si bien van juntas en la línea filosófica no han coincidido en la modalidad de cobranza. Los acreedores privados están convencidos de que quedaron afuera en la asignación de prioridades del organismo. A la sazón, podríamos ver que se ha intentado descomprimir el reproche de los acreedores privados por el comportamiento que tuvo el FMI.
En este orden, vale subrayar que la aprobación de las metas despeja dudas a los acreedores privados y dinamiza la consolidación incipiente del sistema financiero. Por tal motivo, la generación de confianza se vuelve fundamental en estos tiempos para afianzar los negocios poscoyuntura y, si no se deja atrás la incertidumbre reavivada, las grandes decisiones de inversión de mediano y largo plazo pueden verse reducidas.
Bajo el sistema de estrecharleel cerco a la Argentina se afecta la inversión, los activos no se aprecian y la prima de riesgo no cede. La combinación que resulta de introducir incertidumbre, en el marco de una política monetaria expansiva, con bajos niveles de tasas, no puede ser científicamente conocida mejor que por el FMI. Suscitar vacilaciones es ejercer influencia sobre las expectativas y eso sí afecta el crecimiento de mediano y largo plazo, cosa que el FMI deberá evaluar éticamente a la hora de estimular su instalación.
Anhelo que en esta instancia, donde los indicadores económicos se encuentran en generosa recuperación y las perspectivas de corto plazo son tan buenas, una torpeza estratégica de los negociadores no aborte el sueño de la tan ansiada restauración de las instituciones y de la economía argentinas.

