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Sin candidato propio, Gobierno juega sus fichas para juez clave

Guiño de Vidal –vía Angelici- para que Macri firme pliego de un postulante de consenso y eluda a Ramos Padilla en terna incómoda para tribunal encargado del contralor de los comicios. Definición final podría estirarse.

El Consejo de la Magistratura resolvió ayer elevar la terna de candidatos a ocupar el juzgado electoral más gravitante de la Argentina, con injerencia directa en el control de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, el distrito más populoso. El Gobierno cometió el pecado político de ingresar a un concurso estratégico sin un candidato propio, por lo que bajo la lapicera de Mauricio Macri se tendrá que cristalizar un postulante de consenso, que reciba los apoyos necesarios y cuyo paso por el Senado no sea traumático. Le negociación en los despachos oficiales gira en torno a Laureano Durán que terminó siendo la apuesta oficial de la mano del aval de la gobernadora provincial María Eugenia Vidal. La terna cuenta con un cisne negro: el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla, que en plena investigación por espionaje que salpica al Gobierno, defendió su pliego ante los consejeros de la comisión de selección.

Más allá de la buena ubicación y performance de Ramos Padilla en el desarrollo de todo el concurso, su nombre (primero de la lista por puntaje) causa escozor en la mesa judicial que asesora a Macri, que deberá seleccionar a uno de los tres nombres propuestos por el plenario del Consejo para que su pliego obtenga luz verde del Senado. Si la opción fuese nombrarlo en el juzgado federal N°1 de La Plata para desplazarlo por otra vía del caso D´Alessio, le esperaría allí otra investigación espinosa: la de los falsos aportantes del PRO ligados a la última campaña electoral de Cambiemos en territorio bonaerense que se consideró inicialmente un delito de competencia electoral. No ocurrirá. Ramos Padilla cosechó 94 puntos en su examen escrito y sumó 89.50 por antecedentes, superando a Durán y al secretario del juzgado federal N°3 de La Plata, Jorge Eduardo Di Lorenzo, que conformaron la terna aprobada por el Consejo para la vacante clave. Ese juzgado, presea para la política por su relevancia, está libre desde 2014. La elección de Durán no es azarosa: a Vidal terminó de convencerla la recomendación que vía el Ministro de Justicia provincial Gustavo Ferrari le hizo el presidente de Boca Juniors, Daniel “Tano” Angelici. El verdadero favorito del Gobierno se halla contenido en la lista complementaria aprobada ayer también por la mayoría del pleno de consejeros y compuesta por los jueces Diego Isasa, Matías Alejandro Latino y Andrés Salazar Lea Plaza. Solo si declinaran sus candidaturas los titulares entrarían a jugar los suplentes. Muy arriesgado. Ante este escenario, Durán asoma como el favorito, con consensos amplios que recorren el espinel judicial y el del PJ, imprescindible para que obtenga trámite sencillo en el Senado. Ironías del destino, en 2014, a Durán lo rotularon de kirchnerista cuando la administración de Cristina de Kirchner y sus representantes en el Consejo lo nombraron subrogante en ese mismo juzgado federal platense con competencia electoral para las elecciones a realizarse en 2015. La oposición, hoy oficialismo, puso el grito en el cielo por el proceso de designación y porque era secretario y no juez para dar un salto de escalafón. Nunca llegaron a comprender que Durán había sido postulado por la propia Cámara Federal de La Plata que por mayoría lo había propuesto para ocupar ese sitial y respondía esencialmente a un sector de la corporación judicial.

Pese a los tensos pronósticos de la entonces oposición, los comicios presidenciales en los que se impuso Cambiemos no revistaron ningún escándalo y el supuesto vínculo que unía a Durán –por la relación de su padre camarista con Julio Alak- no representó ninguna amenaza para el desarrollo de las elecciones. Debió abandonar el cargo tras un revés judicial a la ley de subrogancias y a su propia designación, pero avanzó en el concurso formal. Hoy, con protagonistas invertidos, Durán vuelve a ser la opción que menos disgusta al Gobierno. Si Macri pisará el acelerador para que el pliego transite el Senado cuanto antes es un interrogante. No suele ocurrir que en fecha tan cercana se defina un puesto de tanta relevancia. Si esto continúa así, será el juez Adolfo Gabino Ziulu el encargado de monitorear la legalidad de los comicios en territorio bonaerense, que incluye desde la legitimación de candidaturas, alianzas, y listas hasta el financiamiento electoral.

Adicionalmente, y con perfil más bajo (aunque no menos atractivo) el viernes pasado, el Consejo de la Magistratura porteño abrió por primera vez el concurso para juez electoral en territorio capitalino. La inscripción para la jugosa vacante comenzará el 29 de abril y se extenderá al 13 de mayo.

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