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23 de julio 2026 - 10:00

China endurece el control sobre la Inteligencia Artificial para frenar la adicción y los vínculos afectivos con chatbots

Las nuevas reglas que implementó el país asiático apuntan a los servicios que ofrecen compañía emocional, mediante conversaciones con IA.

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China puso en marcha normas para limitar las IA que simulan vínculos afectivos y obligará a las plataformas a incorporar controles de seguridad.

China empezó a aplicar una nueva regulación sobre las plataformas de Inteligencia Artificial diseñadas para establecer relaciones emocionales con los usuarios. Las medidas, que entraron en vigor el 15 de julio de 2026, buscan evitar que los sistemas fomenten dependencia psicológica, sustituyan las relaciones humanas o generen vínculos sentimentales que puedan afectar la vida de las personas.

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Las normas fueron impulsadas por la Administración del Ciberespacio de China (CAC), junto con otros organismos estatales, y constituyen el primer marco regulatorio específico del mundo dedicado a los llamados servicios de interacción antropomórfica; es decir, aquellos que simulan personalidad, emociones y conversaciones similares a las de un ser humano.

La decisión llega en un contexto de fuerte crecimiento de las aplicaciones de compañía virtual. En los últimos años, millones de usuarios comenzaron a utilizar chatbots capaces de actuar como amigos o parejas. El fenómeno despertó preocupación entre las autoridades chinas, que consideran que estas herramientas pueden generar un uso compulsivo y afectar las relaciones sociales fuera de lo digital.

Qué cambia con la nueva regulación china sobre Inteligencia Artificial

La normativa define como servicios de interacción antropomórfica a aquellos sistemas que imitan rasgos humanos, mantienen conversaciones con los usuarios y buscan establecer una relación emocional mediante texto, voz, imágenes o video. Esa definición incluye a los conocidos "novios/novias virtuales" y otros asistentes diseñados para brindar compañía.

Las plataformas deberán informar de manera clara que el usuario está interactuando con una Inteligencia Artificial y no con una persona real. Ese aviso deberá aparecer al iniciar la conversación y repetirse cuando el sistema detecte señales de dependencia emocional.

Las empresas también deberán incorporar mecanismos para identificar comportamientos que indiquen un uso excesivo del servicio. Si una persona permanece conversando durante períodos prolongados, la aplicación tendrá que mostrar recordatorios para interrumpir la sesión y descansar. Además, los usuarios deberán contar con herramientas simples para finalizar la interacción o eliminar la conversación cuando lo deseen.

Otra obligación importante consiste en detectar situaciones de riesgo. Cuando el sistema identifique expresiones relacionadas con autolesiones, suicidio o crisis emocionales, deberá activar protocolos específicos e incluso derivar la situación hacia asistencia humana cuando corresponda.

Las autoridades también establecieron restricciones para impedir que estos sistemas manipulen emocionalmente a los usuarios, con el objetivo de aumentar el tiempo de uso o incentivar gastos dentro de la aplicación.

Por qué el Gobierno chino decidió intervenir

El crecimiento de los asistentes conversacionales especializados en compañía emocional fue uno de los principales factores que impulsó la regulación. Algunas aplicaciones permitían crear personajes con personalidad propia, desarrollar relaciones sentimentales durante meses e incluso mantener conversaciones permanentes con una misma IA.

El Gobierno chino sostiene que ese tipo de interacción puede afectar la construcción de vínculos sociales fuera del entorno digital, especialmente entre personas jóvenes o usuarios que atraviesan situaciones de soledad prolongada.

Las autoridades también expresaron preocupación por el uso de información extremadamente sensible. Este tipo de plataformas suele recopilar datos sobre emociones, preferencias, problemas personales y conversaciones privadas, por lo que la nueva normativa obliga a reforzar las medidas de protección de esa información.

Las empresas deberán garantizar que los usuarios tengan control sobre sus datos personales y que puedan eliminarlos cuando así lo soliciten. Además, se restringe el uso de esa información para entrenar nuevos modelos de Inteligencia Artificial, sin cumplir con las condiciones previstas por la regulación.

Un nuevo paso en la estrategia de China para controlar la Inteligencia Artificial

La regulación sobre IA emocional forma parte de una estrategia más amplia, mediante la cual China viene desarrollando normas para distintos usos de esta tecnología. En los últimos años ya había aprobado reglas para algoritmos de recomendación, sistemas de síntesis y servicios de Inteligencia Artificial generativa.

Con estas nuevas medidas, el país suma un marco legal específico para un segmento que hasta ahora no tenía una regulación diferenciada. Se trata de la primera legislación dedicada exclusivamente a los servicios de compañía emocional impulsados por Inteligencia Artificial.

El avance regulatorio también coincide con un momento de expansión global de los chatbots conversacionales. Empresas desarrollan asistentes cada vez más avanzados, capaces de mantener diálogos naturales, recordar conversaciones anteriores y adaptar su comportamiento según las preferencias del usuario.

Sin embargo, ese crecimiento también abrió un debate sobre los límites de estas tecnologías. Una interacción excesivamente realista puede favorecer relaciones de dependencia, especialmente cuando los sistemas están diseñados para ofrecer validación constante o compañía permanente.

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