Política

Transición interna: chispazos silenciosos en la UCR y el PJ

Diputados define el comando del interbloque Juntos por el Cambio: la puja entre radicales. El peronismo, en el escenario más complicado: definir quién comanda bloques en el Senado.

Ante el aparente inicio racional de la transición presidencial entre Mauricio Macri y el kirchnerista Alberto Fernández, el Congreso espera definiciones para reactivar su agenda antes o después del recambio de autoridades del 10 de diciembre próximo. Mientras tanto, los radicales en Diputados y el peronismo en el Senado generaron los primeros chispazos de internas que avanzan, en cocción lenta, antes del cambio de mando en el Ejecutivo.

Por un lado, el radicalismo en la Cámara baja comenzó con su interna por el comando de la bancada debido a que el PRO contará con más legisladores tras el recambio legislativo y le corresponderá la presidencia del interbloque. Mario Negri (Córdoba), actual jefe del oficialismo, deberá sortear -le lleva ventaja- al actual gobernador de Mendoza y diputado electo, Alfredo Cornejo, quien también aspira a continuar con el control del partido a nivel nacional. Para el último caso, chocaría con el mandatario jujeño, Gerardo Morales. A esto se suma las picardías del senador electo, Martín Lousteau, en la Cámara alta.

En el Senado, en tanto, aumenta la desconfianza del peronismo hacia la presidencia de esa Cámara, que estará en manos de Cristina de Kirchner, y también a los legisladores que integran el virulento camporismo. Lo cierto es que allí, el Frente de Todos no tendrá problemas para iniciar las sesiones por cuenta propia y votar todos los proyectos que necesiten mayoría simple y absoluta de los votos, mientras que la buena elección del macrismo frenará -mayor aún, en Diputados- cualquier intento de búsqueda de dos tercios.

Algunos peronistas -hoy son manejados por el cordobés Carlos Caserio, que desoyó al gobernador, Juan Schiaretti, y militó por Alberto Fernández, reconocieron en los últimos días a Ámbito Financiero un fuerte malestar sobre la influencia que tendrá el cristinismo no sólo en el Senado, sino también en la gestión nacional. Por ende, ya se preparan para un “panorama difícil” en cuanto a manejo del futuro interbloque oficialista, la designación de la presidencia provisional -forma sutil de congelar a alguien-, y la colosal administración de la Cámara alta para adoctrinar a propios y extraños.

En las próximas horas, y con Caserio en su despacho, se reunirían algunos legisladores peronistas para hacer catarsis tras el “maltrato” que aseguran haber tenido un puñado de gobernadores durante los festejos de Fernández y Cristina de Kirchner. Nadie pudo subir al saludo principal que dio la dupla ganadora, que cedió gran parte de la noche al mandatario bonaerense electo, Axel Kicillof. El exministro de Economía habló de tierra arrasada sin importar las gestiones de su “jefa” al frente del país entre 2008 y 2015.

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