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- Yo pienso que
Una década con una clara opción por los que menos tienen
Jorge M. Capitanich.
Cristina vino a dar continuidad y a profundizar las políticas implementadas por Néstor Kirchner y además la implementación de decisiones medulares: la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la restitución a la administración del Estado de los fondos de las AFJP, la Asignación Universal por Hijo, la recuperación de la aerolínea de bandera, el impulso a la ciencia y la tecnología; y la recuperación de la soberanía energética al obtener el control mayoritario de YPF.
Mi provincia es un fiel reflejo de lo que siempre se pregonó en discursos y que hasta la llegada del kirchnerismo fue sólo retórica: la reparación histórica del Norte Grande. El Chaco tiene un antes y después y es gracias al contundente apoyo de Néstor y Cristina en una inversión sin parangón en infraestructura. Al término de mi mandato en 2015, la provincia contará con 430 kilómetros de rutas nuevas, 818 de rutas repavimentadas, 36 nuevos hospitales de 45 que existían al 2007, 72 nuevos centros de salud, más 500 escuelas entre nuevas y remodeladas a nuevas, más de 100 mil conjuntos mobiliarios, 113 mil netbooks para estudiantes y docentes y más de 100 mil alumnos incorporados al sistema educativo, entre otros logros.
A esto se le suman inversiones trascendentales que significará un antes y un después en la vida de todos los chaqueños: la universalidad de la fibra óptica que llegará a 62 de los 69 municipios, 27 mil nuevas conexiones gracias a la electrificación rural, la construcción de 18 acueductos que implican una inversión de 3500 millones de pesos, las obras de dragado, balizamiento del Puerto de Barranqueras y de la Hidrovía Paraná - Paraguay.
Nuestra provincia vive su mejor momento histórico y el pueblo del Chaco así lo reconoce, no por nada la Presidenta ganó las últimas elecciones con porcentajes que superan los obtenidos por Juan Domingo Perón.
El país vive un momento histórico en el que el kirchnerismo ganó la batalla a la pobreza a partir de una clara determinación política, la defensa de aquellos que menos tienen, logrando los mejores índices de equidad que hemos vivido desde el año 1954, logrando una verdadera inclusión social y dejando en el pasado las repetidas crisis que Argentina vivía cíclicamente y que solucionaba siempre ajustando por el lado de los más pobres. Hoy, después de una década de kirchnerismo, vivimos una nueva Argentina que se yergue sobre los pilares más sólidos que hemos logrado en nuestra historia, inclusión, igualdad y desarrollo.


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