jueves 23.11.2017
Política
Sigue la crisis en la avícola
lunes 6 de Noviembre de 2017

Cresta Roja, del salvataje con nuevos dueños a la etapa de eviscerado

En diciembre de 2015 cientos de trabajadores de Cresta Roja protestaron contra el quiebre y reclamaron un salvataje de la empresa. Casi dos años después, las protestas y la conflictividad gremial persisten.

En diciembre de 2015 cientos de trabajadores de Cresta Roja protestaron contra el quiebre y reclamaron un salvataje de la empresa. Casi dos años después, las protestas y la conflictividad gremial persisten.

Cresta Roja no levanta. La empresa avícola que supo ser una de las principales del sector hoy sigue envuelta en serios conflictos gremiales, desmanejos empresariales y un futuro económico incierto.

En 2015 Cresta Roja tenía 3.500 empleados directos, 1.500 indirectos y faenaba 400.000 pollos diarios. Años de pujanza en el consumo interno y un millonario acuerdo de intercambio bilateral con Venezuela permitían el desarrollo de la firma, hasta que en diciembre de ese año, los anteriores propietarios, los hermanos Rasic, la declararon inviable y comenzaron los despidos. De inmediato, los tres sindicatos que operan dentro de la empresa lanzaron duros planes de lucha, con huelgas, toma de plantas, cortes de rutas y movilizaciones. Hasta mediados de 2016 la producción quedó paralizada.

Tras una insuficiente intervención del saliente gobierno bonaerense de Daniel Scioli, se inició un proceso de quiebra "con continuidad" en el juzgado comercial N° 18, a cargo de Valeria Pérez Casado. Con el aval de las nuevas autoridades provinciales, la magistrada abrió un concurso para vender Cresta Roja al mejor postor. En octubre de 2016 la Justicia aceptó a la oferta de Proteinsa S.A. por u$s 121 millones y la ilusión de los trabajadores se renovó.

Los registros de Proteinsa S.A. en el Banco Central son alarmantes: en la última semana de octubre le rebotaron $ 3.838.515 por cheques sin fondos y en total llegó a acumular cheques devueltos por $ 396.831.685.


Proteinsa es un grupo compuesto por las empresas Ovoprot Internacional S.A., Tanacorsa S.A. y La Suerte Agro S.A. (Grupo Lacau), quienes ya habían intentado salvarla cuando la Justicia decretó la quiebra de Rasic Hnos. Para convencer a la jueza, el holding ostentó un misterioso respaldo financiero del banco brasileño BTG Pactua. En la compulsa, Proteinsa desbarrancó la oferta de u$s 110 millones de Avícola del Plata, otro grupo que quiso quedarse con Cresta Roja conformado por Granja Tres Arroyos, Adecoagro y Grupo Lartirigoyen.

Pero desde que los nuevos dueños y administradores se hicieron cargo de la fábrica la crisis no cesó. Según recuerdan los empleados, en un principio se negaron a reincorporar a todos los trabajadores desplazados por la quiebra, intentaron aplicar un fuerte ajuste en las cadenas de producción, buscaron desprenderse de activos y frenaron todos los proyectos de expansión. En julio último despidieron a 51 personas y a los pocos días tuvieron que dar marcha atrás.

En Cresta Roja conviven operarios del sindicato de Alimentación, productores rurales de Uatre y trabajadores de la Unión Obrera Molinera. Al tomar el mando, los directivos de Proteinsa pretendían que se incorporen a la nueva razón social sin antigüedad, lo que generó rechazos. Otra alternativa fue "entregar" acciones de la compañía a cambio, que no conformó a la mayoría. Tras varias protestas y quejas ante el Ministerio de Trabajo, la empresa les ofreció una indemnización de $ 15.000 a cada uno, que también fue refutada por los gremialistas.

En septiembre pasado, con la producción en caída a pesar del repunte de la demanda interna de carne avícola, Cresta Roja estuvo otra vez rodeada de conflictos. La conocida "Planta II", de Esteban Echeverría, permaneció toma dos semanas y en la "Planta I" estuvieron de paro. Como a fines de 2015, se organizaron piquetes en la autopista Buenos Aires-Cañuelas, montaron campamentos gremiales y marcharon a la cartera laboral. En respuesta, Proteinsa no pagó sueldos.

Durante el último conflicto los obreros avícolas denunciaron la "presencia intimidatoria" de una camioneta de la policía provincial, con el comisario local a bordo, intentando disipar la manifestaciones, sin saber por orden de quién. Ante este panorama, Trabajo convocó a las partes y abrió una negociación. Finalmente, los nuevos dueños prometieron abonar indemnizaciones de $ 30.000 en cuatro cuotas y "levantar" los salarios caídos.

Pero la paz está lejos de llegar a Cresta Roja. En las últimas horas trascendió que los nuevos dueños acumulan una larga lista de cheques rechazados por casi $ 400 millones, de los cuales solo habrían cubierto el 22% con nuevos cheques de pago diferido.

Según informes del Banco Central, solo en la última semana de octubre le rebotaron $ 3.838.515 por cheques sin fondos. El total es alarmante: 3.293 cheques devueltos por $ 396.831.685. De ese monto, fueron abonados 955 por $ 90.346.445. En el perfil financiero de Proteinsa aparecen montos impagos en cuentas de los bancos Hipotecario, Galicia, Supervielle, HSBC, BACS, Industrial, de la provincia de Buenos Aires, Francés y el Itaú.

Para peor, se conoció que las empresas controlantes de Proteinsa también poseen números en rojo. Desde el 14 de julio al 31 de octubre a Ovoprot Internacional le figuran 1.328 cheques sin fondos por $ 128.906.131, de los cuales solo abonó 329 por unos $ 30 millones. Desde el 17 de julio hasta el 20 de octubre a la chivilcoyana Tanarcosa le anotaron 280 cheques sin fondos por $ 40.276.010, de los cuales cubrió 75 por $ 7,8 millones.

Maurcio Macri visitó Cresta Roja en abril de 2016, cuando prometió asistencia y anunció el veto a la vetusta Ley Antidespidos.


En los próximos días habrá elección de delegados del STIA en la fábrica. Según se pudo saber al menos tres nóminas participarán del comicio: la azul, la negra/bordó y la gris. "En la azul se presentan compañeros activistas pero lamentablemente no quisieron abrir el diálogo y apostar a la unidad. Y la lista Gris cuenta con el visto bueno de la empresa, que ya apuesta a que los votos jerárquicos y de oficina sean para ellos", remarcaron desde la lista bordó.

Cuando estos inversores se hicieron cargo de Cresta Roja prometieron ante la Justicia sostener las fuentes laborales, respetar a las organizaciones sindicales y reimpulsar el negocio. Sin embargo, los trabajadores temen que esos planes hayan ingresado a la etapa de eviscerado.

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