lunes 11.12.2017
Ambito BIZ
Ascenso y caída de un "golden boy"
jueves 16 de Noviembre de 2017

El ocaso del garante brasileño que puede complicar más a Cresta Roja

Esteves fue acusado de sobornos y corrupción.

Esteves fue acusado de sobornos y corrupción.

Mientras Cresta Roja atraviesa serios conflictos financieros para salir adelante tras la quiebra, en Brasil se anunció que el exCEO y fundador del banco garante de los nuevos dueños de la avícola argentina no volverá a su cargo, tras haber sido detenido y acusado por intento de sobornos y entorpecimiento de Justicia en la causa por el Lava Jato.

Los datos que cruzaron la frontera y llegaron a oídos de los trabajadores de Cresta Roja indican que el banco BTG Pactual S.A. de André Santos Esteves duplicó su facturación a u$s 1.650 millones en el tercer trimestre, con un incremento de utilidad neta trimestral de 26%, al llegar a los u$s 232 millones. Pero como dicen en las plantas de Ezeiza y Esteban Echeverría "nem tudo é cor-de-rosa".

BTG Pactual financió a los accionistas del consorcio Proteinsa S.A. en el proceso de compra de Cresta Roja. Con asesoramiento del estudio de abogados Beccar Varela, la entidad de Esteves entregó una carta de crédito stand by en favor del Supervielle y el Banco de Crédito & Securitización (BACS) en condición de prestamistas, y otra en favor del Banco Hipotecario, que actuó como prestamista y agente administrativo, quien luego le entregó efectivamente el préstamo a los nuevos dueños.

Proteinsa es un grupo compuesto por las empresas Ovoprot Internacional S.A., Tanacorsa S.A. y La Suerte Agro S.A. (Grupo Lacau), quienes ya habían intentado salvarla cuando la Justicia decretó la quiebra de Rasic Hnos. Con el respaldo brasileño y una oferta de u$s 121 millones, convencieron a la jueza a cargo del proceso de quiebra "con continuidad", Valeria Pérez Casado, de que eran los mejores candidatos para relanzar las actividades de Cresta Roja. Meses después de tomar el control de la procesadora de aves, la realidad es otra. Desmanejos financieros y el rebote de miles de cheques por casi $ 400 millones ponen en jaque a la compañía.

Esteves tiene 49 años. Por la corta edad y la inmensa fortuna que supo administrar se lo bautizó en medios brasileño como el "golden boy" de las finanzas. Nació en Río de Janeiro, pero reside en San Pablo. A los 20 años ingresó al banco Pactual como ingeniero informático. Tras una venta de esa entidad al banco suizo UBS por u$s 2.600 millones, Esteves se ganó la confianza de los helvéticos y ascendió posiciones raudamente hasta llegar a presidente de la firma. En 2008 creó el fondo BTG, recompró Pactual y fusionó las dos empresas. Oficialmente BTG son iniciales de "Banking and Trading Group", pero en los mercados le atribuyen otro nombre, revelador de las ambiciones del emprendedor: "Better Than Goldman".

Con varias adquisiciones estratégicas, Esteves posición en poco tiempo a BTG Pactual como el octavo banco de Brasil. Compró la chilena Celfin Capital y la suiza Assicurazioni Generali y llegó a poseer u$s 3.000 millones. Fue clasificado 628 del ranking de millonarios de Forbes y el número 13 de su país. Pero como todo ascenso rápido se desplomó de golpe.

En 2015 el "niño dorado" fue acusado por un exdirectivo de Petrobras de corrupción, intento de soborno y obstrucción de Justicia. En noviembre de ese año fue detenido durante 22 días en una cárcel de Río. El mismo día en que Esteves fue arrestado la acción de BTG Pactual cayó 30%. El banquero fue obligado a despojarse de sus responsabilidades empresariales y retuvo solo 28% de la participación accionaria, con un puesto menor en el directorio. Se estima que tras el escándalo perdió la mitad de su riqueza.

Luego de cumplir un período de prisión domiciliaria fue liberado y ahora logró que el Ministerio Público Fiscal retire la acusación en su contra. Días atrás, el actual titular del banco brasileño Roberto Sallouti dijo que aunque Esteves sea absuelto, no volverá a presidir la entidad. "El riesgo que teníamos en ese momento con una persona clave no era apropiado", sentenció. Temen que el garante brasileño de Cresta Roja se vuelva a desplomar.

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