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Abril: demasiado tarde (o temprano aún) para cambiar estrategia

QUEDAN DOS MESES PARA QUE EL ALIVIO LLEGUE A LA SENSACIÓN DE LA GENTE- El Gobierno anuncia medidas mañana para calmar bolsillos. Son las que le piden desde hace tiempo sus socios en Cambiemos. Es el inicio de la campaña y Macri se juega a todo. Puede no ser su última estrategia electoral.

Mauricio Macri se anticipó a las malas noticias que el INDEC le dará hoy al país como una estrategia para avanzar sin sorpresas hacia el paquete de medidas que anunciará mañana el Gobierno y que actuará como una relanzamiento de campaña. No hay forma que esos anuncios tengan otra lectura que esa ya que no son muchas más las herramientas que aparecen hoy en el horizonte de Cambiemos para intentar torcer la mufa económica que no se va. Todos saben que, aunque sea abril y falten dos meses para inscribir las candidaturas, en términos de la economía ese tiempo es mínimo como para que el cambio de tendencia en la caída que puede darse, o inclusive que ya puede estar teniendo efecto, llegue a la percepción popular.

No está mal la estrategia presidencial de reconocer el espantoso marzo que tuvo la inflación (ayer se lo medía en las estimaciones en un número superior a 4 %) e inclusive alertar que abril no será mucho mejor. El Gobierno nunca pensó en iniciar la campaña de esta forma. No estaba en los planes de nadie, ni quiera de Jaime Durán Barba que, como anticipó este diario hace dos semanas, le llegó su diagnóstico sobre la situación al Gobierno tras analizar los resultados del más grande estudio de focus group y mediciones que haya tenido registro en Cambiemos.

Ese dictamen fue el que habló de la necesidad de salir de la Casa Rosada y Olivos a la calle y atender reclamos de bolsillo de los argentinos de a pie y las pymes antes que fuera definitivamente tarde.

Para la interpretación interna de Cambiemos esos paliativos que se conocerán hoy llegan, de todas formas, demasiado tarde como para renovar a todo vapor el affectio societatis sobre el que nació el grupo. Sobre todo para los radicales que vienen alertando desde hace un año, en algunos casos con posturas que hasta alimentaron y precipitaron la crisis de confianza en el Gobierno como el caso de los planteos de Alfredo Cornejo por tarifas, sobre la necesidad de un cambio o al menos de una mano amable que morigere las alternativas del necesario ajuste que se lleva adelante.

En todo este trámite de lanzamiento de medidas que el Gobierno adelantó al último día hábil antes de Semana Santa hay algunas ausencias notables. Una de ellas es la de Elisa Carrió. Es curioso: la chaqueña no se involucró en el debate de los anuncios económicos de mañana, como si lo hicieron los radicales que, aunque más beligerantes con la Casa Rosada por este y otros temas en su relación con el PRO, terminaron siendo mas orgánicos al grupo y pusieron la cara para sentarse junto a María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta para debatir con el macrismo, pero siempre en un acto de ratificación de su pertenencia al grupo. En el caso de la Coalición Cívica eso se vio en estos días solo en un comunicado que emitió el ala bonaerense de ese partido ratificando su pertenencia a Cambiemos. Más frío, podría decirse.

Todavía no está armado el minué de los anuncios de mañana. Es decir, en el Gobierno aún se debate si estarán el Presidente o sus ministros a cargo de anunciar el relanzamiento de precios cuidados reforzados, los beneficios para créditos UVA, financiamiento barato para compras con tarjeta, obras e inversiones que comenzarán a ejecutarse y beneficios fiscales y financieros para pymes. Algo más se prepara sobre lo que dará explicaciones el Banco Central, que desde hace unos días goza de un relax cambiario incrementado desde ayer (con un dólar que retrocedió a $42,65) gracias a las ventas del campo y la subasta diarias de u$s 60 millones. Como se dijo, estamos en abril, tarde para algunas consideraciones y temprano para otras. El acertijo queda entonces en saber cuán temprano sigue siendo para que Macri tome otras decisiones y hasta dónde estará sujeto a dos decisiones que no puede manejar: la candidatura de Cristina de Kirchner y la unidad del peronismo, dos situaciones que pueden cambiar todo.

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