Un encuentro de productores de girasol organizado en la localidad de Necochea por la empresa NK Semillas marcó el pulso de lo que -se espera- sea una buena campaña para el cultivo en una de las zonas productivas más importantes para esta oleaginosa.
Girasol: contexto incierto mientras se define la intención de siembra
La campaña pasada se trillaron más de 1,9 millones de hectáreas. En el sector estiman que podría haber un leve incremento en la superficie para la temporada 2023/24.
Las perspectivas por ahora no son del todo alentadoras, sin embargo, para aprovechar los buenos momentos de precio y capturar renta hay que estar preparados y eso es justamente lo que las empresas proponen de cara a la nueva campaña.
Todos en el sector recuerdan la campaña pasada, cuando el aceite transitó una escalada de precios que por diversos motivos llegó a superar los u$s2.500 por tonelada en el mercado de Rotterdam. En aquel entonces la industria debió conseguir semillas de distintas latitudes para abastecer un mercado local que se había estancado en intención de siembra por medidas impositivas implementadas que castigaban el agregado de valor dentro de la cadena.
Jorge Ingaramo, asesor económico de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), aseguró en diálogo con Ámbito que “la suba de precios comenzó con el fracaso de la cosecha del hemisferio norte en 2020/21. En aquel entonces, el precio internacional se ubicaba en torno al valor histórico de u$s950 y saltó a u$s1.400. Luego, con la guerra entre Rusia y Ucrania ese número llegó a los u$s2.500 por tonelada, ya que el segundo exportador mundial invadió al primero, con lo cual el 80% del mercado global de girasol estaba en una situación de crisis”.
Hoy la realidad es muy distinta y refleja valores inferiores a los de aquel entonces. Ambos países vendieron sus granos y por eso el precio internacional se ubicó en abril de este año en torno a los u$s865 dólares, una caída demasiado abrupta que asusta a la hora de tomar decisiones.
Los valores actuales se recuperaron e incluso superan levemente a los históricos ya que existen contratos a u$s1.025 para las posiciones de agosto y octubre, cuando ingresa la cosecha del hemisferio norte.
Según Ingaramo, “hay interés en avanzar con la siembra en el plano local” aunque “nadie sabe cómo sigue esta historia, porque no hay datos concretos acerca de cómo avanza la campaña en la zona del conflicto bélico. Sólo se sabe que el girasol sembrado en el sur de Europa goza de buena condición.
Gabriel Santachiara, Gerente de Desarrollo de Producto para Alogamas en NK Semillas explicó a Ámbito que “el contexto esta raro, por la baja relativa de precio respecto del año pasado. Por otra parte, en breve debería comenzar la siembra del norte y las lluvias no están acompañando. Si bien se hace difícil el planteo del cultivo en lotes alquilados, hay que tener en cuenta que en años difíciles el girasol fue el único que salvó la campaña. Por eso creemos que es ideal para incluir en las rotaciones”.
Las lluvias son un factor clave, pero en un contexto de pronósticos erráticos, el girasol saca ventaja y se desenvuelve muy cómodo en ambientes hostiles. Al ser el primer cultivo de la gruesa con el que se entra al lote, es probable que se ingrese con la humedad justa e incluso con bajas temperaturas, con lo cual la emergencia del cultivo y su desarrollo radicular se ralentizan.
Valentín Bastini, Jefe de productos línea Nutrición de Cultivos y Bioestimulantes en Rizobacter, explicó a Ámbito que “en estos casos, la recomendación de nuestros asesores técnicos es la utilización de bioestimulantes para que la planta se pueda establecer más temprano en comparación con un cultivo de girasol normal, pero también es importante avanzar con una fertilización de base, que aporte nitrógeno, fósforo, azufre, calcio y microelementos como boro, cobalto, molibdeno. Nosotros proponemos una fertilización balanceada para llegar a altos rendimientos en lotes de alta productividad”.
Más allá de lo que ocurra con las lluvias o con la intención de siembra de esta campaña, queda claro que el girasol tiene mucho futuro en nuestro país, porque por más que Rusia y Ucrania vuelvan a producir tal como lo hacían antes de la guerra, la demanda de China e India es firme y será necesario producir mucho girasol en el mundo para abastecer un mercado global que crece al 4,5% anual acumulativo ante una población que lo hace al 0,8%. El sudeste asiático probó el aceite de girasol y a menos que su población tenga restricciones de índole económica, lo seguirá eligiendo por sobre el resto de los aceites.
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