La preocupación inmediata del gobierno de Santa Cruz radica en que este viernes vence la frágil tregua sellada con el combativo gremio docente ADOSAC. Ayer las negociaciones parecían empantanadas, y de hecho los docentes se movilizaron hasta la Casa de Gobierno para exigir una audiencia con el propio Peralta. «No estaba en su oficina; debe estar pidiendo plata en Buenos Aires», ironizó anoche un dirigente. Lejos del anuncio de la elevación del básico a $ 780, los maestros exigen que ese monto no baje de $ 1.030 (sobre la base de la incorporación de los 250 pesos de presentismo), porque «la canasta familiar en Santa Cruz hoy es de 5.500 pesos». El sábado, un congreso provincial podría instaurar el regreso de las medidas de fuerza. En este tenso marco, ambos mandatarios analizaron el crítico escenario social e institucional, que desencadenó en los últimos días en un notable avance de la oposición, al punto que virtualmente logró copar los tiempos políticos una multisectorial integrada por partidos, gremios y organizaciones sociales, y bendecida por el crítico obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín. Se trata del primer encuentro luego de los cortocircuitos que días atrás agriaron la relación entre ambos, tras el anuncio salarial del pasado miércoles concretado por el ex sindicalista bancario, que será financiado por los ahorros de Santa Cruz por regalías mal liquidadas y que incluyó una cruda descripción de la realidad financiera local que desagradó a Kirchner. Hoy, en tanto, Peralta tiene previsto reunirse con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quien hizo campaña en pos de la asunción en mayo del ex interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio, en reemplazo del renunciado Carlos Sancho. Fórmula congelada La escalada de tensión social, con todo, mantiene virtualmente congelado el lanzamiento de la fórmula del Frente para la Victoria para la gobernación, con vistas a los comicios del 28 de octubre. De hecho, el congreso del PJ concretado el lunes en Río Gallegos no oficializó candidaturas, como sí hubiera ocurrido en un contexto más apaciguado, y se limitó en cambio a dar un obvio respaldo a la dupla Cristina Kirchner-Julio Cobos. «Recién habrá confirmación a pocas horas del vencimiento del plazo de presentación de candidatos, el 8 de setiembre, por temor a que otra fatalidad nos haga caer el candidato», se sinceró un kirchnerista, que confía más en Alicia Kirchner, pero que admite que hoy quien cuenta con más posibilidades de pelear el máximo cargo provincial es Peralta. En la otra vereda, el frente opositor «Cambiemos para Crecer», que pegotea al candidato de la UCR, Eduardo Costa, con los kirchneristas disidentes liderados por el ex gobernador Sergio Acevedo (además de la Coalición Cívica de Elisa Carrió y parte del socialismo) ya se estrenó en las inscripciones contempladas por el calendario electoral. El socialismo se terminó partiendo, luego de que un sector anunciara ayer que militará en las urnas para el FpV. «Rubén Giustiniani nos avala a nosotros», aclaró anoche sin embargo un allegado a Acevedo. Por de pronto, en un intento de descomprimir un incipiente foco de conflicto -que ya derivó en los últimos días en la rotura de vidrios de un supermercado-, el gobierno de Peralta apuró (a instancias del gremio ATE) el lanzamiento de una comisión tripartita -gobierno, ATE y la Liga de Amas de Casa- que tendrá la misión de monitorear los precios en góndolas de tres supermercados clave. La pretensión de Peralta es que el reciente anuncio salarial no derive en remarcaciones de precios, escenario que en rigor ya ocurrió.
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