Sugestivamente, Maza no brindó ninguna precisión adicional, pese a la gravedad de las declaraciones, ni tampoco llevó esta delicada situación a la Justicia. En rigor, se apoyó en su desconfianza hacia los tribunales locales a la hora de argumentar por qué no advirtió sobre estas supuestas presiones en el marco del juicio político que le siguió la Legislatura, y que culminó con la asunción en el poder del vicegobernador, Luis Beder Herrera.
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En plena campaña electoral con vistas a los comicios del próximo 19 de agosto, Maza también acusó al bederismo de intentar «retener» al intendente Ricardo Quintela a cambio de «10 millones de pesos, medio gabinete y la vicegobernación». En este marco, el diputado provincial Alberto Paredes Urquiza dijo que «ahora, el ex gobernador, que está del otro lado, sale a decir barbaridades», y remarcó que «el proceso por el cual se destituyó a Maza se desarrolló en función de una denuncia concreta sobre hechos de corrupción, que no sólo ha sido desvirtuada, sino que ha sido comprobada».
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