• ACUERDOS BILATERALES NACIÓN-PROVINCIAS, ATADOS A METAS TRIMESTRALES DE REDUCCIÓN DEL DÉFICIT Vencida la tregua en pagos heredada de Cristina de Kirchner, los gobernadores apuran cuota de oxígeno en finanzas, clave en año electoral.
Devolución. El turno del misionero Hugo Passalacqua con Peña. Los descuentos en la coparticipación por los vencimientos serán devueltos.
ón de vencimientos de deuda locales de este año con Nación por cerca de $11 mil millones. Una concesión que estará atada, sin embargo, al cumplimiento por parte de los gobernadores de metas trimestrales, en pos de una reducción gradual del déficit.
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Ya una quincena de mandatarios de distinto signo político disparó el proceso. Se trata de una nueva tregua en este rubro, clave para las finanzas de los distritos en un año electoral, tras expirar el 31 de diciembre el Programa Federal de Desendeudamiento de las Provincias lanzado por Cristina de Kirchner en 2010, y cuya última prórroga anual le obsequió la expresidente a Macri, a modo de herencia, a poco de dejar el cargo.
El entendimiento alienta una tasa fija del 15% nominal anual -a 4 años, con uno de gracia- y expira el 31 de diciembre.
Hay al menos dos diferencias entre aquella reprogramación de vencimientos del Frente para la Victoria y la del sello Cambiemos.
Una es formal, y le resta a Macri la posibilidad de una foto conjunta con gobernadores -con buenas noticias para las provincias- como las que usufructuó la exprimera mandataria desde 2010. El formato de acuerdo bilateral se impuso a partir de una modificación en el Presupuesto Nacional 2017 que impide aplicar estos cambios vía una resolución ministerial.
Pero la diferencia mayor radica en la obligación desde este año de los mandatarios de presentar a Nación un programa -a dos años- de sustentabilidad de las finanzas, en pos de una reducción gradual del déficit de cada provincia.
La lupa estará puesta en el achique del déficit corriente, de un tercio este año y de dos tercios en 2018. "Lo que queremos es que no haya -fundamentalmente- un nuevo desborde en el gasto en personal", aseguró ayer a Ambito Financiero el subsecretario de Relaciones con Provincias del Ministerio del Interior, Paulino Caballero
Esta iniciativa de mayor control debuta este año y se da en línea con los cambios que impulsa la Casa Rosada en pos de una nueva ley de Responsabilidad Fiscal, suspendida en el último tramo de gestión K. Precisamente por ese congelamiento, en los hechos hasta el momento la refinanciación nacional avanzaba sin una contrapartida real de las provincias.
Según el esquema que explicó Caballero, bajo esa premisa general cada distrito, tras la firma de rigor, tendrá 30 días para elevar una propuesta propia de sustentabilidad a Nación, que luego contará con otros 15 días para aprobarla, de la mano de la Subsecretaría de Relaciones con Provincias del Ministerio del Interior, cartera que conduce Rogelio Frigerio.
Si ello ocurre, el programa será sometido a monitoreos trimestrales de cumplimiento. Y si la provincia no cumple, el acuerdo de refinanciación caerá.
Ese compromiso dejará servido a los gobernadores un nuevo argumento para frenar la voracidad salarial de los gremios, con Nación como frontón y la amenaza de que la provincia pierda una refinanciación vital para sus finanzas.
Al expirar el 31 de diciembre de 2016 el programa de desendeudamiento lanzado por Cristina de Kirchner, durante este primer trimestre de 2017 las provincias sufrieron descuentos en los envíos de coparticipación para hacer frente a los vencimientos de deuda. Pero los distritos que rubriquen los acuerdos recibirán el reintegro de esos recortes.
Los programas de sustentabilidad de las provincias adoptarán características propias en función del nivel de urgencia de cuentas de cada distrito. De hecho, algunas no necesitarán presentarlo pero hay otras muy complicadas, como la Santa Cruz de Alicia Kirchner (FpV), quien ya aceptó el convite de Balcarce 50.
No se trata en rigor de una iniciativa de aplicación compulsiva por parte de la Casa Rosada, sino de una elección libre de cada gobernador. Pero la propuesta resultó atractiva o urgente a juzgar por la convocatoria, ya que desde mediados de marzo desfilaron por los despachos nacionales para la rúbrica de rigor unos 15 gobernadores, buena parte de ellos con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
A ese lote se sumarán en los próximos días, en tanto, la bonaerense macrista María Eugenia Vidal y el cordobés Juan Schiaretti (UpC), demorados -afirman- por cuestiones de agenda.
Córdoba es una novedad: en tiempos kirchneristas José Manuel de la Sota se había despegado del resto de los distritos en rechazo a la imposición de la Casa Rosada de renunciar a los juicios contra Nación por fondos para sumarse al paraguas federal.
La justicialista catamarqueña Lucía Corpacci desea refinanciar pero debe primero pasar por el tamiz del Parlamento local, mientras que la única provincia que rechazó sumarse a la refinanciación fue Río Negro, por la decisión del gobernador Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro) de pagar los servicios de deuda de este año en vez de refinanciarla.
En cambio, un ramillete de provincias sin deudas con Nación seguirá afuera de esta asistencia: CABA (Horacio Rodríguez Larreta), San Luis (Alberto Rodríguez Saá), Santiago del Estero (Claudia Ledesma), La Pampa (Carlos Verna), Formosa (Gildo Insfrán) y Santa Fe (Miguel Lifschitz).
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