8 de mayo 2008 - 00:00
Cenizas llegaron a Buenos Aires y se agrava situación en Patagonia
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Pero el fenómeno, que podía confundirse con niebla, amenaza ahora con acercarse a la Capital Federal, merced a la dirección del viento que, hasta anoche, soplaba desde el Sur hacia el Norte.
«No tenemos perspectivas de cambios meteorológicos. Los vientos seguirán soplando en la misma dirección», dijo una calificada fuente del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
La aclaración vale debido al recuerdo reciente del humo proveniente de la zona del Delta bonaerense y entrerriano, que provocó un panorama dramático durante casi quince días en la Ciudad.
En tanto, de manera marcada el fenómeno sí se sentía ayer en pueblos de Chubut, Río Negro y Neuquén, donde regía un alerta, pero sin dañar aún a la ciudad turística de Bariloche.
Por otra parte, las compañías aéreas cancelaron ayer más vuelos desde la Capital Federal a la Patagonia para no dañar los motores de las aeronaves, aunque los aeropuertos permanecían operables.
En simultáneo, al menos 106 escuelas de la provincia de Chubut (especialmente en Esquel, la que más sufrió por la nube de ceniza) reanudaron las clases, aunque se mantiene el alerta y el operativo de precaución. Allí, precisamente, disminuyó la presencia de cenizas porque el viento apuntó hacia el noroeste y se dirigió a la zona de Epuyén, El Hoyo y El Bolsón, por lo que empleados municipales barrían las calles para despejarlas de cenizas y las acumulaban en pilas, las cuales tenían hasta dos metros de altura.
Por otra parte, continuó ayer la llegada de ciudadanos chilenos que fueron evacuados de la zona de influencia del volcán, especialmente de las localidades de Futaleufú y El Chaitén a través de colectivos y combis dispuestos especialmente para la emergencia.
Los evacuados que ingresaron al país ya suman unos 1.200 y lo hicieron por Esquel y desde allí viajaron por la Ruta Nacional 40 hasta Bariloche.
Informes del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile revelan que el volcán Chaitén cuenta aún con magma suficiente para alimentar nuevas erupciones de material incandescente.
El vulcanólogo Luis Lara dijo a la prensa chilena que «esto no va a terminar rápido», y explicó «el estado estacionario en que está hoy el hongo de cenizas, visible a cientos de kilómetros, no durará mucho tiempo».




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