Escenario. “El año pasado estuvimos sitiados por varios meses y fue muy difícil para los comercios”, asegura el intendente Damián Biss.
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“Somos la caja de resonancia de todo lo que sucede en la provincia”. Damián Biss es intendente de Rawson desde diciembre y, más allá de que asumió en una ciudad con una suma de problemas propios, la situación política, económica y social que atraviesa Chubut lo lleva a convivir en lo cotidiano con el reclamo popular en contra de las medidas del gobernador Mariano Arcioni. “Es muy difícil despegar lo que sucede a nivel local”, agrega.
En la actualidad, al jefe municipal le sobran los motivos para graficar cómo impacta de manera inmediata la crisis generalizada de la provincia en un municipio que por cumplir las veces de capital provincial es también el epicentro de la crisis social.
“Debemos respetar un poco más a la ciudad. El año pasado estuvimos sitiados por varios meses y fue muy difícil para los comercios. La situación en las calles repercutió en la economía, pero por suerte hoy tenemos buen diálogo con aquellos vecinos que protestan ya que dejamos claro que no nos oponemos a los cortes circunstanciales porque entendemos los reclamos, y más cuando los ánimos están caldeados”, sostiene el mandamás local, quien lidera una coalición que une al radicalismo, el PRO y el vecinalismo.
En la actualidad, producto del retraso en el pago escalonado de los salarios, la provincia vive una escalada de reclamos desde los diferentes gremios cuyos trabajadores se ven perjudicados por el no pago de su sueldo. La situación se ve reflejada en movilizaciones y protestas frente a la Casa de Gobierno.
El pico máximo se lleva adelante en el Ministerio de Salud, donde tres personas pertenecientes al SISAP se encadenaron a las rejas que se encuentran en el ingreso y, desde ayer, llevan adelante una huelga de hambre seca.
“Están en la vereda y cada tanto cortan el tránsito. Y se comprende. Pero es algo muy distinto a cortar el acceso a la ciudad. Nadie quiere volver a pasar por lo que vivimos el año pasado”, afirma.
Biss quedó al frente del municipio cuatro meses después de que su antecesora, la actual diputada provincial, Rossana Artero, fuera suspendida de su cargo en el marco de un juicio político en su contra por mal desempeño en sus funciones.
“Estos 90 días de Gobierno se basaron en una administración prolija que, gracias al pago adelantado de los impuestos de los vecinos, nos dio una gran inyección. Esto nos permitió recuperar lo que se debía de sueldos atrasados que, cuando asumimos, era de dos meses. Con una administración austera llegamos a marzo con una mediana tranquilidad en el pago de los salarios y con un equilibrio económico. Pero la situación provincial nos genera preocupación ya que el 60 por ciento de los vecinos depende directa o indirectamente del Estado provincial”, asegura.
Con el fin de generar ingresos propios para poner en orden la economía local, el Gobierno local llevó adelante un proceso de venta, en tres etapas, de terrenos fiscales. La primera tanda tendrá como fin un fondo de resguardo económico; la segunda, con el fin de hacerse de maquinaria vial; y la tercera, proyectada en obras públicas para los próximos cuatro años.
“El año pasado explotó la municipalidad y nos provocó un gran atraso en el desarrollo. Hay que parar la pelota y ser eficientes en el gasto y aprovechar cada peso que entra en las arcas municipales”, dice Biss.
Y para cerrar, explica que no es tiempo de “discusiones políticas públicas. La gente necesita respuestas. Y todos debemos hacer el esfuerzo necesario y apostar a la gobernabilidad. A nadie le conviene que la situación provincial se vaya de las manos”.
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