24 de febrero 2004 - 00:00
Coparticipación: "remiendos" benefician a cuatro provincias
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Esto vale tanto para 2002 como para 2003. En el primero de estos años -durante la presidencia de Eduardo Duhalde-, la provincia gobernada por Felipe Solá logró un saldo favorable de 2,5% entre lo que ordenaba la ley (21,5% del total por repartir) y lo que recibió de hecho (24%), el cual al año siguiente disminuyó a 0,92%. En el caso de las patagónicas, durante 2003 lograron una diferencia a favor algo mayor que la obtenida el ciclo anterior.
No se trata de montos menores, ya que en 2003 se repartieron $ 19.745 millones entre las provincias por coparticipación, $ 4,427 millones de los cuales fueron a las arcas bonaerenses. Además, vale mencionar que durante enero de este año Buenos Aires acaparó 24%
($ 472,5 millones) del reparto dirigido a las provincias, seguida de lejos por Córdoba y Santa Fe, con 8 por ciento.
Para tener una idea más clara de los beneficios que reciben los 24 distritos subnacionales, por fuera de lo que establece la Ley de Coparticipación, se deberían tener en cuenta distintos programas de promoción otorgados a economías regionales -como la polémica promoción industrial que rige en Catamarca, La Rioja, San Juan y San Luis-, así como el número de planes sociales y obras públicas que reciben desde la Nación.
Al decir del CEB, la complejidad del actual sistema de coparticipación se debe «a los distintos ‘arches’que se le fueron introduciendo en los últimos 15 años». Resulta que la distribución surge de la Ley Nº 23.548, que fue promulgada en enero de 1988 y contiene los porcentajes que le corresponden a Nación (distribución primaria) y a cada provincia (distribución secundaria) -con excepción de la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego- y que fueron modificados sucesivamente mediante acuerdos políticos en los años que siguieron.
Si se cumple con la promesa de crear la nueva ley, 2004 será el último año regido por el actual y complejo sistema. Pero, de todos modos, son pocos los que creen en que el presidente Néstor Kirchner esté impulsando una real modificación de la coparticipación y, en cambio, sólo se trataría de un «maquillaje» para congraciarse con el FMI, que reclama desde hace años al país una actualización y normalización legal del reparto.




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