Las similitudes, al menos en el trazo grueso (la discusión por la reelección; un sacerdote como candidato de la oposición, aunque en este caso kirchnerista), espantaron previsiblemente a Néstor Kirchner, quien luego del traspié misionero optó en este caso por mantener una prudente «prescindencia». Pero, por lo bajo, el santacruceño al menos consintió el tradicional juego a «dos puntas» para alimentar la acumulación de poder (sintoniza con Colombi por su carácter de radical concertador, mientras que, en la otra vereda, el ala piquetera de la Casa Rosada le brindó su aval al padre José Luis Niella). Previsiblemente, reina la apatía en el electorado correntino. Sin cargos de gobierno en juego y en medio del carnaval -y además, sin el carácter de comicios obligatorios-, no extrañará si el domingo la abstención alcanza niveles récord. Si bien varios sondeos de intención de voto apuntan a un triunfo del oficialismo gobernante (una coalición de radicales, justicialistas y liberales), la incógnita radica en cuál será finalmente el impacto, en la intimidad del cuarto oscuro, de la contundente elección misionera y de la presencia de un cura como primer candidato de la oposición. Como en el caso misionero, la principal lista contra la reelección está encabezada por un sacerdote. Allí fue el obispo saliente de Iguazú, Joaquín Piña; aquí, Niella, ex cura párroco de Santa Lucía. Sin embargo, hay algunas diferencias entre ambas contiendas. Rovira batalló por una llave para la perpetuidad en el poder, mientras que Colombi sueña con incorporar la figura de una sola reelección. Pero de ella depende la posibilidad de que pueda pelear otra gestión en 2009 (producto de una intervención federal, Corrientes tiene calendario desfasado). En paralelo, mientras que en el distrito de la tierra colorada Piña fue una pesadilla para Kirchner (quien se encolumnó públicamente con Rovira), en este caso fueron sectores de la propia izquierda kirchnerista los que se apropiaron de la redituable figura del padre candidato. Además, en Misiones se discutió sólo el agregado de la reelección indefinida, mientras que en la elección correntina hay otros ejes reformistas, como la creación del jurado de enjuiciamiento de magistrados y la incorporación del recurso de amparo. La compulsa tiene además otros condimentos nacionales, a partir del debut en una elección de la alianza entre Mauricio Macri y Jorge Sobisch. Será de la mano del Frente de Integración Nacional (AFIN), que pegoteó al sobischista Movimiento de Provincias Unidas con el macrista Compromiso para el Cambio. En disidencia, Recrear (el partido de Ricardo López Murphy) partió al PRO e irá con boleta propia. Esta semana, para apoyar al frente desembarcaron Macri y el ingeniero Juan Carlos Blumberg. En lo formal, los ciudadanos podrán optar el domingo por cuatro frentes electorales, una alianza y tres partidos políticos. En ese lote se encuentra el oficialista Frente de Todos para la Reforma, en el que conviven radicales, justicialistas y liberales con representantes de otras fuerzas políticas enroladas en la oposición, como el Partido Nuevo. La lista está encabezada por el propio Colombi (UCR), seguido por su vice, el peronista Rubén Pruyas. En un segundo escalón se alista el Frente Social para la Victoria, que aglutina a sectores de la izquierda kirchnerista e integran, entre otros, el Partido para la Victoria, Patria Libre y Barrios de Pie. El primer candidato es el padre Niella, de 75 años, quien se opone a la reelección y, fundamentalmente, pregona la necesidad de una reforma agraria. El martes se ganó el respaldo público de Piña, mientras que días atrás recibió el apoyo in situ de altos exponentes del ala piquetera de la Casa Rosada, como el funcionario del Ministerio de Desarrollo Social nacional, Jorge Ceballos, y del vicejefe de Gabinete bonaerense, Emilio Pérsico. También se presentan el citado AFIN; la Alianza Alternativa Republicana (Partido Liberal, Recrear y sectores del Partido Nuevo); el Partido Conservador Popular; el Partido Comunista (acompañado por el Movimiento Territorial de Liberación) y la democracia cristiana. La necesidad de una reforma constitucional había sido plasmada por diferentes sectores en un documento, elaborado durante la etapa previa a la normalización institucional de la provincia, luego de la intervención federal 1999/2001. Pero las disputas políticas en torno de la figura de la reelección frustraron todo intento de convertir en realidad la reforma durante el gobierno de Ricardo Colombi. Sin embargo, el amplio triunfo de su primo, Arturo, en las elecciones de octubre de 2005 allanaron el camino a un consenso para la aprobación de la necesidad de la reforma.
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