Con el sol del 2027 asomando, las diferencias internas en los oficialismos provinciales ganan velocidad y desafían a los gobernadores que buscarán mantener su hegemonía el año próximo. Disputas abiertas en Misiones, Santa Cruz, Tucumán, La Pampa y San Luis suman tensión a un escenario ya complejo por la coyuntura económica y social. La Libertad Avanza (LLA) se entusiasma con ganar terreno.
Mientras que en todos los campamentos perjuran que falta una eternidad para las elecciones, lo cierto es que el festival de desdoblamientos que se anticipa incluye que algunos distritos voten desde abril en adelante. Por eso, el calendario se acelerará y más temprano que tarde los caciques deberán tomar decisiones. En ese marco, arrecían reyertas intestinas.
Misiones: la inédita ruptura del rovirismo
Una de las palestras más convulsas es la misionera, donde el gobernador Hugo Passalacqua avanza en su ruptura con su padrino político, el todopoderoso Carlos Rovira, cuyo liderazgo tambalea luego de una magra cosecha en las urnas en 2025.
La crisis del rovirismo tuvo como pináculo los episodios de mayo de 2024, cuando una inédita rebelión policial, en conjunto con trabajadores estatales y docentes, tomó por asalto las calles de Posadas y de distintas localidades de la provincia. Aunque el gobierno pudo aplacar la asonada, lo cierto es que el hecho marcó un punto de quiebre que se plasmó en las legislativas, donde La Libertad Avanza se impuso por amplio margen.
Esos elementos crearon una tormenta perfecta en torno a Rovira, quien, asediado por los libertarios, decidió jubilar a su histórico sello, el Frente Renovador de la Concordia Social (FRCS), y fundar un nuevo espacio: Encuentro Misionero. La flamante escudería inscribió como vicepresidente segundo a Passalacqua, que desconoció el nombramiento. "Nosotros somos renovadores, seguimos acá. Ellos se fueron", repiten en su entorno.
Hugo Passalacqua apuesta a los intendentes como sus sostenes territoriales.
El jefe provincial se recostó en los intendentes para no perder territorialidad e inició conversaciones con otros sectores. Por ejemplo, con el PJ, cuya conducción está en manos del dirigente Christian Humada, vencedor en la interna frente al kirchnerismo. En los últimos días, el mandatario también se reunió con el precandidato presidencial Sergio Uñac y con dirigentes del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), referenciado en el diputado Oscar Zago, en dos gestos de autonomía.
Del otro lado de la arena, los libertarios se ilusionan con dar el golpe en 2027 y cambiar el color político de Misiones tras más de 20 años. El extenista Diego Hartfield, ganador de las legislativas, es el nombre que pica en punta para competir. De hecho, Karina Milei y Martín Menem desembarcarán este sábado en Posadas en medio del río revuelto. Juntos lanzarán la escuela de dirigentes, un proyecto de formación de cuadros violetas que gira por las provincias.
Fugas en Santa Cruz y los dilemas del peronismo
Otro que no la tiene fácil es el santacruceño Claudio Vidal. El exgremialista enfrenta fugas en distintos frentes, además de una delicada situación social, marcada por protestas estatales, docentes y policiales. Distanciado de su vice, el radical Fabián Leguizamón, el gobernador sureño perdió a sus dos senadores, Natalia Gadano y José María Carambia. El tándem anunció su ruptura con el Ejecutivo local. Carambia incluso anticipó que competirá en 2027 y complica las chances de reelección de Vidal. El único representante del vidalismo en el Congreso es el diputado José Luis Garrido.
En tanto, en la oposición, el peronismo logró unificar en una sola las tres listas que pretendían competir en la interna del PJ y selló la unidad. Las tribus se ordenarán en torno al intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, perfilado como el gran retador del actual mandatario. Santa Cruz es uno de los pocos distritos donde el justicialismo se impuso en las legislativas de octubre, por lo que el entusiasmo celeste no es injustificado.
Osvaldo Jaldo y Juan Manzur, los dos pesos pesado del peronismo en Tucumán.
Más allá de la pax patagónica, los apóstoles del fallecido general también protagonizan reyertas propias. Es el caso de Tucumán, donde Juan Manzur se activó con la intención de desafiar a Osvaldo Jaldo. En el entorno del senador avisan que dará la pelea el año próximo, incluso por fuera de la estructura partidaria, similar a lo que ocurrió con José Alperovich en 2019. "Ya era hora de vuelva a Tucumán a hacer algo", respondió, filoso, el gobernador. La duda es si la jugada del exjefe de Gabinete de Alberto Fernández es genuina o sí, por el contrario, busca hacerse valer para sentarse con mayor poder en la mesa de negociaciones.
Jaldo ya avisó que irá por la reelección en compañía de su actual vice, Miguel Acevedo. También que la fecha elegida para la compulsa es mayo, probablemente el tercer domingo del mes. Por ahora, las definiciones se patean para adelante mientras se esperan resoluciones del Congreso respecto al futuro de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Precisamente, la Casa Rosada coquetea con la posibilidad de revivir las colectoras.
Dentro de la órbita peronista, el pampeano Sergio Ziliotto enfrenta sus propias tormentas. En los últimos días, el intendente de Lonquimay, Manuel Feito, anunció la constitución de un nuevo partido, Fuerza Pampa, tomando distancia del PJ. Aunque el distrito que comanda Feito no es significativo numéricamente, lo cierto es que se anticipa un comicio polarizado y cualquier alteración enciende las alarmas en cuarteles del oficialismo.
Ziliotto no tendrá reelección el año próximo y la danza de nombres para sucederlo está en marcha. Algunos potenciales postulantes son Fernanda Alonso, jefa comunal de General Pico, y el senador nacional Daniel Bensusán. Por La Libertad Avanza es casi una fija que el candidato será Adrián Ravier, flamante vocero presidencial. Si bien ganará exposición con su nuevo puesto, también quedará atado a la suerte de la administración libertaria. "Es un chaleco de plomo", se entusiasman en la gobernación.
Los movimientos internos del justicialismo se dan al son de la disputa del mandatario con su antecesor, Carlos Verna, hombre fuerte del partido y dueño de una botonera con diversas terminales. Del consenso o no entre ambos saldrán las definiciones clave para el 2027.
La ruptura de Claudio Poggi con Adolfo Rodríguez Saá
San Luis es otra las plazas agitadas. El gobernador Claudio Poggi rompió su alianza con Adolfo Rodríguez Saá, clave en 2023 para derrotar a Alberto Rodríguez Saá, una cuestión de familia resuelta en las urnas. La fractura quedó expuesta en mayo pasado, con un mensaje en las redes sociales. “Esta tarde iré hasta la Villa de la Quebrada a pedirle al Cristo que encontremos el camino en San Luis para que se aumenten los sueldos”, lanzó Adolfo.
Lejos de pasar como un dato de color, la publicación cristalizó las diferencias con Poggi, quien semanas después reseteó su Gabinete, suprimió al Ministerio de Ciencia e Innovación y descabezó la Secretaría de Actividades Logísticas, dos espacios controlados por el adolfismo. De hecho, conocedores de los pasillos oficiales aseguran que los dos pisos de la gobernación que ocupan funcionarios de Saá están vacías. El expresidente anticipó que, si logra armar un equipo, jugará en 2027.
Otros tiempos: Claudio Poggi y Adolfo Rodríguez Saá rompieron su alianza política.
El mandatario puntano, en tanto, confía a su mesa chica que uno de sus objetivos es que no vuelvan ninguno de los Rodríguez Saá: ni Alberto ni Adolfo. El lunes le tomará juramento a la contadora Eugenia Sosa Herrera como nueva ministra de Hacienda e Infraestructura, en reemplazo de Néstor Ordoñez. Ordoñez, hombre de su confianza, se ocupará del diálogo interministerial y administrará tensiones en la gestión.
En la provincia cuyana se baraja mayo o junio como potenciales meses para las elecciones. La ley habilita a votar hasta seis meses antes del cambio de mando. Claudio Poggi es uno de los líderes que podrían trabar alianzas con LLA. Se trataría de hacer público un pacto tácito y ya existente entre ambas administraciones, ya que la tropa mileísta se encarga de no embarrarle la cancha al puntano.