La mediática fuga de Martín Luzi sigue generando movimientos en el Servicio Penitenciario y en las fuerzas de seguridad en general. Ello obliga a De la Sota a rever sus políticas y, entre ellas, las atribuciones del Tribunal de Conducta Policial, integrado por tres civiles. El panorama también está determinado por el levantamiento de policías de principios de este mes, en lo que para el gobernador fue una clara señal de una ruptura en las jerarquías policiales. «Nos equivocamos al restarles autoridad a los mandos policiales. Uno de mis errores fue democratizar demasiado la verticalidad de esa fuerza», sostuvo.
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