De inmediato comunicaron su adhesión los sindicatos Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, y luego otras jurisdicciones como Mendoza y Salta. En el caso de no arribar a un acuerdo, los petroleros extenderán los paros al gas natural y al petróleo amenazando con paralizar toda la producción, un tema de alta sensibilidad no sólo nacional, sino internacional, fundamentalmente por el suministro de gas a Chile. Los «garraferos» -como se denomina a los trabajadores de este sector-repudiaron el acuerdo que había alcanzado la Federación de Sindicatos del Petróleo y Gas Privado de la República Argentina con las cámaras de la Producción y la de los Servicios Petroleros y que llegó a 16,5%, casi la mitad de lo que obtuvieron hace apenas un mes los otros sectores en los que se divide la extracción de petróleo y gas y la producción de los derivados de crudo. En esa asamblea, Pereyra recibió un contundente respaldo para llevar adelante nuevas negociaciones con el gobierno y con el sector empresario como lo hizo cuando se cerraron las anteriores paritarias donde no sólo se otorgó 30% de aumento -el más alto logrado hasta ese momento-, sino también otros beneficios adicionales, como el incremento en los viáticos, horas extras, transporte y viandas. Anoche, funcionarios del Ministerio de Trabajo de la Nación, que conduce Carlos Tomada, se comunicaron con Pereyra, quien hoy tenía previsto viajar a Buenos Aires, después de haber recorrido durante el fin de semana los principales yacimientos en la denominada Cuenca Neuquina y de mantener permanente contacto con sus pares Mario Mansilla de Chubut y Héctor Segovia de Santa Cruz. Los tres lideran el denominado Bloque Patagónico que concentra 80% de la representación gremial de los petroleros y gasistas privados y se encuentran fuertemente enfrentados a la conducción nacional que encabeza el dirigente Rubén Ferreira, quien fue puesto en ese cargo por el apoyo de los sindicatos del Sur. En mayo del año próximo vence el mandato de Ferreira, y los patagónicos, con Pereyra a la cabeza, pero con una formación que incluye a dirigentes de otras provincias, fundamentalmente Mendoza y Salta, aspiran a tomar el mando de la federación.
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El neuquino recibió un fuerte respaldo político el pasado jueves, cuando fue saludado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández en el aeropuerto de General Roca al cumplir esa ciudad su 128º aniversario que contó con la presencia del matrimonio presidencial en plena gira proselitista con vistas a las elecciones del 28 de octubre. El congreso petrolero del martes sesionó bajo la advocación de Cristina de Kirchner y en esta semana se conocerá un apoyo de los sindicatos petroleros del Sur en apoyo a la primera dama y candidata del oficialismo. Kirchner llevó a la ciudad rionegrina a su ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el apoyo más importante que tiene el dirigente petrolero en el gabinete nacional. Entre ambos lograron a principios de este año que el Presidente se ocupara de solucionar un grave conflicto entre los sindicatos y las cámaras empresarias por la excepción del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores del sector que llegó a complicar, seriamente, las relaciones con Chile.
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