El episodio comenzó cuando la turba de manifestantes se dirigió a la Comisaría 7ª, en Oyuela al 1600, y se encontró con que, a manera de prevención, los agentes habían cercado la zona con vallas metálicas, y detrás esperaban parapetados efectivos de Infantería de la Policía Bonaerense. El motivo del enojo estaba centrado en una serie de crímenes que se vienen sucediendo y que fueron cometidos -según ellos- por un grupo de jóvenes inadaptados (o delincuentes) de la zona que gozan -a su entender- de impunidad. Entre los manifestantes se encontraban familiares de un joven detenido el pasado domingo en el Hospital Presidente Perón (que había ingresado al centro asistencial con una herida de bala) y se le atribuye ser el responsable del asesinato del bombero de la Policía Federal Néstor Fabián Escobar.
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Los vecinos de esa localidad sostienen -en cambio- que «los asesinos del bombero fueron los jóvenes sindicados (es decir, los que provocaron la reacción de los manifestantes), que además producen desmanes y ya han cometido ocho homicidios». Según la hermana del joven detenido, la herida de bala con la que su hermano había entrado al hospital el domingo pasado había sido hecha por esos mismos patoteros que la gente «ya tiene plenamente identificados» y que la Policía no hace nada por detener. Durante la protesta, los vecinos atacaron con piedras, cascotes y otros elementos contundentes la seccional policial de Villa Corina y, como consecuencia, cuatro policías resultaron heridos, aunque ninguno de gravedad. La situación volvió a la calma cuando el jefe de la comisaría aceptó recibir a cuatro manifestantes, entre ellos, la madre del joven detenido por el crimen del bombero.
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