Santa Cruz - El grave paro petrolero que acosa a la provincia desde hace hoy catorce días -y que mostró ayer las primeras fisuras de peso- fue uno de los ejes centrales del encuentro que mantuvo anoche el mandatario justicialista Daniel Peralta con Cristina de Kirchner en la Casa Rosada, en el marco de la ronda de diálogo convocada por la Presidente y que culminó ayer.
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Fue la segunda cumbre tras el cachetazo electoral que sufrió el kirchnerismo en el terruño de Néstor Kirchner en las elecciones legislativas del pasado 28 de junio y que profundizó los cortocircuitos entre el gobernador y la Casa Rosada.
La reunión se dio en el marco, además, de las graves urgencias financieras que atraviesa el Estado sureño, con un déficit de más de 2 mil millones.
La jornada de ayer, en rigor, estuvo signada por febriles negociaciones en Buenos Aires -dentro y fuera del Ministerio de Trabajo nacional- para intentar destrabar la huelga salarial, que arroja pérdidas al distrito patagónico por u$s 10,4 millones en regalías no percibidas.
Fisuras sindicales
La audiencia en la cartera laboral con las operadoras, los dirigentes sindicales y los funcionarios nacionales y provinciales tuvo que ver, en rigor, con la negociación colectiva salarial de todos los gremios petroleros. Pero de su resultado dependía ayer la continuidad o no de la medida de fuerza.
Por de pronto, surgieron ayer fisuras en el Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz -que conduce Héctor «Chaco» Segovia y que reclama un aumento salarial del 25%-, de la mano de un grupo de trabajadores petroleros de la localidad de Las Heras que decidió ayer levantar el paro, en disidencia con las gestiones llevadas adelante por el dirigente gremial.
En esa asamblea se decidió, además, aceptar la propuesta de suba salarial escalonada del 20% surgida por resolución ministerial. Anoche, por temor a episodios de violencia, los trabajadores decidieron volver a los yacimientos recién en el turno de hoy a la mañana.
Conciliación vigente
En este marco, ayer, fuentes de la cartera laboral nacional le remarcaron a este diario que rige una conciliación obligatoria -por 15 días- desde el 11 de agosto pasado (vence el próximo 26 de este mes), y que el ministerio «está intimando al gremio a que acate» la medida, porque «de lo contrario se irán aplicando las sanciones correspondientes».
En una jugada de riesgo, el propio Peralta se puso al frente del reclamo del sindicato local, pese al no acatamiento de la conciliación obligatoria.
Esa postal enfureció al ex presidente, mientras que en las últimas horas fuentes gremiales insistieron en denunciar un supuesto fogoneo del conflicto por parte del ex titular del PJ nacional, de la mano de un alineamiento con la reticencia de las operadoras a mejorar la propuesta salarial.
Pese a la advertencia blandida en las últimas horas por las operadoras, y como señal de buena voluntad en el marco de las conversaciones, no llegaron ayer masivos telegramas de despido a los trabajadores en huelga en el Estado patagónico.
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