Mendoza - En medio de la embestida de la oposición en el Congreso en pos de un mayor reparto del impuesto al cheque y en línea con Nación, el gobernador de Mendoza, el justicialista Celso Jaque, impulsa un proyecto de reforma de la coparticipación federal, que ya intenta consensuar con mandatarios de provincias grandes y que tiene el guiño -aseguran- de Néstor Kirchner.
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Jaque cuestiona -en sintonía con la Casa Rosada, aunque apelando a otros argumentos- la pretensión opositora de ampliar la distribución de lo recaudado por el tributo al cheque, e incluso pugna directamente por su sustitución.
Respecto de este punto, los funcionarios mendocinos están convencidos de que tal debate no tiene sustento legal, ya que -argumentan- requiere necesariamente de un convenio (o pacto fiscal) entre Nación y todas las provincias. Pero aseguran además que se trata de un «parche más» a la Ley de Coparticipación, y que perjudica a los distritos grandes.
En cambio, el Gobierno mendocino plantea que está dado el momento para una rediscusión general del reparto de impuestos coparticipables, a partir de lineamientos de un proyecto propio al que denomina «Acuerdo del Bicentenario», y «partiendo de la base de que se debe respetar el piso de recursos que cada Estado provincial recibe en este momento».
El pasado miércoles, Jaque le elevó la propuesta a Kirchner en la ciudad chaqueña de Resistencia, en el marco de su reasunción como titular del PJ nacional. «La tomó inmediatamente», aseguran, al remarcar que en su discurso el ex presidente, precisamente, adelantó que impulsará una nueva ley de coparticipación.
Por estas horas, el mendocino busca consensuar la iniciativa -que planea hace tiempo- con otros gobernadores de provincias «grandes», y proyecta llevarla a una mesa de diálogo entre provincias y Nación. Por de pronto, le transmitió en la noche del lunes los ejes centrales a intendentes y legisladores provinciales y nacionales justicialistas mendocinos.
En líneas generales, la propuesta de Jaque apunta a incrementar la masa de recursos coparticipables para el interior y a redefinir los porcentajes que hoy rigen la distribución de esos fondos entre las provincias.
Su discurso es el de los distritos grandes: se apoya en que la actual norma perjudica a ese lote, a partir de un reparto per cápita desventajoso, dado que son las provincias con mayor población.
Sin embargo, desde el entorno de Jaque advierten que el proyecto contempla que las provincias chicas no se vean afectadas, gracias a la aplicación de «criterios de eficiencia para que no se generen brechas estáticas entre provincias».
El aumento de la coparticipación se podría dar -evalúan, entre otras variantes- de la mano de un potencial incremento del Impuesto a las Ganancias y/o de «la sustitución de impuestos distorsivos por otros menos distorsivos». «Sin impuestos distorsivos, crece la actividad económica y se recauda más», consideran.
En esa línea, Mendoza apuesta a concentrar la recaudación en impuestos «no distorsivos», como Ganancias, Riqueza y aquellos que gravan la producción superavitaria. En los borradores que se barajan, la intención es pedir en cambio la sustitución del impuesto al cheque.
Meses atrás, el Gobierno de Jaque había picado en punta en materia del reclamo formal de la suspensión de algunos artículos de la Ley de Responsabilidad Fiscal, para destrabarle a las provincias el uso del gasto corriente para el pago de salarios. «Hoy conversa con las mismas provincias con las que dialogó en aquella oportunidad», aseguran voces jaquistas.
Según fuentes locales, sin embargo, el proyecto formal de reforma de la coparticipación federal no está aún definido, y se discute tanto internamente como con otros mandatarios.
En esa línea, el ministro de la Producción local, Raúl Mercau, remarcó que la propuesta de Jaque «requiere una construcción política, que es en lo que ha estado trabajando el gobernador».
«Tiene que ver con una discusión a fondo de la distribución entre Nación y provincias, que es la clave de las finanzas públicas del interior en este momento», sostuvo.
Mercau también remarcó que, «obviamente, lo que se debe garantizar es que ninguna provincia pierda, y eso se puede dar únicamente cuando la recaudación empiece a aumentar, de modo de poder garantizar al menos el mínimo nivel que tienen o el nivel que hoy tienen en términos nominales».
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