16 de agosto 2005 - 00:00
Kirchner sólo peleará diputados en el "vale todo" de Corrientes
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Hasta que el radical Ricardo Colombi, ex intendente de Mercedes, asumió como gobernador en diciembre de 2001 en nombre de una amplia alianza, ningún dirigente de la UCR o del PJ había ganado elecciones en Corrientes desde 1983.
El Pacto Autonomista-Liberal había ganado tres elecciones hasta que la provincia fue intervenida por Carlos Menem a comienzos de los ’0. Luego fue el turno, en 1993, de Raúl «Tato» Romero Feris, fundador del Partido Nuevo (PaNu), una formación que amplió fronteras, dividió a una familia y se sumó a la ola política de la época. «Tato» suele contar que Carlos Menem le decía hace una década que «la verdadera cara del peronismo en Corrientes era el PaNu y no el PJ».
En 1999, tras la destitución del panuista Pedro Braillard Poccard, volverían el default político y la intervención, dictada por Fernando de la Rúa. El último capítulo se empezó a escribir a fines de 2001, cuando Romero Feris ganó la primera vuelta desde la cárcel y Ricardo Colombi (Frente de Todos: UCR, PL y un sector del PJ) venció por poco en ballottage.
Desde 1983, el PJ sólo pudo hacer pie en intendencias importantes de localidades mayormente agrícolas y con alguna industrialización, que están ubicadas cerca o sobre el río Uruguay (Paso de los Libres, Monte Caseros y Curuzú Cuatiá). Néstor Kirchner se encontró en el armado electoral para octubre (se vota el día 2 para gobernador y el 23 para diputados nacionales) ante un PJ débil y con poco margen de negociación, por lo que dio rienda suelta a su política de acumulación de candidatos a diputados nacionales por sobre todo.
Peronistas y radicales aún dicen creer en sus diferencias históricas y no pueden disimular la incomodidad de prolongar una alianza, que se vislumbra efectiva para volver a ganar la gobernación contra el frente que encabeza el PaNu, que terminó por absorber al Partido Autonomista, la otra fuerza histórica.
La división del PJ impidió que se modificara la Constitución provincial, por lo que ninguno de sus dos principales candidateables, el gobernador Colombi y el vice peronista Eduardo Galantini, quedó habilitado para presentarse.
Trueque
Ante este panorama, el gobierno nacional, que delegó la estrategia en Juan Carlos Mazzón, cedió a la UCR la cabeza de la gobernación y la candidatura a la intendencia de la capital, para reclamar los dos puestos de la lista de diputados nacionales elegibles por el Frente de Todos. En consecuencia, Galantini será el primero en la nómina de diputados nacionales; y el radical Arturo Colombi (primo de Ricardo), el postulante a gobernador, un frente que incluye a una parte de los liberales, liderados por Pedro Cassani, y ex aliados de «Tato» que perciben hacia dónde va la nueva hegemonía.
Dicen ex aliados de Colombi que éste desató una política de hegemonía «toma todo» que se tornó insoportable. Esto coincidió con la estrategia de «Tato» de reclutamiento masivo de dirigentes del signo que fuera.
Si el gobierno de Kirchner priorizó en todo el país poner a candidatos propios en cuanta lista de diputados hubiera, se encontró en Corrientes con un rival que le aplicó la misma estrategia en el contexto provincial para sumar aliados. Romero Feris se reservó casi todos los lugares elegibles de la lista de legisladores provinciales y las principales intendencias, y cedió las candidaturas nacionales y la de la gobernación.
Así tentó a Carlos Rubín, intendente peronista de Curuzú Cuatiá, que se declaró en rebeldía contra el PJ oficial y el kirchnerismo «por el sometimiento a Colombi», y encabeza la fórmula para la gobernación. El PL quedó fracturado y el sello oficial pasó a formar parte del Frente Correntino encabezado por el PaNu, su antiguo archienemigo. La fórmula es secundada por la liberal Estela Robaina. El peronista Rodolfo Martínez Llanos, acusado en su momento por Romero Feris de pedirle una coima de u$s 600.000 con grabaciones incluidas, también cruzó de lado y se aproximó, con idas y vueltas, al frente opositor.
La oferta incluyec al Proyecto Corrientes, con otro peronista disidente, Gustavo Canteros, aliado a partidos de centroderecha, y a Sonia López, por un frente de izquierda.
Evidentemente, Ricardo López Murphy y Elisa Carrió no quisieron o no supieron armar estrategias serias en gran parte del interior. El carácter de sus partidos queda desdibujado en Corrientes. La sigla Recrear apoya al panuismo en varias intendencias, y ni qué hablar del sello ARI, que también aparece en algunas localidades junto a los candidatos de Romero Feris (por ejemplo, en Mercedes).
No habría que descartar que Kirchner apueste a ocupar los lugares a diputados nacionales del frente opositor.
Como partido, el PaNu sigue siendo el principal actor de Corrientes. Tiene 33 municipios (50% del total) y alto predicamento en los barrios humildes. Su líder, «Tato», estuvo preso durante tres años por «abuso de autoridad», mientras siguen abiertos procesos, entre ellos, el denominado «Robo del siglo», en alusión a la presunta devolución por parte de su gobierno de $ 42 millones en indemnización a una empresa por una obra vial no concretada en Saladas.
Romero Feris responde: «El reclamo que heredé llegó a una cifra hipermillonaria de u$s 300 millones. Hicimos un acuerdo homologado por la Justicia y vialidad de la provincia y la Nación».
En el entorno de «Tato» sostienen que el gobierno influye para mantener abiertos indefinidamente los procesos, como forma de contener las ambiciones electorales del principal opositor.



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