2 de marzo 2004 - 00:00

La Patagonia tiene su ruta paleontológica

Visitar los yacimientos paleontológicos es un viaje a través del tiempo. El Giganotosaurus Carolini, el carnívoro más grande del mundo, y el Argentinosaurus Huinculensis, herbívoro y de superior tamaño, son algunos de los esqueletos reales que ofrece la Patagonia para apreciar lo que fueron esos animales que deambularon por lo que alguna vez fue un territorio selvático. Los paleontólogos que se desempeñan en estas tierras, las autoridades provinciales y municipales, e incluso algunas empresas privadas, tomaron nota del interés turístico. Hoy el visitante sabe que, además de los atractivos patagónicos tradicionales, la región también ofrece una ruta paleontológica de gran valor para el conocimiento.
Uno de los puntos ineludibles es el «Valle de los dinosaurios»
, en la zona de Villa El Chocón, en Neuquén. Allí es donde fue hallado, en julio de 1993, el lagarto gigante del sur, el Giganoto, que se puede apreciar en el museo municipal Ernesto Bachmann. Además, las huellas de los dinosaurios que habitaron la región hace 105 millones de años están preservadas en las rocas que rodean el lago Exequiel Ramos Mexía.
Por su parte,
el Argentinosaurus Huinculensis fue hallado a unos ocho kilómetros al este de Plaza Huincul, en Neuquén, y hoy está en el museo Carmen Funes de esa ciudad. Cuenta con vértebras de más de 1,5 metro de altura, y se estima que alcanzó 35 metros de largo y 100 toneladas de peso.
Otra de las experiencias novedosas, que nació hace dos años, es el Centro Paleontológico Los Barreales, en el centro-oeste neuquino, en el paraje denominado Loma de la Lata. Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Comahue rescató cientos de piezas fósiles y en la variedad se destacan los dinosaurios saurópodos, terópodos, ornitópodos, tortugas, peces y cáscaras de huevos.
Como excavación abierta al público, es una experiencia didáctica invalorable.
Además, hay otras muestras más pequeñas, pero igualmente valiosas, en los museos Juan Olsacher (Zapala) y en Rincón de los Sauces (Neuquén); y en el Carlos Ameghino de Cipolletti, en el Regional de Cinco Saltos y en el Municipal de Lamarque (Río Negro).
En el valle del Chubut, más precisamente en Trelew, se emplaza el museo Egidio Feruglio,
que es presentado como el más importante de Sudamérica por su calidad científica. Posee una infraestructura de vanguardia, en una superficie destinada a la exhibición de 600 metros cuadrados, donde el visitante experimenta la aventura científica.
En tanto, los bosques petrificados, en la chubutense Sarmiento y en Jaramillo, en Santa Cruz, también merecen ser incluidos en esta «ruta jurásica».
Lugares ideales para descubrir más del pasado, que se mide en millones de años.

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