Neuquén - El gremio de los trabajadores municipales de la capital provincial mantenía ocupado ayer el edificio comunal, con reclamos salariales. La virulenta protesta arrancó el pasado jueves, cuando los empleados en pugna destruyeron los vidrios del edificio, atacaron a trabajadores y funcionarios y agredieron a un reportero gráfico, en un intento de amplificar sus consignas. En este tenso marco, el intendente Martín Farizano (Concertación Neuquina) reiteró que «no negociarán bajo presión» y pidió «racionalidad» al sindicato que lidera Santiago Baudino. Durante la madrugada del sábado, un grupo de manifestantes del gremio Sitramune se apostó en uno de los carriles de la avenida Argentina -frente a la Municipalidad- donde cortaron el tránsito e hicieron sonar bombos. Allí desarrollaron cánticos duros contra Farizano y otros funcionarios del gobierno municipal, mientras que la Policía siguió los movimientos del sindicato desde lejos, sin intervenir. Sitramune pide 45 por ciento de aumento salarial para todos los empleados, el pago de los días caídos (las jornadas de huelga y las de asambleas) y la reincorporación de personal contratado. Desde el municipio advirtieron, sin embargo, que es imposible pagar 45% más, que no se abonarán los días caídos y que se analizará el caso de los contratados. En tanto, la última mesa de negociación terminó abruptamente cuando el sector sindical se retiró, disconforme con la posición oficial. Según fuentes locales, el gremio de los municipales mantiene lazos cercanos con el sector político del ex gobernador Jorge Sobisch, del Movimiento Popular Neuquino, y frente a la intransigencia demostrada en este conflicto, en algunos círculos locales sostienen que la disputa tendría un importante componente político. Confrontación Por su parte, el jefe comunal de la capital provincial analizó críticamente la coyuntura que debe enfrentar, con un reclamo con fuertes ribetes violentos. «Hay una dinámica de confrontación que se había proyectado durante tanto tiempo, que se transforma en una cultura gremial que había adquirido niveles de confrontación importantes pese a que uno les demuestre la vocación de consenso y diálogo», dijo. Es que el municipio padece regularmente reclamos de este calibre. El más importante se dio en el segundo mandato del radical Horacio Quiroga, quien como intendente sufrió una toma de la Intendencia que se extendió por 85 días.
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