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19 de junio 2026 - 00:00

"Ni sometidos, ni traidores": el dilema sin grises del MDF de Kicillof para acercarse a Cristina

A días del banderazo del sábado en Parque Lezama, desde el Movimiento Derecho al Futuro analizan el estado de la relación con La Cámpora. Reafirman el reclamo del espacio del gobernador por la libertad de la expresidenta. Buscan margen de autonomía frente al ala K y apoyo en los reclamos de la Provincia a Nación.

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Axel Kicillof demora un acercamiento a Cristina, que impone condiciones.

En el peronismo bonaerense siguen de cerca la relación entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner, que no logra destrabarse. La explicación desde cercanías del gobernador pasa por la disyuntiva que les plantea el camporismo, que no deja -dicen- espacio intermedio. O se convalida sin matices el liderazgo de la expresidenta y se sostiene públicamente su reclamo de libertad en los términos que ellos exigen, o se es directamente catalogado como traidor. "Ni sometidos, ni traidores, no hay grises posibles en el diálogo con ellos". explicaban en La Plata. Esa lógica binaria, dicen en el entorno de Kicillof, es la que impide hoy cualquier acercamiento real entre ambos espacios.

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El cuadro se actualiza a horas del banderazo que el kirchnerismo realizará este sábado desde las 15 en Parque Lezama, un acto que cerrará Máximo Kirchner y al que Kicillof decidió no asistir, aunque sí lo hará la dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que además convocará formalmente a participar.

En ese contexto, una fuente del espacio que conduce el gobernador detalló a Ámbito cómo se encuentra hoy el vínculo con Cristina Kirchner y La Cámpora. "Al día de hoy, no hay avances para generar un diálogo constructivo”, dijo. El dirigente consultado destacó: “Nosotros queremos construir para adelante, trabajar en un programa político y ellos todavía quieren seguir discutiendo lo que pasó desde 2015 hasta acá”.

Ese diagnóstico, sin embargo, no siempre fue tan categórico. Hasta antes de que la legisladora porteña Berenice Iañez cuestionara duramente a la expresidenta en un acto público, se especulaba con la posibilidad de un deshielo a partir de la reapertura de los canales de diálogo entre Kicillof y Máximo para coordinar cuestiones operativas vinculadas a la organización del funeral de Carlos "Indio" Solari en Avellaneda, lo que reactivó -al menos por un momento- el intercambio directo entre ambos sectores.

El episodio Iañez

La tensión se reavivó esta semana, justamente, por esas declaraciones de Iañez, alineada con el ministro de Desarrollo bonaerense Andrés "Cuervo" Larroque, uno de los referentes del MDF. Durante un acto de Madres de Plaza de Mayo el fin de semana pasado, sostuvo que Cristina Kirchner "jode las pelotas" al pretender "ordenar desde el balcón" al peronismo, en alusión a la influencia que la expresidenta sigue ejerciendo sobre la conducción del espacio desde su lugar de detención en San José 1111.

Sus dichos recién se conocieron públicamente esta semana y generaron una reacción inmediata del kirchnerismo, que los interpretó como una falta de respeto hacia la expresidente no sólo en el plano político sino también personal, y los vinculó con la decisión de Kicillof de no visitarla en los últimos nueve meses.

La respuesta del kirchnerismo duro no se hizo esperar. Desde el Instituto Patria leyeron las palabras de Iáñez no como un exabrupto aislado sino como la expresión más cruda de un sentimiento que, sostienen, atraviesa a buena parte del entorno de Kicillof, y remarcaron la dureza de hablar en esos términos de una dirigente con visitas restringidas en su prisión domiciliaria. En paralelo, la diputada bonaerense Mayra Mendoza llevó la respuesta a las redes, donde sugirió que la incomodidad con Cristina parte de dirigentes que solo crecen políticamente mientras la expresidenta sigue detenida, y en declaraciones al portal LetraP agregó que ya no le tiene confianza al gobernador.

La carta y el desdoblamiento

Más allá de este round más reciente, la relación entre Kicillof y Cristina Kirchner ya venía golpeada. El otro hito que marcó el freno en el diálogo, según la fuente consultada, fue la carta pública de Cristina Kirchner tras la última reunión que ambos mantuvieron. Allí, la expresidenta le atribuyó al gobernador buena parte de la responsabilidad por la magra performance electoral del peronismo en los comicios de octubre pasado, por haber desdoblado las elecciones bonaerenses del calendario nacional.

Cristina Kirchner San Jose 1111

Cristina, en San José 1111.

Para el cristinismo, esa decisión -pensada en la Gobernación para despegar la suerte de la elección provincial y municipal de la nacional- le restó tracción al armado peronista en el resto del país y debilitó la imagen de unidad que la expresidenta quería mostrar de cara a 2027. Desde entonces, según reconocen en el MDF, no hubo ningún intercambio relevante entre ambos espacios.

Más allá del desdoblamiento, en La Cámpora identifican otros motivos de enojo con el gobernador: que haya construido, en paralelo, una estructura propia -el MDF- que excede al kirchnerismo tradicional y le diera autonomía política. En ese sector interpretaron el lanzamiento del espacio como un gesto de emancipación política respecto de Cristina Kirchner, la dirigente que impulsó su candidatura a gobernador en 2019 y fue clave en su llegada al poder provincial.

También le reprochan que no haya acompañado con la contundencia que le exigían los pronunciamientos en favor de la libertad de la expresidenta. A eso suman dos quiebres más antiguos: cuando Cristina impulsó su candidatura para presidir el PJ nacional y no obtuvo el respaldo de Kicillof, y cuando manifestó su intención de ser postulante a diputada provincial -antes de quedar detenida e inhabilitada para participar del comicio- y tampoco contó con su acompañamiento.

Axel Kicillof elecciones

Del otro lado, en el entorno del gobernador rechazan que haya existido alguna deslealtad. Recuerdan que fue la propia Cristina Fernández quien pidió a la dirigencia "tomar el bastón de mariscal", y que la respuesta de Kicillof fue proponer una renovación del discurso y de las propuestas -lo que llamó "nuevas canciones"-, sin intención de desplazarla. Reconocen, sin embargo, que esa lectura no fue la que primó del otro lado, y que el planteo terminó siendo usado en su contra. El resultado, hoy, es una disputa abierta por la conducción del espacio en territorio bonaerense.

A la interna con La Cámpora se suma, según trasciende en el propio kicillofismo, una sensación de aislamiento a la hora de dar la cara contra el Gobierno nacional. Dirigentes del espacio se quejan de sentirse solos cuando reclaman fondos para la Provincia, cuestionan el ajuste o salen a confrontar públicamente con la administración de La Libertad Avanza, sin un acompañamiento equivalente del resto del arco peronista, más concentrado en la agenda de la liberación de Cristina que en la gestión cotidiana frente a la ofensiva libertaria.

"Total predisposición" y el reclamo por la libertad de CFK

Pese al diagnóstico de estancamiento, desde la Gobernación buscaron despegar la discusión coyuntural de su posicionamiento de fondo. "Hay total predisposición si es para un diálogo constructivo", remarcó la fuente, que también se ocupó de marcar distancia respecto de las declaraciones de Iañez: "Cristina es inocente, es víctima de una persecución judicial y debe estar libre. Las declaraciones de Berenice fueron poco felices y no las compartimos ni nos representan, pero no hay que detenerse en eso".

El dirigente del espacio que conduce Kicillof insistió en que el reclamo por la situación judicial de la expresidenta no es un gesto aislado sino una postura sostenida: "Kicillof, (Auguto) Costa, (Carlos) Bianco, (Julio) Alak, todos referentes del MDF, piden por la libertad de Cristina cada vez que hablan del tema, en cada acto político".

Esa combinación de gestos -no ir al banderazo pero convocar a participar de él, despegarse de los dichos de Iáñez sin resignar el reclamo por la libertad de Cristina- resume la estrategia del MDF en esta etapa: marcar una identidad propia frente al kirchnerismo, pero sin plantear una ruptura. Es, en el fondo, la forma que encontró el espacio de Kicillof para no caer en ninguno de los dos extremos del dilema que describe la fuente consultada: ni el sometimiento que exige el cristinismo, ni el rótulo de traidor que amenaza a quien se aparta de él. Mientras tanto, la negociación de fondo sobre el futuro electoral de cara a 2027, reconocen en el MDF, sigue sin fecha de reapertura.

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