25 de febrero 2004 - 00:00

Parábola del azar del hueso en el aire

No explicó el Presidente de qué manera puede con la sola voluntad dar vuelta el instrumento del juego de la taba. Este entretenimiento criollo consiste precisamente en arrojar al aire un hueso de vaca (el astrágalo, parte de una extremidad); los jugadores apuestan a las posibilidades que tiene ese hueso de caer: se gana si al caer queda hacia arriba el lado llamado carne; se pierde si es el culo; y no hay juego si son la chueca o la taba. Lo que nadie puede hacer, debe saber el Presidente, es decidir cómo se tuerce la parábola azarosa de la taba en el aire.Si alguien «carga» el hueso o taba, se le llama en la jerga de ese juego «tramposa» porque sólo una persona sabe que tirada de cierta manera resultará «suerte» o, cuando quien la carga es un experto, puede resultar «pinino», es decir que la taba se para de punta y la apuesta paga doble. ¿Querrá el Presidente que alguien cargue la taba para que se dé vuelta? ¿O sólo confía para un cambio para mejorar la situación del país en el mero azar del hueso en el aire?

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